martes, 25 de septiembre de 2007

Rosario Castellanos.



Cierta vez le preguntaron a Rosario Castellanos...
"Y usted, por qué escribe?" Entonces esa flor de mujer, escritora y chiapaneca le descerrajó...
"Escribo porque yo, un día adolescente, me incliné ante el espejo y no había nadie... Se da cuenta? El vacío... Y junto a mí los otros chorreaban importancia..."
Menos mal que por un asunto meramente temporal, ese día yo no estaba a su lado. Sino, le pido matrimonio ahí mismo, sin miramiento alguno...

Nostalgia

Ahora estoy de regreso.
Llevé lo que la ola,
para romperse, lleva
sal, espuma y estruendo...
y toqué con mis manos
una criatura viva;
el silencio.
Heme aquí suspirando
como el que ama y se acuerda y está lejos.

Destino

Matamos lo que amamos.
Lo demás no ha estado vivo nunca.

Ninguno está tan cerca.
A ningún otro hiere un olvido, una ausencia, a veces menos.
Matamos lo que amamos.
¡Que cese ya esta asfixia de respirar con un pulmón ajeno!
El aire no es bastante para los dos.
Y no basta la tierra para los cuerpos juntos
y la ración de la esperanza es poca
y el dolor no se puede compartir.

El hombre es animal de soledades,
ciervo con una flecha en el ijar
que huye y se desangra.
Ah, pero el odio, su fijeza insomne
de pupilas de vidrio; su actitud
que es a la vez reposo y amenaza.

El ciervo va a beber y en el agua aparece
el reflejo de un tigre.
El ciervo bebe el agua y la imagen.
Se vuelve—antes que lo devoren— (cómplice, fascinado)
igual a su enemigo.

Damos la vida sólo a lo que odiamos.

Elegía

La cordillera, el aire de la altura
que bate poderoso como el ala de un águila,
la atmósfera difícil de una estrella caída,
de una piedra celeste ya enfriada.

Esta, ésta es mi patria.

Rota, yace a mis pies la estera que tejieron
entrelazando hilos de paciencia y de magia.
O voy pisando templos destruidos
o estelas en el polvo sepultadas.

He aquí el terraplén para la danza.

¿Quién dirá los silencios de mis muertos?
¿Quién llorará la ruina de mi casa?
Entre la soledad una flauta de hueso
derramando una música triste y aguda y áspera.

No hay otra palabra.

****
Rosario Castellanos nació en Ciudad de México el 25 de mayo de 1925, y murió en un trágico accidente en Tel Aviv, Israel, el 7 de agosto de 1974, donde había sido designada como embajadora de México. Su infancia transcurrió en Comitán, estado de Chiapas, la tierra de sus mayores. Luego estudió en UNAM, donde se graduó de maestra en filosofía. Fue promotora de cultura en el Instituto de Ciencias y Artes de Chiapas. Trabajó en el Centro Coordinador del Instituto Indigenista de San Cristóbal de las Casas, en Chiapas; en el Indigenista de México, de 1958 a 1961, fue redactora de textos escolares. Catedrática de Literatura comparada, novela contemporánea y seminario de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.Ejerció también como periodista, publicando asiduamente en el periódico Excelsior. (Datos extraídos de Diccionario de escritores mexicanos, Tomo I, UNAM, México, 1988).

sábado, 22 de septiembre de 2007

El silencio de Marcel, la voz de Pablo...


Como bien dice Macunaíma "...estoy con un ánimo de pasillo de hospital".
Hoy, si ven que los mimos y "estatuas vivientes" que andan por cualquier callecita del mundo, se han pintado en su rostro blanco una lágrima, es porque se fue el más grande de todos.
El mago del silencio.
El gran Marcel Marceau.

Mañana cumpliré con el mismo ritual pagano de todos los años.
Encenderé una pequeña vela en algún rincón de mi casa, me serviré una buena copa de vino y brindaré por vos y por todos los Compañeros.
Pablo Neruda, chileno universal.
Salud!




Soneto a Pablo Neruda

Cuantos caminos no recorrimos juntos,
Neruda, mi hermano, mi compañero.
Y este encuentro de súbito, entre muchos
no fue acaso el más bello y verdadero?

Canto mayor, canto menor.
dos cantos se hacen oír sobre el crucero.
En su receso, las cóleras y el llanto
del hombre chileno y del hombre brasilero,
en su amor, el amor que hoy encontramos.

Por eso al tocarse nuestras ramas
te celebro aún más allá, cantor general.
Porque como yo, bicho pesado, vuelas
Pero más alto y mejor, que desde el cielo entonas
tu furioso canto material.

Vinicius de Moraes.

martes, 18 de septiembre de 2007

14 de setiembre - Felices Cumpleaños!


Con el TE QUIERO... aprendimos que en la vida somos más que dos...

Con el PUEDES CONTAR CONMIGO, de HAGAMOS UN TRATO, supimos que el compromiso y la solidaridad no son cosas huecas... y que la vida no nos da LA TREGUA que quisiéramos, aunque nos enseñaste siempre la DEFENSA DE LA ALEGRÍA venga como venga la mano...

Con el POR QUÉ CANTAMOS? nos cuidás de la desmemoria amnésica de algunos, con EL NO TE SALVES nos dijiste que tenemos que salvarnos todos juntos...

Desde EL USTEDES Y NOSOTROS sabemos que no somos todos iguales...
aunque la constitución te lo quiera hacer creer...

Desde EL CUMPLEAÑOS DE JUAN ÁNGEL sigues alimentando la rebeldía y decirte por fin... GRACIAS POR EL FUEGO.

