"Quiénes se amaron antes que nosotros? Busquemos las antiguas cenizas del corazón quemado
y allí que caigan uno por uno nuestros besos
hasta que resucite la flor deshabitada."
Ya está. Llegó la hora. Atrás quedó Dénia y siete años… Siete años donde pasó todo lo que tenía que pasar y todo lo que no tenía que pasar. Todo pasó. Todo nos pasó. Otra mudanza, otra vez a meter la vida en una maleta. Y fueron tres las maletas… esta vez faltó la mía. Y cuando las noches eran difíciles, cuando parecía que todo se nos venía encima… yo te dije esperá, esperá que cuando amanezca y el Darro comience a fluir nuevamente te traerá aquel olor a romero. Te acordás? Todo se llenó de romero. Como ahora. Viste? Justo yo vengo a darte ánimo. Y ahora Granada… hacés bien. Este es un tiempo nuevo. Vos en Granada, yo en Madrid… quien lo iba a decir?
"Amemos el amor que consumió su fruto
y descendió a la tierra con rostro y poderío:
tú y yo somos la luz que continúa."
Cuentan que ahora, el Paseo de los Tristes se ríe alegre cuando vos pasás.
Que a la hora en que aprontás el mate, la Alhambra se pone más roja que antes.
Que desde esa misma Alhambra, ahora se escucha por las noches la voz dulce del rey nazarí Ben-Al-Hamar… cantando sus poemas para enamorarte.
Desde lo alto del Sacromonte, desde el mismo lugar en que vimos atardecer sobre Granada, mientras aquellos gitanos cantaban por bulería… fue entonces cuando empezamos a despedirnos. Los dos lo sabíamos y por eso aquel silencio, mientras el sol besaba los muros de la Alhambra .
Y fue larga la despedida. Y fue amarga la partida.
Esto fue lo que escribí al regresar de Granada:
"De todas… la más mora..
A cada paso, en cada esquina el asombro por lo hasta ahora nunca visto, nunca sentido, jamás vivido. Cruzar una y otra vez el Albayzín por la Carrera del Darro, llegar al Paseo de los Tristes y subir por la Cuesta de Chapiz hasta llegar al barrio gitano del Sacromonte. Recorrer sus bares y entre tapas y sangría hacer noche en el Realejo.
Albayzín, Realejo, Sacromonte y el duende de Federico por toda Granada.
La luna lunera, judía y mora que brilla sobre la Torre del Agua, el aroma a romero de la Cuesta del Rey Chico, la sangre derramada en mil batallas… todo me recuerda a Federico…"
Ahora ya está...
Granada se llenará de tus colores, de tus risas, de tu pelo corto y de tus ojos grandes.
Es tiempo ya de que alguien pase una mano por tus hombros y te diga... "vení, recostate... descansá."
Ahora será ella... Granada... de todas, la más mora... será ella quien muestre orgullosa tus pasos, tu andar, tus enormes ganas de vivir.
Que el espíritu de Federico sea contigo.
(jaula con puerta abierta y planta abrazándola en casa de Rosalía)
Cada tanto me doy una vuelta por lo del poeta Héctor Rosales.
Es una alegría ir a su casa porque te podés encontrar con un poema en cualquier rincón... debajo de una maceta o colgados de un palillo secándose al sol.
La otra vez, abrí la canilla de la cocina y salió uno.
Entonces le pedí que me regalara algunos y no va que el tipo me trae un montón de ellos apretados entre sus manos.
-Agarrálos fuerte- me dijo... -Mirá que si no, se vuelan...-
Y me vine caminando con los poemas apretaditos bajo el brazo.
Al llegar a casa no me aguanté más y los solté.
Se me llenó la habitación enterita con palabras de Héctor y acordes de Cabrera...
Qué lo parió! A veces no me doy cuenta de lo privilegiado que soy... pero eso ocurre solo a veces.
Para recordármelo están los amigos como Héctor... poeta, amigo y compañero de utopías.
Salud Maestro...
Para todo aquel que quiera darse una vuelta por la casa de Héctor, su dirección es http://hrosales.com/
si lo ven un poco tristón, le dan un abrazo de mi parte.
Armarios
Voz: Héctor Rosales
Música: Fernando Cabrera (a mí me suena a los primeros acordes de La casa de al lado...)
Y te doy el hechizo de las eras
en las doradas fechas de placidez fecunda.
Y también el sello donde un ciervo
salta entre dos cartas
enviadas a regiones contrarias, equívocas.
Los documentos están aquí;
puedes incluir cualquier crepúsculo
en estas fotos rancias y en la firma
que tiembla al son
de algún astro descarriado.
Pero acepta el duende que morirá lejos,
recoge los llamados del pasado
y perdona, corazón mío,
a esta sangre sin claraboyas
que tantas malas veces ofrecí
como único alimento.
Lo mismo
Voz: Héctor Rosales
Música: Fernando Cabrera (y acá... los acordes de "pandemonios"?... sufro el dominio de los domingos...)
y atenazado a los rituales
cuando el pregón de la existencia
se instala en la cúpula
del proceder repetido sin análisis
volveré a decir
buenos días
cómo está Ud.
y me responderán
más o menos lo mismo
de las opciones exteriores
que rondarán mi navío epidérmico
recibiré malos humores
cuentas que pagar
chistes baratos
poquísimas novedades
labios-muelle
un par de cartas atrasadas
y convaleciendo de
otras estocadas
pasaré la jornada
alguien cerrará su comercio
otro esperará un autobús contando
las monedas que lo separan de casa
un anciano pisará esa calle de
cuarenta y cinco años atrás
la gata del vecino dará a luz
cuatro límites que dormirán en el
fondo del agua por la mañana
un automóvil viajará
hacia el no regreso
y volveré a decir
buenas noches
y me responderán
más o menos
lo mismo
El 28 de mayo de 1993 tuvo lugar en Barcelona un recital conjunto del compositor e intérprete uruguayo Fernando Cabrera y el poeta Héctor Rosales. Como consecuencia, Cabrera y Rosales prepararon un trabajo que, bajo el título de Barcelona al sur, recopilaba poemas y canciones que se incluyeron en el programa de aquel acto. La cassette aparecería en julio del mismo año. Dicho material fue remasterizado y publicado en formato CD por Montebarna Ediciones en el 2005. Actualmente se encuentra agotado. (Extraído de www.hrosales.com)
Esperanza de luz
(a todos los bicho bolita que andan por ahí)
la otra noche, esa mujer era
la luz del mundo/
los gallos cantaban sin amanecer alguno
los despertadores enloquecieron mudos
la gente se levantaba apurada/ se colapsó el metro
ella era todo luz
el mundo entero era luz
si hasta los fareros se fueron a dormir...
tené cuidado con ella me dijeron
tanta luz/ cuando se viene de la noche oscura
a vos también/ si la mirás fijo te alcanza
el brillito de su mirada/
esa mujer con solo mirarte te convierte
de bicho bolita...
en bichito de luz.
g.t. (en una calurosa noche madrileña)
yo... como autor de este poema, autorizo a cambiar el sexo... donde dice "él" puede decirse "ella" y donde dice "ella" puede decirse "él" (que conste... galonetti... que conste).
Y sí… elegí a la Falta… aquel murgón del 84 donde estaban el Flaco Castro, el Piruja Broccos, el Canario Luna, el Monito Da Costa, el Gallo Todeschini, el Ronald Arismendi… cuando se acercaba al final de la retirada y levantaban aquellas cañas tacuaras con las capas rojo y negras… el tablado se venía abajo. Lo dicho, un murgón y que mejor que el canto murguero para homenajear al Pepe Artigas en su cumpleaños…
"1811" Retirada 1984 de Falta y Resto
Karai Guasú te llamaron los charrúas… “Profeta” o “El más grande Señor” en lengua guaraní… Y solo a vos te otorgaron ese título. Solo a vos… Y vos lo sabés Pepe… vos lo sabés.
Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, Corrientes, Misiones y la antigua Banda Oriental (hoy Uruguay) te declararon "Protector de los Pueblos Libres".
Luchaste contra todo tipo de despotismo. Contra los imperios español, británico y portugués primero y brasilero después. Enfrentaste a las oligarquías de Buenos Aires y Montevideo.
Que querés que te diga Pepe…. para mí esas frases que se atribuyen como “Sean los Orientales tan ilustrados como valientes” o “Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana”… que querés que te diga.
Para mí vos estarías medio en pedo y te daría por empuñar la vigüela y entre caña y caña dirías cosas que alguien se encargó luego de inmortalizarlas. Cuentan que eras bueno con la vigüela, que tenías un amor en cada pago… y yo te quiero así Pepe.
Pero hay tres Pepe… hay tres de esas frases que sí me las creo.
Hay cosas que no se perdonan Pepe… y vos sabiéndolo fuiste para adelante…
Llevaste a cabo la primer reforma agraria en América Latina (Reglamento de Tierras) y los charrúas y la gente que no poseía ningún bien fueron los primeros en recibir esas tierras. “Que los más infelices sean los más privilegiados”… esa sí que me la creo.
Y fuiste y expropiaste los grandes latifundios para repartir entre la gente buena…
La segunda de ellas fue cuando desde Buenos Aires habían puesto precio a tu cabeza y hasta tus capitanes más próximos te traicionaban…. La carta de Rivera al Directorio de Buenos Aires ofreciendo sus sevicios para asesinarte, los hermanos Ramírez de Entre Ríos, Pueyrredón pactando con los portugueses a cambio de tu muerte…
Fue entonces cuando ante tanta traición juntaste a tus tropas y los arengaste con el grito histórico de “Nada debemos esperar si no es de nosotros mismos”.