Miguel Puig.



Justamente el mismo día en que Don Mario cumplía años, también lo hacía Miguel.
Nacido hace 48 años, este joven abuelo hincha de Olivol y de Racing, anarco para algunos, medio bolche para los otros... pero todos ellos se hacen uno en Miguel.
De oficio zapatero... remendón, artesano. Y como le gustaba decir a mi viejo... el mejor en su oficio.
Yo también quiero decir hoy, que Miguel es uno de los mejores, uno de aquellos de los que hablaba Bertold Brecth.
Cuando se necesita dar una mano y todos se borran... Miguel siempre está.
De los que no se guardan nada, de los que siempre dan todo.
Antes en Jacinto Vera, ahora en Lanzarote...
Porque si la sangre nos hermana, más aún lo hace la vida.
Salud!

viernes, 14 de septiembre de 2007

El hombre de la calle (II)

El hombre cruzó la ancha avenida rumbo al bar donde día a día repetía su ritual.
Se sentó como siempre en la mesa que está junto al ventanal.
Pidió un cortado y abrió el periódico. Por primera vez notó que le costaba leer la letra pequeña, pero no quiso ahondar en ello.
Leyó la página de deportes en busca de alguna noticia que le alegrara el día.
Como todos los lunes, en el borde inferior derecho de la página 37, se publicaban los resultados del fútbol uruguayo.
Ahí estaban...
-Wanderers 1 Peñarol 0... Marchamos de nuevo-... murmuró rezongando...

“Las autoridades españolas siguen interceptando pateras y cayucos en Canarias y Andalucía..." La crónica dice que "...en lo que va de este año, la cifra de muertos en el estrecho es de 250 y comparándolos con los más de 400 muertos del año pasado, los resultados son más que alentadores..."
-Alentadores?- se preguntó...
Por las dudas el hombre miró la tapa del periódico, pero no... no se había equivocado, era el mismo periódico que dice ser de “izquierdas”. Eso si, a la europea....
El artículo seguía diciendo que España está viendo los frutos de su inversión en algunos países africanos, justamente para desalentar la venida de cayucos y pateras.
El hombre recordó entonces cuando el ministro Caldera había anunciado con bombos y platillos que el gobierno español había aprobado una partida de 9 millones de euros para financiar proyectos en Africa... El ministro Caldera había olvidado decir algo, por ejemplo... que solo de la extracción de gas en Argelia por parte de Repsol, España había obtenido en el último año varios cientos de millones de euros de ganancia y obviamente pagando unos sueldos de hambre.
Hoy... parece que Argelia quiere nacionalizar la explotación del butano...
A la mierda el discurso “progre” de Caldera y todo el PSOE... poco menos que hay que invadirlos...
En la página 3, Zapatero dice que la economía va bien. La caída de las bolsas de la zona euro no afectará a la economía española... Entonces el hombre recordó cuando justamente ayer, una amiga le contaba que cuando compró su piso hace 6 meses atrás, comenzó pagando una cuota mensual de 600 euros. Hoy paga 720...
Para colmo de males, los datos de la desocupación en agosto no son nada buenos.
Se habla de 58.000 nuevos parados, algo más del doble que los registrados en agosto del 2006...
Cuando llegó a la sección “Internacionales” y vio la foto de Bush... apuró su cortado.
Como todos los días... dejó el periódico doblado sobre la mesa y se fue...
Mientras cruzaba la ancha avenida, el hombre se preguntaba cual sería la causa de que siempre llegara tarde a todas las fiestas...


















“Cayuco”
Foto de Desireé Martín Peraza
1er. Premio Ortega y Gasset 2007

martes, 21 de agosto de 2007

Mejor me voy...


En estos tiempos y tal como decía Alfredo... “siento que la vida se agita nerviosa...”.
Día a día se me está haciendo cada vez más difícil continuar con el blog.
Problemas laborales y personales. Pero sobretodo, la falta de tiempo para dedicarle a esta criatura que nació allá por mayo del año pasado, sea quizás la más importante de todas las razones.

No puedo ni debo faltarle el respeto al Gato, no se lo merece... no me lo merezco.
Este gato, si algo aprendió en la vida, es que hay momentos para callarse y escuchar... para repensar, reinventarse, reconstruirse y sobre todas las cosas... reencontrarse con uno mismo.
Me voy un rato a lamerme las heridas.
Pero será solo un rato nomás...

El otro día le comentaba a alguien... “estoy esquivándole a los espejos”. En eso estoy, en que algún espejo de casa me devuelva mi rostro. Mis fantasmas me lo esconden muy a menudo. Yo los conozco, son ellos... lo se.

Y si me demoro en pegar la vuelta, igual nos encontraremos en cualquier otra esquina, allá donde suene el coro de una murga bajo un farol o esperando un tren en Sansueña o vaya uno a saber dónde... pero que nos vamos a encontrar, de eso... no tengo dudas.
Ahora, sin despedidas... como dice Mateo... mejor, me voy...


martes, 14 de agosto de 2007

Juan Carlos Onetti (Montevideo 1909 - Madrid 1994).






-¿Viviría en Santa María si pudiera?-
- Santa María no existe más allá de mis libros. Si existiera realmente, si pudiera vivir o viviera allá, inventaría una ciudad que se llamara Montevideo. (Entrevista de Alfredo Barnechea a J.C.Onetti).


Anoche llovió sobre Denia. Después de tres... cuatro meses?... finalmente anoche llovió.
El olor a tierra mojada se metió por todas las ventanas. La plaza se puso más verde y las palmeras bailaban agradecidas.