Y eran muchos frentes abiertos Pepe… mucha cosa
Y fue entonces cuando se escribió una de las mejores páginas de nuestra historia… La "Redota", el éxodo del Pueblo Oriental.
Hombres, mujeres, niños y viejos... con lo poco que podían llevar a cuestas, incendiando sus casas y sus cosechas, todos emprendiendo la marcha hacia el Ayuí, todos detrás del viejo Artigas. Mientras los enemigos trataban de atacar aquella marea humana que se iba al exilio, los charrúas cuidaban la retaguardia. Será por eso que Rivera les juraría posteriormente su odio eterno.
Y ésta es la tercera de las frases que sí me creo… cuenta el historiador Barreiro que dejaste por un momento la vanguardia de aquella larga fila de hombres y mujeres que lo habían dejado todo por irse detrás de su líder… cuando comprobaste que sólo tenías un ejército en harapos y sin armas, emocionado frente a tanto amor dijiste: “El día que me quede sin soldados, pelearé con perros cimarrones”… esa te la llevo Pepe… esa sí que te la llevo.
Cuentan también que cuando te fuiste al exilio hacia Paraguay y del cual ya nunca volverías, ordenados por el Directorio de Buenos Aires las tropas de los hermanos Ramírez querían exterminar lo poco que te quedaba. Y fueron ellos, los charrúas quienes se enfrentaron a Ramírez… los mismos charrúas a quienes les habías dado tierras y que una vez habían sido traicionados por el nuevo gobierno… fueron ellos quienes te cuidaban la retaguardia.
Karai Guasú… el más grande Señor… que lo parió Pepe… que lo parió.
Y cuentan que cuando llegaste al límite del territorio paraguayo lo hiciste con unos docientos hombres… esclavos libertos, charrúas y gauchos montoneros… ese era tu ejército, el mayor orgullo que pueda tener general alguno.
Cuando te dieron el salvoconducto para entrar en territorio paraguayo, vos y tus hombres entregaron las armas.
José “Pepe” Artigas… viejo querido… cuando el primer presidente del Uruguay, el traidor de Rivera… envió una delegación para que te convenciera de regresar al Uruguay, los sacaste cagando… Vos no querías Uruguay, vos querías las Provincias Unidas del Río de la Plata… te estaban invitando a volver a un país que para vos no existía.
Por eso el orgullo de ser Orientales.
Fuiste el primero de todos nosotros en irte… y ya no volviste más.
Te asombraría saber que la UNESCO declaró a la emigración uruguaya como la diáspora más grande de todas, porcentualmente hablando.
Un tercio de la población del Uruguay vive fuera de él.
Karai Guasú… el eterno traicionado… José “Pepe” Artigas… el mejor de todos nosotros.
guitarra: Julio García (y sí... Julito, quién iba a ser si no)
Otra vez la lluvia
A Julio García
ayer/ mientras caminábamos bajo la lluvia
por el centro de Madrid/ recordando
y mojándonos/ que es otra forma de recordar/
me ví/ nos vimos/ caminando por Malvín
venticinco años atrás/ vos
te ibas por la punta/ e inevitablemente como
lo hacía el Negro Joya/ yo sabía que
levantarías el centro y solo tenía que
ponerla contra el palo
cuanta lluvia desde entonces
cuantas noches sin outes ni lobizones
cuantos abrazos de aeropuerto/ para mí
demasiados
para vos que tenés la fuerza
del Musculoso Villanueva/ quizás no tanto
mirá que sos fuerte loco/ pero acá seguro
que te puedo... cuantas noches sin Alfredo?
sin Malena?
sin Carlitos?
hoy/ pasamos junto a las yiras de Montera
entramos a un bar y los camareros te saludaban/
te das cuenta Julito?
cambiamos Montevideo por Madrid
y nos volvió a mojar la misma lluvia
te dije/ serán otras las baldosas
venticinco años después/ pero es la misma lluvia
y fue entonces cuando volvimos a escuchar
aquella vieja musiquita...
Anoche llovía mucho pero mucho y Madrid olía a tierra mojada. El fresco que entraba por la ventana, el sonido de la lluvia sobre los techos de Carabanchel y mientras sonaba una canción del bueno de Fandermole y yo no sé de donde salió pero llegó un barquito de papel y en él venía una niña con una flor en la mano y la flor era blanca como el algodón o más blanca aún como la nieve y esa flor lo inundó todo y de aquel olor a tierra mojada a ese aroma a niña con flor entonces bastaron solo unos pocos segundos para que todo Madrid oliera a niña con flor y yo me pregunto de qué puerto partió ese barco de papel y cómo pudo llegar hasta mi puerta de charquito en charquito y desde ese momento estoy como uno de los poetas interiores de Pessoa que cada día se levantaba y miraba hacia el puerto para ver si había llegado el barco que venía desde el Sur trayéndole cartas escritas con tinta azul…
Debido al éxito sin precedentes del blog dedicado al poeta Juan Gelman, donde se registraron apenas 472 visitas en poco más de un mes y dejando constancia que unas 450 de esas visitas son mías… me decidí a seguir apostando por la poesía, por la belleza y por aquellas cosas que felizmente aún me siguen conmoviendo.
El día que eso no suceda más… cerrá y vamos.
Ahora, Marosa di Giorgio… mi querida y entrañable Marosa tiene blog.
Duele ver que en este mundo cada vez somos menos los que seguimos apostando a esas cosas. No debería enojarme cuando voy a cualquier librería y salvo honrosísimas excepciones, la poesía ocupa un lugar pequeñito y allá bien al fondo… No debería…
Pero me enoja y mucho.
Hace un tiempo ya que llegué a la conclusión de que mientras haya una sola persona capaz de emocionarse con estas cosas, las seguiré haciendo.
Y sé que hay más de una… lo sé.
No fueron pocas las noches en que Marosa me visitaba en Dénia.
Venía volando desde el Montgó con su vestido verde, me hablaba, nos reíamos y antes del amanecer se iba rumbo al mar…
En Madrid le cuesta un poco más venir a visitarme.
Tal vez tenga que dejar la ventana abierta… que sé yo.
Ahora Marosa tenés voz y música.
Ahora Marosa, tenés blog.
Te lo hice como a vos te hubiera gustado… llenito de flores.
Ayer estuve revisando mi caja azul.
Allí guardo todo tipo de cosas.
Algunas me las regalaron, otras las fui encontrando.
Desde un poema escrito en una servilleta de un bar que ya cerró, hasta una nariz roja de payaso…
Y entre todas las cosas que allí habían, encontré una cajita de fósforos. Esa cajita me la mandó el Yama una vez que yo andaba medio tristón.
La cajita en cuestión es la misma que utilizó Fernando Cabrera para grabar el video-clip “Viveza”.
Yama, que trabajó en la producción de ese video, fue quien dibujó el logo, cambiándole la marca “Victoria” por el nombre de la canción.
Y el loco fue y un buen día me la regaló.
Son esas cosas que no tienen precio.
Porque, cuánto vale que se acuerden de uno?
Aunque sea un ratito… y yo por suerte, tengo la caja azul llena de gestos…
Que nunca falten…
Viveza - Fernando Cabrera
Viveza, una pequeña comparsa Ciudad Vieja
Campana, la secretaria una nota en la ventana
Belleza, un gato por el pretil se despereza
Simpleza, las gotas de una llovizna lavan nada
Afiches, multicolores que anuncian tres parientes
Candombe, la brisa trepa y resbala la pendiente
Ballena, que se acomoda en el río indolente
La gente, que va llegando al mercado está sonriente
La fruta huele a podrido en un costado
La rata rápida se come un pescado
El niño lleva la mano panza arriba
La niña dulce confía en la Catedral
Nobleza, caída tiempo final canción confesa
Bahía, que en la tormenta sonó como arpa vieja
Paisano, paseas abajo del agua con tu habano
Payaso, creiste en la picardía con firmeza
Caíste en el pobrerío de las almas
Tu vieja viveza allí siempre vivirá
Recinto, un marinero cantó duele distinto
Minero, el no vidente safó de un laberinto
Dinero, yo compro tu compras el compra nosotros compramos
El vivo festeja dirige contento la ronda todos de la mano
El vivo festeja dirige contento la ronda todos de la mano
Se atora, se atora...
Pasó llegando a su fin un cuarto de hora
La frente, y el alma de aquel artista se demoran
Costumbres, de verse frente al espejo maquillaje
Coraje, el recaído de nuevo se levanta
El gramillero le dió su mano santa
La aguja sigue su giro en la Catedral
Minutos, pequeñas celdas sacadas del verano
Canuto, esta canción diminuta se hace humo
Aquel hombre había sido detenido durante el frío invierno, a la hora en que nadie sabe cuando llegará la primavera. Lo interrogaron por días y días. Querían nombres, saber donde se reunían, quien los dirigía…
No lograron arrancarle una sola palabra, pero lo que más hacía sentir a sus captores como si fueran vulgares enanos de jardín, era no poder quitarle aquella sonrisa permanente.
Y su mirada… les clavaba la mirada como si fueran puñales.
La sonrisa y la mirada firme… era demasiado para ellos, tristes enemigos de lo sencillo, de lo cotidiano y lo efímero.
El hombre había adoptado una técnica para enfrentarse a aquella pesadilla y pudo comprobar que le estaba dando buen resultado. Su método consistía en recordar aquellos viejos poemas escritos en servilletas de bar.
Así fue que recordó cuando Marosa escribía sentada en el viejo Sorocabana: “…un picaflor le trabaja el sexo ella brama y llora y el pájaro no se detiene."