Noche de lluvia... La estaba esperando.
Tenía alguna cuenta con un tal Juan Carlos Onetti. Hacía mucho tiempo ya que no leía nada escrito por él.
Sí, Onetti, che...
Un hombre capaz de generar el amor eterno de Idea Vilariño, eso ya es motivo más que suficiente. Esa mujer a quien todos amamos... pero Onetti che... parece que la hacía sufrir y mucho. Habráse visto... justo a Idea...
Sí, Onetti, che…
El mismo que un buen día se fue al exilio y olvidó el camino de regreso. Nunca volvió. No quiso. Alguien que al mismo tiempo que continúa siendo venerado en España, en Uruguay sigue siendo una figura oscura, cerrada... inalcanzable. Aún después de su muerte.


Un día le preguntaron a Cortázar por Onetti, a quien definió como "el más grande novelista latinoamericano".
José María Arguedas escribe en El zorro de arriba y el zorro de abajo: "Onetti tiembla en cada palabra, armoniosamente; yo quería llegar a Montevideo – estoy en Santiago – entre otras cosas para saludarlo, para tomarle la mano con que escribe. Así es." (Citas tomadas de onetti.net)

Tenía que ser por la noche y con la lluvia golpeando sobre el ventanal. Y así fue...




Tan triste como ella

Para M.C.
Querida Tan Triste:

Comprendo, a pesar de ligaduras indecibles e innumerables, que llegó el momento de agradecernos la intimidad de los últimos meses y decirnos adiós. Todas las ventajas serán tuyas. Creo que nunca nos entendimos de veras; acepto mi culpa, la responsabilidad y el fracaso. Intento excusarme –sólo para nosotros, claro- invocando la dificultad que impone navegar entre dos aguas durante X páginas. Acepto también, como merecidos, los momentos dichosos. En todo caso, perdón. Nunca miré de frente tu cara, nunca te mostré la mía.
J.C.O.

Continúa en: www.onetti.net/es/node/491/print

Este video, donde Pablo Dotta logró lo que nadie… entrevistar a Onetti en su propia cama, fumando más que yo... demuestra que el viejo, además de ser un tipo genial y cuando muchos se “matan” pensando como transgredir, Onetti lo hace naturalmente hasta cuando se calla. Termina con esa para mí, célebre frase: “Me estás robando la imagen”.

Entrevista Pablo Dotta:

viernes, 3 de agosto de 2007

"Desexilios" de Mario Benedetti y Alfredo Zitarrosa

A comienzos de 1985, mientras empujábamos a la dictadura, los uruguayos nos convertimos en peregrinos permanentes entre el centro de Montevideo, el Aeropuerto de Carrasco y los penales de Punta Rieles y Libertad. La liberación de cada compañero preso era motivo de fiesta. Verlos salir con sus pocas pertenencias a cuestas, caminando primero… corriendo desesperadamente después hasta la ruta, desde donde los saludábamos agitando las banderas…

Mientras tanto, los exiliados volvían en bandadas. Tamboriles, banderas, bombo, platillo y redoblante para recibirlos en el aeropuerto.
Formábamos largas caravanas en busca del abrazo mientras nos lamíamos las heridas aún frescas.

Recuerdo el recibimiento a Zitarrosa y aún hoy me emociono... Alfredo fue uno de los primeros en retornar al país. Fue en marzo de 1984, con la dictadura ya herida de muerte.
Autos, bicicletas, motos, camiones, carros tirados por caballos, gente a pie... el pueblo salía a recibir a su cantor.
Un día recibimos la noticia largamente esperada. Regresaba del exilio el entrañable Mario Benedetti. Si no recuerdo mal, volvía junto al elenco del Teatro El Galpón y a Daniel Viglietti, quien desde el aeropuerto mismo, se fue al Estadio Luis Franzini para realizar un concierto histórico. A los pocos días de su retorno, un grupo de compañeros que habían estado exiliados en Noruega y Suecia me invitaron a su “primer asado de regreso”.
Lo que yo no sabía, era que Don Mario también estaba invitado. Esa noche pude confirmar que se puede ser más que grande... inmenso diría yo... y a la vez ser tan humilde. Nos contó que lo primero que hizo apenas llegado de regreso a Montevideo, fue subirse a un ómnibus y contemplar a través de las ventanillas a la ciudad y su gente. En una de sus primeras actuaciones junto a Daniel Viglietti en la Cinemateca de Fernández Crespo, Benedetti leyó su “Quiero creer que estoy volviendo”.

Ese día, confieso que no entendí la profundidad de lo que estaba escuchando. O mejor dicho, lo que nos estaba diciendo Don Mario.
Pasado el tiempo, lo fui entendiendo... no sin tristeza.
Nosotros, los pendejitos de entonces, la generación del silencio, los que resistimos al fascismo desde adentro mismo de sus entrañas, los que no dejamos un solo día de combatir a la dictadura... todos nosotros lo fuimos entendiendo de a poco.
Cuando muchos dirigentes políticos, sindicales y sociales volvían del exilio a ocupar sus “sillas” nuevamente por el solo hecho de haber estado exiliados... Don Mario nos decía al oído:

“…me fui menos mortal de lo que vengo
ustedes estuvieron / yo no estuve
por eso en este cielo hay una nube
y es todo lo que tengo…

nosotros mantuvimos nuestras voces
ustedes van curando sus heridas
empiezo a comprender las bienvenidas
mejor que los adioses …
todos estamos rotos pero enteros
diezmados por perdones y resabios
un poco más gastados y más sabios
más viejos y sinceros… "

Alfredo Zitarrosa, además de ser el más grande de todos los cantores uruguayos, tuvo que ahogar en un vaso permanente sus tristezas de exilio. Decía Alfredo en un fragmento de su inolvidable Guitarra Negra “...Hago falta. Yo siento que la vida se agita nerviosa si no comparezco, si no estoy. Siento que hay un sitio para mí en la fila, que se ve ese vacío, que hay una respiración que falta, que defraudo una espera. Siento la tristeza o la ira inexpresada del compañero, el amor del que me aguarda lastimado. Falta mi cara en la gráfica del pueblo, mi voz en la consigna, en el canto, en la pasión de andar, mis piernas en la marcha, mis zapatos hollando el polvo. Los ojos míos en la contemplación del mañana. Mis manos en la bandera, en el martillo, en la guitarra, mi lengua en el idioma de todos, el gesto de mi cara en la honda preocupación de mis hermanos.”

Por todo eso, quise juntarlos. Las milongas de Alfredo, “Volver” de Mario Benedetti y una tangués-murguera llamada “Retirada” de Jaime Roos(*), un himno de aquellos años.
Una combinación lacrimógena… si las hay.




Las fotos de Mario Benedetti pertenecen al documental "Palabras verdaderas".
(*) Bo' Jaime... mirá que te pongo junto a don Mario y a Zitarrosa, eh? Aunque hayas votado al Hugo y por extensión a Sanguinetti... igual seguís siendo uno de los más grandes y no me jodas con que el arte no tiene nada que ver con la política... no jodas Jaime con eso... mirá que sigo siendo profundamente brechtiano... y como decía el Flaco, "soy un dinosaurio en el siglo de las máquinas". He dicho.



jueves, 2 de agosto de 2007

El Mudo.


Hoy, cerca de las 19 hs., El Mudo se fue.

Dicen los que saben acerca de historias de hospitales, que a esa hora... justamente a esa hora es cuando los enfermos empeoran. Será por eso que yo sin saberlo, me senté a su lado.

Mientras lo acariciaba, abrió sus ojos... apenitas... como en despedida.
A través de mi mano sentía su corazón apenas latiendo... entonces su cuerpo se estremeció, cayeron sus alas, las patas se pusieron rígidas y se fue...

El Mudo se fue.

Ahora... ahora la casa está en silencio.

lunes, 30 de julio de 2007

Montevideo - Cristina Peri Rossi


Montevideo (Estado de Exilio, 2001)

Nací en una ciudad triste
de barcos y emigrantes
una ciudad fuera del espacio
suspendida de un malentendido:
un río grande como mar
una llanura desierta como pampa
una pampa gris como cielo.

Nací en una ciudad triste
fuera del mapa
lejana de su continente natural
desplazada del tiempo
como una vieja fotografía
virada al sepia.

Nací en una ciudad triste
de patios con helechos
claraboyas verdes
y el envolvente olor de las glicinas
flores borrachas flores lilas.

Una ciudad de tangos tristes
viejas prostitutas de dos por cuatro
marineros extraviados
y bares que se llaman City Park.

Y sin embargo la quise
con un amor desesperado
la ciudad de los imposibles
de los barcos encallados
de las prostitutas que no cobran
de los mendigos que recitan a Baudelaire.

La ciudad que aparece en mis sueños
accesible y lejana al mismo tiempo
la ciudad de los poetas franceses
y los tenderos polacos
los ebanistas gallegos
y los carniceros italianos .

Nací en una ciudad triste
suspendida del tiempo
como un sueño inacabado
que se repite siempre.

Cristina Peri Rossi (Nacida el 12/11/1941 - Montevideo)

A la ciudad de Montevideo (Letra y música de Daniel Amaro)
Arreglos, voz y guitarra: Carlos Vidal





sábado, 21 de julio de 2007

Lucía.

Cuando vos naciste, tus viejos me eligieron para ser tu padrino.
Recuerdo lo contento que me puse...
Creeme, no era fácil elegir al "descarriado, hippie, anarco-bolche (ves? en eso no se ponían de acuerdo... ), divorciado, sinhijosalos32 años, etc. etc." de la familia. Pero también recuerdo que les pregunté varias veces si estaban seguros. No hubo forma, querían que yo fuera tu padrino...

La iglesia de Santa Rita, en Maroñas si no me equivoco, fue el lugar... allá se fue toda la familia para continuar con la tradición. Cosa que luego, obviamente me encargué de romper... Tamara y Camilo no están bautizados y por el momento y pese a todos los rezongos... siguen respirando y a esta altura, en plena adolescencia... creo que zafaron de la maldición bíblica.
Pero a tus viejos, yo se lo avisé... Es que me conozco Lucía. A mí... las responsabilidades me pesan che...

Hoy, nuevamente tu padrino no pudo estar junto a vos. No pude bailar el vals tantas veces soñado... Pero creeme, por favor creeme... esa noche levanté mi copa aquí en Denia y brindé por vos con el cielo llenito de estrellas.

Lucía... no pierdas nunca pero nunca esa sonrisa. Que te quiero mi niña, ahora mujer...

Jaime Roos - 15 abriles




martes, 17 de julio de 2007

Aquella mesa del bar...

Por favor, si es posible... léase escuchando "Cuando juega Uruguay" por Jaime Roos...




Lo que sigue a continuación no es fruto de mi imaginación.