Luego, aquel poema de Idea Vilariño dedicado a Onetti… “No me abrazarás nunca como esa noche nunca no volveré a tocarte no te veré morir…"
Y de pronto recordó la figura del viejo Angel González llegando a su casa… esquivando gatos y farolas…
Agazapada bajo las piedras y las horas, esperaste, paciente, la llegada de esta tarde en la que nada es ya posible... Mi corazón: tu nido. Muerde en él, esperanza.
Fue aquella vez, cuando escuchó ese poema dicho al oído por el propio Angel que decidió formar parte y ya para siempre de la Banda de los corazones exagerados.
Recordaba muy bien ese momento. Ocurrió cuando las enfermeras cerraron las cortinas y se llevaron al hombre que estaba en la cama de al lado.
Apenas una hora antes, habían estado hablando de la vida y sus vicisitudes… jurándose ambos que cuando salieran de aquel hospital se tomarían unas cuantas cañas bajo el sol mediterráneo.
No pudo ser…
Pero a partir de ese instante, de ese momento en donde todo se detiene, cuando la muerte ronda cercana a vos… y entonces comprobás que ya nada será lo mismo.
Y así transcurrían las horas, en el lugar donde el tiempo se detuvo para siempre.
Y no pudieron… no lograron arrancarle nada.
Él seguía sonriendo y desarmándolos con su sonrisa… aunque a veces la sonrisa no es más que otra forma de expresar tanta tristeza.
Cuando se enfrentó al jurado, sabía de antemano que sería condenado.
Aquellas personas no sabían nada acerca de él… pero acaso les importaba saberlo?
No sabían nada de sus viejos fantasmas, de cómo iba por el mundo cargando aquellas maletas vacías donde solo el que es capaz de vibrar y sentir puede ver su contenido… el amarillo de un cuadro de Torres García, dos o tres acordes de una milonga de Alfredo, un poema de Líber Falco escrito en el sobre de una carta que nunca llegó, las voces de un coro murguero, el sonido de la playa Malvín en los días de tormenta… las fotos de sus hijos y una esquela escrita por la mujer que amó: “Andá y escuchá tu corazón”.
Culpable, sin duda alguna.
Reconocido por varios testigos como integrante de la Banda de los corazones exagerados.
Con cargos de sedición y pertenencia a banda de locos y suicidas capaces de subvertir el orden.
Hallado culpable por seguir creyendo que un mundo mejor es posible y condenado al peor de los castigos, el olvido ya para siempre.
Mientras el juez leía el veredicto, aquel hombre permanecía con la mirada ahora perdida y aquella sonrisa… Fue entonces cuando pidió la palabra y comenzó a decir un poema de Léon Felipe:
Hermano... tuya es la hacienda... la casa, el caballo y la pistola... Mía es la voz antigua de la tierra. Tú te quedas con todo y me dejas desnudo y errante por el mundo... mas yo te dejo mudo... ¡mudo!... Y cómo vas a recoger el trigo y a alimentar el fuego si yo me llevo la canción?
y se la llevó… el muy hijo de puta se la llevó nomás.
Ahora… ahora el mundo anda en silencio y ya nadie se acuerda de él.
(Recibí un correo de Ce con un poema de Rodolfo Braceli… así que para realizar cualquier queja, por favor dirigirse a algún lugar de Buenos Aires… allá donde vean una bandada de bichitos de luz)
Poema 43
Mi prontuario es desalentador,
agrava las cosas:
..."Madera indiscriminada,
alegría sonora,
alarde de ternura.
No hacen falta los etcéteras."
Para alivianar la pena
mi defensor ha alegado:
"Aire en demasía en los pulmones,
sangre que no cabe
y se atraganta en las venas,
un corazón exagerado,
un demasiado corazón".
Espero el veredicto
en una celda descaradamente pulcra.
Es cierto… Madrid está preciosa.
Llenita de sol, la temperatura perfecta… Disfruto muchísimo poder sentarme bajo sus árboles. Tal vez porque la vegetación en Dénia es mediterránea y ahora, al reencontrarme con tanto árbol me siento feliz. Por las noches, la brisa fresca que apenas te toca, más bien te acaricia. Anoche fuimos con una amiga hasta Aluche… Loquillo brindaba un concierto con entrada gratis…
La luna? Escandalosamente inmensa.
Y todo fue rock’an roll. Loquillo es rock. Yo lo observaba sobre el escenario… cantando dos horas sin parar… cuidando cada detalle… enfundado en su impecable traje negro, perfectamente peinado, fumándose un cigarrillo tras otro… y llegué a la conclusión de que si hubiera nacido allá en el Sur, Loquillo hubiera sido cantante de tangos. Y de los buenos.
Pocos saben de la relación de amor entre Loquillo y Montevideo. Cuando a comienzos del año pasado se estaba programando su gira para conmemorar sus primeros 30 años de música, Montevideo no entraba en la agenda. Es una plaza pequeña y los productores preferían hacer más conciertos en Buenos Aires o Santiago de Chile.