Doy fe de ello porque fui partícipe de aquella mítica mesa de bar donde se contaban anécdotas, cuentos, leyendas... sobre lo ocurrido aquella histórica tarde del 16 de julio de 1950 en Maracaná.
Mi padrino, Don Pedro Scasso (para mí... Tití) era el propietario del Bar Capitol, ubicado en la esquina de Cuaró (hoy llamada Carlos Solé) y Boulevard Artigas, en el límite entre los barrios Bella Vista y Prado. Yo vivía en el edificio de arriba del bar, por lo que gran parte de mi niñez transcurrió metido entre las mesas del boliche.
Los mozos (camareros), Walter (hincha de La Luz), el Gallego José María (hincha de Racing) y Miguelito, eran como mis tíos.
Cuando murió Tití, el bar pasó a manos de mis padres y al poco tiempo, se lo vendieron a Walter y José María. Hoy, por lo que me cuentan, solo quedan Walter y Miguel... pero el viejo y querido Bar Capitol permanece abierto peleándole al tiempo...

Los lunes por la mañana era el día elegido. En los meses de verano, cuando estaba de vacaciones, me levantaba temprano porque a las 9 comenzaban a llegar.
Recuerdo solo a algunos de aquella famosa tertulia...
Don Carlos Solé, el maestro de los relatores deportivos uruguayos.
Pablo Víctor Vaga, juez de fútbol y creador de un nuevo estilo en el arbitraje.
El Dr. Blanco (nada que ver con el canciller de la dictadura... hoy felizmente preso) uno de los tipos más simpáticos que conocí en mi vida, pero también gran, pero gran jodedor...
El “Bebe” Walter Carvidón, uno de los mejores porteros que dio el fútbol uruguayo allá por los años 40.
El Dr. “X” (no lo menciono por motivos obvios...), médico de todas las familias del barrio, y gran hincha de Rampla Jrs., además de estar siempre borracho...
El viejo Mendoza. Un enigma para todos... Levantaba quiniela clandestina en el bar. Dueño de una memoria increíble... era capaz de recitar de memoria cualquier delantera que se le pidiera.
Don Julio Moro, fundador de una de las empresas fúnebres más importante, allá en el barrio de Sayago.
Y por supuesto, Tití... el viejo Scasso. Dueño del bar y del edificio donde vivíamos, tenía además viñedos y bodega en la zona de Pando, chacras, quintas y varios puestos de frutas y verduras en el Mercado Agrícola. Nunca pudo tener hijos, por lo que todo era para mis padres, mi hermana Pinky y para mí... Ir a la juguetería de Juancito y cerrarla media hora para nosotros solos! Un personaje el Tití... de noche antes de dormirme, pasaba por mi cuarto y mientras me rascaba la espalda me cantaba bajito un tango... "Paseo Colón... donde van los que tienen perdida la fe y el corazón...".

Y allí, entre todos esos veteranos... yo. Sentadito con mi cortado y mi media luna. Escuchando y aprendiendo...
Carlos Solé estuvo aquella tarde histórica en Maracaná. Su relato de aquel partido forma parte del Patrimonio Histórico Nacional. Contaba Solé que jamás vivió una experiencia igual. El silencio de aquellas 200.000 personas que colmaban Maracaná lastimaba. Ni él ni los jugadores tenían idea de lo que habían logrado. Solo al regresar a Montevideo y al ver el recibimiento popular entendieron aquella hazaña.
Brasil con solo empatar, era Campeao do Mundo... Venía goleando a todos sus rivales y nosotros apenas empatábamos o ganábamos por un gol.
Antes del partido, un dirigente de la delegación uruguaya ofreció una arenga al plantel: “Muchachos... solo les pido que no nos comamos 6 goles”. Ahí fue cuando Obdulio Varela, “El Negro Jefe” lo echó del vestuario y largó aquella frase que hoy es un grito de guerra... “Los de afuera son de palo...”.
El primer tiempo, Uruguay no pasaba la mitad de la cancha. Maracaná rugía y nos estaban matando a pelotazos. Termina el primer tiempo 0 a 0.
Ellos ya eran campeones... para colmo, a los pocos minutos de comenzar el segundo tiempo ocurre lo que todos suponían. Gol de Brasil... Se escapa Friaca y la pone junto al palo. Brazil Brazil Brazil... tuturututuru... O mais grande... O melhor do Mundo... 200.000 brasileros sambando en las tribunas... Se venía lo peor...

Pero comienza la leyenda...
Obdulio Varela evita que sus compañeros reanuden enseguida el partido. Toma la pelota y se la coloca bajo el brazo. Va hacia el lateral y le dice a Rodríguez Andrade, el marcador que no pudo parar a Friaca en el gol brasilero... “Pah... que vergüenza Víctor... que van a decir allá en tu barrio (Palermo, barrio de guapos y compadritos, cuna del candombe) cuando se enteren que se te fue el japonés ese y ni siquiera le tiraste una patada...” Cuando reanudaron, Friaca quiso encarar nuevamente a Rodríguez Andrade. El Negro Víctor le metió una patada en los tobillos... Mientras Friaca se retorcía de dolor, El Negro Jefe se le arrimó y mientras le acariciaba la cabeza le decía al brasilero: "Vio lo que pasa por jugar de puntero? Váyase de acá que este muchacho lo va a matar". Demás está decir que Friaca no la tocó más en todo el partido...

Mientras, Obdulio le hablaba al árbitro... un inglés llamado Reader que no entendía una palabra de español y para colmo, Obdulio le hablaba en lunfardo... “Sr. Juez, me parece que tiene que hablar con el línea, mire que para mí fue orsai...” El tal Mr. Reader no entendía nada... Obdulio siempre con la pelota bajo el brazo, lo hizo cruzar toda la cancha para que el juez hablara con el línea. Éste, un escocés... tampoco le entendía nada a los reclamos de Obdulio. De a poco, la tribuna comenzó a callar. Pasaron varios minutos con el juego detenido. El Negro Jefe había logrado su cometido.