Loquillo no solo puso como condición cantar en Montevideo sino que además, quería estar cuatro días para disfrutarla. Así fue. Estuvo recorriendo la ciudad y abrazándose con su gente. Loquillo es querido en Montevideo y él lo sabe. (Vale la pena leer la crónica de esos días escrita por Igor Paskual, guitarrista de Loquillo y Los Trogloditas)
Cuando recién comenzaba a dar sus primeros pasos en España poca gente apostaba por él. La falta de medios económicos hizo que grabara unos masters caseros en un cassette y viajó con él debajo del brazo rumbo a Montevideo. Lo estaban esperando en un estudio de grabación, si no me equivoco fue Quique Abal de Sondor quien logró el milagro de hacer que aquellas grabaciones caseras se transformaran en el primer disco de Loquillo, incluyendo “Cadillac solitario”.
Mientras los técnicos hacían su tarea, Loquillo recorría Montevideo y sus bares, anticuarios y librerías.
Así fue que conoció el Mincho Bar… uno de los bares referentes de aquel Montevideo y que hoy, permanece tristemente cerrado.
El Mincho es para mí un mar de recuerdos y sonrisas.
Un lugar donde la grappa con limón tenía otro gusto, no sé… parecía otra grappa.
Buitres, el grupo más emblemático del rock uruguayo grabó hace ya muchos años “Cadillac solitario” una de las canciones más famosas de Loquillo y con la cual cierra todos sus conciertos.
A modo de agradecimiento, Loquillo grabó “Mincho Bar” e incluso se hizo un video-clip donde a la magia de la canción se le suman imágenes de Montevideo y el final, grabado en el mismo Mincho Bar, abierto solo para esa ocasión.
Me emociona tanto verlo, hasta la lágrima che.
Cuando Loquillo recorre 18 de Julio, el Salvo, la Universidad… todas imágenes que me conmueven… el video no será bueno cinematográficamente hablando… pero sabe transmitir esa meloncolía tan montevideana.
Anoche ocurrió una vez más… la vuelta del viejo rockero llenando la noche madrileña de rock&roll… yo mismo, asombrándome de verme cantar varias canciones que no pensaba que podía saber la letra… Cuando comenzaron a sonar los primeros acordes de Cadillac… hasta la luna se puso a cantar:
"Y no estás tú, nena...
oh no nena... no estás tú
nunca, nunca, nunca estás tú.."
Crónica de viaje (Igor Paskual, guitarrista de Los Trogloditas)
“Uruguay el paraíso”
Ahí nos vamos todos al Buque Bus. Bueno, casi todos, José y el Loco saldrán un poco después en avión para hacer promo. Pero van a hacer entrevistas a dolor, en Uruguay ya la cosa se pone seria, es un rostro tan conocido como en España y cada vez que vamos a Montevideo todo el mundo quiere una entrevista con él.
Atravesar el Río de la Plata es toda una experiencia, notas como cada vez es menos río y lentamente comienza el viento y la sensación de la proximidad del mar.
Nos reencontramos con todos nuestros amigos uruguayos después de tomar nuestras habitaciones.
Disfrutamos de un par de días libres, pero sólo nosotros, el Loco está en todas partes, prensa, radios, teles, todo. Es su momento. Cada uno se dedica un poco a lo suyo, conocemos gente aquí y cada uno tiene sus grupos de gente con la que sale, aunque luego solemos coincidir. Bernie Supervielle, nuestro hombre de monitores está en casa, y obviamente va a dormir a casa de sus padres, no se queda en el hotel. Un hotel genial, por cierto, con un alma propia que te transporta, no hacia un lugar o una época sino hacia arriba. Por ejemplo, había en el hall un hombre mayor siempre tocando el piano, lo veíamos a todas horas, a veces se le escuchaba más, y otras veces era un piano de fondo, sin protagonismo. Estábamos un día esperando abajo, creo que estaba Jaime también, y de repente pasa una pareja y se ponen a bailar un tango, así de repente, bailan como cinco minutos y luego siguen el camino hacia su habitación, no sé, tendrían unos cincuenta años o así. Todos quedamos alucinando.
Con un par de días libres, el Loco a plena actividad verbal y un montón de amigos esperando, pues lo mejor es dejarse llevar, por la ciudad, por su zona antigua, el puerto, el espigón, por donde sea. Leer las maravillas que publican, escuchar atentamente el uso lírico que hacen del idioma, su educación tremenda, fijarse en la luz… Pasear por la Plaza Zabala y observar que la verja, la forma de los hierros son un montón de penes en círculo… porque fue una venganza del arquitecto de la plaza al que nunca otorgaban un proyecto y, por fin cuando tuvo su oportunidad, ajustó sus cuentas con el mundo que hasta entonces le había negado el pan.