Cuenta Osvaldo Soriano en su libro “De artistas, locos y criminales”:
“...Entonces, todo Río de Janeiro fue una explosión de júbilo; los petardos y las luces de colores se encendieron de una sola vez. Obdulio, un morocho tallado sobre piedra, fue hacia su arco vencido, levantó la pelota en silencio y la guardó entre el brazo derecho y el cuerpo. Los brasileños ardían de júbilo y pedían más goles. Ese modesto equipo uruguayo, aunque temible, era una buena presa para festejar un título mundial. Tal vez el único que supo comprender el dramatismo de ese instante, de computarlo fríamente, fue el gran Obdulio, capitán--y mucho más--de ese equipo joven que empezaba a desesperarse. Y clavó sus ojos pardos, negros, blancos, brillantes, contra tanta luz, e irguió su torso cuadrado, y caminó apenas moviendo los pies, desafiante, sin una palabra para nadie y el mundo tuvo que esperarlo tres minutos para que llegara al medio de la cancha y espetara al juez diez palabras en incomprensible castellano. No tuvo oído para los brasileños que lo insultaban porque comprendían su maniobra genial: Obdulio enfriaba los ánimos, ponía distancia entre el gol y la reanudación para que, desde entonces, el partido--y el rival--, fueran otros. Hubo un intérprete, una estirada charla--algo tediosa-- entre el juez y el morocho. El estadio estaba en silencio. Brasil ganaba uno a cero, pero por primera vez los jóvenes uruguayos comprendieron que el adversario era vulnerable. Cuando movieron la pelota, los orientales sabían que el gigante tenía miedo. Fue un aluvión. Los uruguayos atropellaban sin respetar a un rival superior pero desconcertado. Obdulio empujaba desde el medio de la cancha a los gritos, ordenando a sus compañeros. Parecía que la pelota era de él, y cuando no la tenía, era porque la había prestado por un rato a sus compañeros para que se entretuvieran. Llegó el empate. Los brasileños sintieron que estaban perdidos. El griterío de la tribuna no bastaba para dar agilidad a sus músculos, claridad a sus ideas. Las casacas celestes estaban en todas partes y les importaba un bledo del gigante. Faltaban nueve minutos para terminar cuando Uruguay marcó el tanto de la victoria. El mundo no podía creer que el coloso muriera en su propia casa, despojado de gloria.”

Ganamos 2 a 1, con goles del Pepe Schiaffino y Alcides Edgardo Ghiggia. Justamente cuenta Ghiggia que “solo el Papa, Franck Sinatra y yo, hicimos callar a Maracaná”.
Ese día hubo cientos de suicidios en Brasil. Cuentan que a la salida del estadio, el pueblo brasilero aplaudía al ómnibus de la delegación celeste. El plantel se fue a festejar a un restaurante de la playa de Copacabana. Pero faltaba uno... Obdulio Varela prefirió ir solo. Estuvo toda la noche recorriendo bares y tomando “cachaza”. Cuentan también, que al levantar la copa “Jules Rimet” vio como de las tribunas bajaba el llanto de todo un pueblo. Por eso prefirió mezclarse con ellos. Pensó que no lo iban a reconocer... No solo lo reconocieron, sino que no dejaron que pagara una sola copa en toda la noche. Cuando volvió al hotel, con el día ya amanecido, sus compañeros hacía horas ya que estaban durmiendo...

Vivimos de recuerdos... es cierto. Pero para recordar, primero tuvo que suceder... Cuántos países pueden recordar una gesta igual a la vivida aquella tarde de julio en Maracaná, cuando once leones silenciaron a 200.000? Cuántos? Por eso duele tanto ver ahora a ésta selección uruguaya. Es cierto que Brasil hace 8 años que no nos gana, pero a fuerza de penales... nos tienen de hijos. Pobre Robinho si en vez de marcarlo Lugano, lo hubiera marcado Rodríguez Andrade o el propio Obdulio...

Para el final, contaba también don Carlos Solé... al regresar la delegación, la Asociación Uruguaya de Fútbol le otorgó 250 dólares a cada jugador además de un bonito reloj de plata. Ah... los relojes para los dirigentes... aquellos mismos que pedían no perder por más de 6 goles, para esos... los relojes fueron de oro.

Gol de Ghiggia en la voz de Don Carlos Solé (mp3)

Último minuto de la final del '50 relatado por Don Carlos Solé (mp3)


De pie: Obdulio Jacinto Varela, Juan López (D.T.), Eusebio Tejera, el "Mono" Gambetta, Matías Gonzáles, Roque Máspoli y Víctor Rodríguez Andrade.
Agachados: Alcides Ghiggia, Julio Pérez, el "Cotorra" Míguez, Schiaffino y el "Tiza" Morán.

lunes, 16 de julio de 2007

Caminar preguntando...


Les pido ayuda… pero esta vez… no es para pedirles dinero!
Hace un tiempo ya que vengo haciéndome algunas preguntas…

Cuándo alguien deja un comentario, espera que el autor del blog le responda?

Y si no nos responde... nos sentimos defraudados?

Está bien responder a todos los comentarios?