En Montevideo, en el círculo rock, si dices Óscar Fuentes Wegner nadie sabe quién es pero si te refieres al Rocker la cosa cambia. El caso es que había gente haciendo una colecta de dinero para pagarle entre todos la entrada al concierto. Las entradas no son baratas, y menos para las clases no tan favorecidas. Más o menos y hasta cierto punto, es posible hacer un esfuerzo, pero el asunto se complica si, por ejemplo, te han echado del curro de repente como era el caso del rocker. Me impresionó que todo el mundo estuviera poniendo dinero para su entrada, era un fanático de la música, les había enseñado mucho sobre rock a los más jóvenes y encima Loquillo era una especial debilidad en su santuario particular. Sentí que todo cobraba sentido de repente. Solidaridad y pasión. Que el arte volvía a ser importante para alguien en concreto y para una comunidad, no se trataba de entrar en un concierto porque hay que ir, figurar o porque estoy sin pareja y qué voy a hacer. Qué bueno…
Entre una cosa y otra llegó el día que todos esperábamos. El Concierto. La sala muy buena, los camerinos también, la gente con ganas y nosotros más. ¿Qué más se puede pedir? Nada, pues el resto ya lo tenemos. ¡¡¡Queremos sentir ya!!! Hacemos una prueba de ajuste y repaso, vamos a tocar ‘Trangresiones’, el poema de Bennedetti, y también ‘Mincho Bar’, una canción de Los Buitres que trata sobre ese mítico bar, tan cultural él. Ahora ya cerrado pero que aún nadie ha cogido su lugar. Permanece con un cartel fuera que indica que ahí estuvo el legendario Mincho Bar. El Mincho a su vez fue una suerte de Robin Hood local.
Y no tengo palabras para el concierto, no las tengo, joder. Qué complicado es retransmitir una actuación. Nos salió muy bien y lo escuchamos de maravilla ahí dentro. A Supervielle vinieron a verlo sus padres pero no quiso presentarnos a su hermana. El catering fabuloso. Todos abrazados y locos de contentos. Nuestro grito de guerra antes de salir “¡¡¡Por Nosotros!!! ¡¡¡Por el Uruguay!!! ¡¡¡Por el Rooock!!!”. La gente en Argentina, cantaba, aquí era menos físico, quizá más espiritual el modo de percibir a la banda, muchas caras de emoción y muchas lágrimas también. Y la conciencia de saldar una deuda histórica. Por suerte fue un concierto largo, tocamos todo, y eso que a mí no me gusta que duren mucho los conciertos, ni los míos, ni los de los demás. Pero nadie quería que ese momento terminase, nadie. Ni nosotros ni ellos. Era como un polvo muy largo que sabes que será irrepetible y que no piensas finalizar porque en el momento en que pares la magia se va a esfumar y, así hasta que descubres que el sol entra por la ventana y es hora de decir adiós.
Tras el concierto no pasé ni por el hotel. Directos al Clash City Rockers donde lucía un enorme cartel de cuando teloneamos a los Who. El Loco se lo había prometido hace meses (en una visita promocional) y tuvo el detalle de acordarse y llevárselo. Pincharon muy bien, y detrás de la barra estaban expuestos vinilos de los Specials, Jam, Johnny Thunders… y “La Mafia del Baile”. La noche pareció que fueran tres, al menos la convertimos en varios días. Al día siguiente volvíamos a Buenos Aires. Despedí a todo el mundo en la puerta del hotel. Yo aún me quedaría veinte días más en Montevideo, pero eso ya es otra historia.”
*****
Cuando los Buitres cumplieron un viejo sueño, compartiendo escenario con Loquillo en Barcelona. El audio es malísimo pero el video sirve como testimonio de una noche que para los que asistieron a ese concierto de Buitres, fue inolvidable...
Ooopss... parece ser que la foto del cuadro fue denunciada... igualmente dejo que aparezca el rectángulo vacío, como fiel reflejo de tanta cordura...
gato loco (foto robada de la interné...)
En una ciudad situada a orillas del Mediterráneo, existió un personaje digno de toda mi admiración.
No daré su nombre real por cuestiones que no vienen al caso, aunque tal vez un día y seguramente ese día llegará... se le hará un reconocimiento público.
Solo había que esperar a que muriera.
Ahora sí..
Ahora ya se le podrá hacer un homenaje. En vida, está muy mal visto eso de hacerle homenajes a los locos.
Este personaje, llamémosle Enrique... por ponerle un nombre nada más, fue un médico muy reconocido y gozaba del afecto no solo de sus pacientes, sino también de sus colegas.
Vivía en un edificio céntrico, cercano al Ayuntamiento, no recuerdo si en el primer o segundo piso.
La amplia terraza daba a una calle muy transitada.
Un buen día, de esa misma terraza, comenzaron a caer todo tipo de objetos... ropa, zapatos, un televisor...
Cuando la gente levantó la vista para ver quien podía cometer semejante locura, ahí estaba él... parado y sonriente, disfrutando de todo aquel caos.
Esto se repitió unas cuantas veces hasta que no quedó nada en la casa.
Perdón... nada, excepto sus cuadros y sus libros.