A ustedes, qué les parece?

miércoles, 11 de julio de 2007

Jorge Castro Flórez ( el Gallego Castro) - Escultor

"El espíritu de la forma está en el vacío."
(Jorge Castro Flórez – Escultor)

“Che Gato, el lunes voy por Denia”... me dijo Jorge al otro lado del teléfono.
Con el para nosotros “Gallego” Jorge Castro, nos conocemos desde hace poco tiempo.
Fue a través de aquel primer mail que me envió... El Gallego había estado leyendo El Gato y parece que no entendía mucho de que se trataba. En realidad no sabía si lo escribía una persona o si era un proyecto colectivo. En aquel primer mail, (el cual imprimí y lo tengo aún sobre la mesa del ordenador) el Gallego me decía que buscando algo sobre su amigo Mauricio Rosencoff había caído en El Gato Utópico. Me contó también algo su vida, que es escultor y poca cosa más. Pero lo que más me movió fue aquella frase “...nos perdemos por el mundo y nos volvemos a encontrar”...
Como el Gallego vive relativamente cerca, a los pocos días se vino por unas horas de visita a Denia. Nos juntamos con Roberto Calvo, pintor, bohemio y buen amigo. Conversamos sobre los bailes de la vida, de nuestras idas y venidas, de paredes y muros y de proyectos y sueños.
Me pareció estar hablando con un viejo amigo... El Gallego había pasado con todo éxito ese maldito filtro que me viene acompañando desde hace algún tiempo ya. Fue así que nos despedimos con la alegría de habernos encontrado. Quedamos para otra oportunidad.
Hace tres fines de semana atrás, tuvimos un festival de murga y canto popular en Denia. Vinieron José Carbajal “El Sabalero” y Araca la Cana, pero eso será motivo de otro post.
Llamé entonces al Gallego y allá se vino. Entonces, la charla fue mucho más profunda...
El Gallego me contó parte de su historia...
Nació en Cataluña a fines de la Guerra Civil en un hogar Republicano. La misma historia de cientos de miles de españoles... cruzar los Pirineos escapando de la bestia parda franquista. En Francia los esperaban para meterlos en campos de concentración. Ahí paso su niñez el Gallego, junto a su madre. Los campos de concentración estaban divididos por sexo. Así que el Gallego no pudo ver a su padre durante toda esa etapa.
Pasados algunos años la familia se pudo reunificar.
Su padre había escuchado hablar de una tierra lejana donde se respiraban valores democráticos, republicanos y de libertad.
Se llamaba Uruguay.
Y allá se fueron, al sur del sur...

Por esa época seguían llegando inmigrantes de todas partes...
Españoles, italianos, portugueses, rusos, libaneses, judíos...
En el puerto, apenas desembarcados, un oficial de policía les expedía los papeles que les habilitaba inmediatamente a residir y trabajar en tierra uruguaya... cuesta creer lo que sucede hoy en la vieja España con aquellos que siguiendo la huella dejada por sus abuelos, pretenden vivir dignamente... Pero la historia tiene demasiados ejemplos... algún día, los europeos van a tener que desembarcar nuevamente allá en el sur y aquel funcionario... ese, el que les otorgaba generosamente sus documentos uruguayos, ya no va a estar...

Fue en sus años de adolescencia cuando el Gallego se enamoró del arte. Alternaba su trabajo de cobrador con su pasión por la escultura. También fue por aquellos años cuando conoció a Mauricio Rosencoff, quien junto al Bebe Sendic, Mujica, Marenales y otros compañeros más, habían fundado el MLN Tupamaros.

A fines de los años sesenta, el Gallego se tuvo que ir...
La puta che... otra vez a hacer la maleta.
La crisis económica venía golpeando no solamente los bolsillos de los uruguayos, también golpeaba la puerta de los cuarteles...

A Canadá se fue el Gallego che... y se llevó a una uruguaya con él. Y esa uruguaya no fue solo su pareja, fue también su gran amor.
En Canadá el Gallego ya vivía de la escultura, aunque también tuvo que ejercer del oficio de inmigrante. Durante la dictadura, el Gallego junto a un grupo de uruguayos exiliados en Canadá, hicieron campañas de denuncia contra la dictadura fascista que asolaba al Uruguay. Actos políticos, espectáculos artísticos, venta de obras de arte... cualquier cosa que ayudara al paisito. El Gallego, catalán de nacimiento, asturiano de orígen... pero con el corazón mirando al sur.



Es a mediadios de los ’80 cuando él y su esposa deciden venirse a vivir a España.
La vuelta a sus raíces, la tiza que dibuja en el suelo el fin del círculo. Pero como me contaba el Gallego en un “uruguayismo” impecable, ya no sabe de dónde carajo es... Si es catalán, uruguayo, canadiense o que carajo.
Los que hace ya algunos años que salimos de nuestros países, sabemos bien cuanta razón tiene Mario Benedetti cuando dice algo así como... “Patria, es esa certeza de poder decir Nosotros”.

Y entonces, resulta que el Gallego resultó ser flor de escultor. Expuso en Canadá, Francia, Inglaterra, Alemania, Holanda, Austria y obviamente España. Se afincó en la provincia de Alicante, más precisamente en un pueblo llamado Agost.

Tengo ante mí, un artículo escrito por Mario Antolín Paz, Presidente de la Asociación Madrileña de Críticos de Arte sobre el Gallego y sus esculturas: “Existe un importante grupo de artistas que luchan por darle forma y presencia a la vida, trasladando al bronce la angustia y la alegría de vivir, dentro de un expresionismo figurativo pleno de fuerza y de belleza. A este grupo pertenece Jorge Castro Florez, excelente escultor español, formado en América, cuya obra, hasta en las piezas de menor tamaño, posee un personal carácter de monumentalidad.

Pero que querés que te diga Gallego... yo me quedo con el final de esta nota, que dice así:

“... Jorge Castro Florez es un artista comprometido con su tiempo, al que le hiere la injusticia social, la desesperanza y el fracaso del hombre. Un artista que entremezcla en su obra un desgarrado grito de protesta y un susurrante poema de amor.”

Su monumental obra y quizás también la más emblemática, llamada “Asentamiento”, está emplazada en el Paseo de las Estrellas en Alfás del Pi, frente al Mediterráneo.


Hoy a las 5 de la tarde es la hora, Gallego.
Esta vez serán ellos, los cirujanos, quienes tratarán de hacer su mejor escultura.
Esta vez serás vos, el que tenga que poner el material para moldear.
Y será entonces ésta tu mejor escultura.
Que suelten el toro, Gallego querido... que lo suelten.
Porque estamos seguros que lo vamos a coger... coger a la española pero también a la uruguaya.
Que lo vamos a coger, de eso no tengas la menor duda.
Acá te estamos esperando, así que no jodas Gallego... que te estamos esperando.

(Manuel Capella, más conocido como el Gallego Capella. Nacido en Salamanca, emigró a Uruguay primero, luego se tuvo que exiliar cuando el golpe de estado. Actualmente vive en Montevideo. Una historia muy similar a la del Gallego).



Sitio web personal del escultor Jorge Castro Flórez:

http://es.geocities.com/artjcastro/index.html

viernes, 6 de julio de 2007

Marosa Di Giorgio (II)... y los pájaros perdidos.

Mi alma es un vampiro grueso, granate, aterciopelado.
Se alimenta de muchas especies y de sólo una.
La busca en la noche, la encuentra, y se la bebe, gota a gota, rubí por rubí.
Mi alma tiene miedo y tiene audacia.
Es una muñeca grande, con rizos, vestido celeste.
Un picaflor le trabaja el sexo.
Ella brama y llora.
Y el pájaro no se detiene.
(De “La Flor de Lis”)

Cierta vez, alguien a quien admiro profundamente por su escritura me decía que yo era muy “fémino” para escribir y agregaba además que quizás, haya sido eso lo que le llamaba la atención y le atraía de mis cuentos arrabaleros. Al comienzo me enojé. Luego me sorprendí... Después, a medida que ella argumentaba su idea, lo fui entendiendo. Fue entonces que me vi... me fui reconociendo en la forma de expresar sentimientos, olores, sonidos y colores a través de las palabras. Y a qué viene todo esto? No lo sé exactamente, pero cada vez que leo a Marosa Di Giorgio me acuerdo de aquella persona. Escritora también, cordobesa ella. En esta semana recibí dos comentarios en un viejo post que escribí sobre Marosa hace casi un año atrás. Es la magia de esta querida bruja, es ella... la que regresa una y otra vez. No importa donde me encuentre... puede ser en Montevideo, Atlanta o Denia, pero ella siempre viene a mí. Lo hace mientras duermo... entre sueños, es cuando ella aparece volando con su vestido verde y nos vamos tomados de la mano a caminar por las vereditas de algún naufragio.

(A la voz de Marosa le puse de fondo al querido Astor Piazzolla y José Angel Trelles cantando “Los pájaros perdidos”... nunca nada más apropiado...)

Voz de Marosa, música del Astor y canta José Angel Trelles.

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Elena, cordobesa ella también... fue una de las personas que dejaron un comentario sobre Marosa. Justamente ayer, escribía Elena en su blog “Che Madame” esta poesía:

A Marosa Di Giorgio

“yo cavé en tu tumba,
Marosa,
yo cavé y vi lo que vi
con las dos manos mías,
con las dos manos mías que me ardieron,
Marosa,
con el ardor y la fiebre de una perra,
cavé y vi,
que tu cuerpo abierto estaba lleno de ojos,
que tu corazón moderado no estaba seco
que de tu corazón brotaban animales,
marosa, la muerta,
yo vi,
que en el humo de tu aliento
que en la niebla espesa de tu boca
hervían criaturas sedosas,
en cinamomo,
en laurel,
en tomillo,
y vi, Marosa, la muerta,
que en tu vientre,
tal como en la cintura de dios
cabalgaba el intrépido ángel
de la locura
yo abrí la tumba,
Marosa,
y vi lo que vi:
los huesos brotados de orquídeas,
la sangre oscura de la muerte
caminando el cuerpo rosa y mustio,
como un río de hormigas
tu cuerpo, Marosa,
los bordes acuosos de las alimañas,
las sementeras enredadas de tu pelo,
y en tu frente, Marosa,
la cruz alta y pronunciada,
incomprensible,
que se les echa a los muertos.”

Elene Anníbali (Córdoba – Argentina)

PD.: Lo bueno no es solo saber que allá afuera hay gente que siente.
También es bueno mirarnos a los ojos y reconocernos, saber que existimos y sentirnos inmensamente cercanos.
Eso... es mejor aún...

miércoles, 27 de junio de 2007

1973 - 2004 A 34 años del golpe de estado...


"Hago falta... Yo siento que la vida se agita nerviosa si no comparezco, si no estoy...

Siento que hay un sitio para mi en la fila, que se ve ese vacío, que hay una respiración que falta, que defraudo una espera...

Siento la tristeza o la ira inexpresada del compañero, el amor del que me aguarda lastimado...
Falta mi cara en la gráfica del pueblo, mi voz en la consigna, en el canto, en la pasión de andar, mis piernas en la marcha, mis zapatos hollando el polvo. . .

Los siete ojos míos en la contemplación del mañana...

Mis manos en la bandera, en el martillo, en la guitarra... mi lengua en el idioma de todos, el gesto de mi cara en la honda preocupación de mis hermanos..."


Guitarra negra - Alfredo Zitarrosa

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