Siempre había sido rojo y republicano, fumaba marihuana a escondidas debido a su reputación social y profesional.
Un buen día decidió asumir todo aquello.
Se dejó crecer la barba, el cabello hasta los hombros, se compró una boina estilo "Ché" con estrella incluída y se colocó en la solapa una banderita republicana. Para completar su cambio, comenzó a fumar marihuana en público.
Por supuesto que renunció a su trabajo de médico.
Una noche se le escuchó decir en el Majerit, que es el lugar donde van los que tienen perdida la fe y el corazón... "De ahora en adelante, viviré de mis pinturas y mis poesías".
Fue demasiado lejos.
Sus tres hijos decidieron internarlo en un siquiátrico.
Aquello de tirar los muebles por la ventana los había más que preocupado, pero ver a su padre de boina, barba y fumando porros... no lo podían aceptar.
Estuvo seis meses en aquel infierno.
Cuentan que por las noches, cuando se ponía a cantar viejas canciones de la Guerra Civil, le administraban grandes dosis de tranquimazín hasta que un buen día, dejó de cantar...
Dejó de cantar!
Los médicos lo habían logrado...
Tantos años estudiando medicina para terminar matando a un pájaro...
Un buen amigo me contó que fue a visitarlo al siquiátrico. Cuando vio a Enrique se estremeció.
Le habían cortado el cabello y la barba.
Tenía los ojos perdidos viendo quien sabe que cosa y aquella sonrisa que lo caracterizaba era apenas una mueca por donde le caía un hilo interminable de baba.
Se sentaron bajo un árbol junto a un estanque.
Enrique parecía no escuchar y solo repetía:
"La sombra de mi alma
huye por un ocaso de alfabetos,
niebla de libros y palabras".
A la tercera o cuarta vez, le dedicó una mirada cómplice a su visitante y se acercó para decirle al oído:
"Lorca... es un verso de Federico..."
Fue la única vez que sonrió durante la visita. Luego se levantó y se fue.
Seis meses en aquel infierno...
Cuando salió, sus hijos contrataron a una señora para que lo acompañara día y noche.
Al poco tiempo... renunció.
Su explicación fue que ella era toda una señora y además casada... y que no estaba dispuesta a que aquel viejo loco le tocara el culo a cada rato.
Contrataron entonces a un enfermero.
A éste, Enrique no le tocaba el culo, pero en cuanto se distraía, abría las ventanas de la terraza, pasaba una pierna sobre la baranda y empezaba a gritar... "me lanzo... me lanzoooo"
Abajo, la gente no sabía que hacer.
Desde aquellos que se iban caminando para no presenciar la caída hasta los que poco menos que le suplicaban que no lo hiciera.
Cuando el enfermero tomaba conciencia de lo que estaba ocurriendo, lo agarraba de un brazo... -vamos Enrique... vamos-
Y Enrique lo obedecía dócilmente y se reía a carcajadas por el espectáculo que había montado. A la quinta vez, el enfermero cada vez que necesitaba ir al baño, lo dejaba acostado y atado a la cama.
Habría mil historias más para contar del viejo Enrique, pero la que más me gusta era cuando Enrique organizaba sus exposiciones.
Era realmente conmovedor.
Las hacía en la glorieta. Allí hay una gran bugambilla violeta (Santa Rita), que en los meses de verano cubre toda la plaza de flores. En cada una de las columnas que la sostienen, Enrique colgaba sus cuadros.
Sus pinturas eran su orgullo... sus obras de arte...
Enrique pintaba en hojas de cuaderno unos dibujos que parecían hechas por niños de preescolar, pero obviamente para él eran obras de arte.
Las colgaba con trocitos de cinta engomada.
El se paraba en el centro de la glorieta y le proponía a los que por allí pasaban que disfrutaran de sus pinturas.
Aquel que no se detenía, recibía los insultos del artista, que iban desde "franquista, reaccionario, facha..." hasta "me cago en todos tus muertos".
Más de una vez me mostré interesado en su obra.
La alegría no le cabía en el cuerpo. Entonces comenzaba a explicarte cuadro a cuadro. Donde yo veía una casita con un sol atrás, laguito con patos y un caminito con flores, Enrique te explicaba cada objeto como si fuera el Gernika.
Si lo felicitabas, él te regalaba su cuadro... jamás te lo cobraba y hasta se ofendía si querías pagárselo... se despedía con un apretón de manos y te decía algo así como... "bueno amigo, lo tengo que dejar porque debo atender a otra persona que está al llegar..." Y allá salía en búsqueda de otro posible "cliente".
Otras veces, el pintor daba paso al poeta y reemplazaba sus cuadros por poemas.
Enrique era así. Compartía su locura y su arte.
Jamás le hizo daño a nadie. Solo repartía ternura a mano llena.
Hasta que sus hijos decidieron internarlo nuevamente en el siquiátrico.
Ya no volvió a salir...
De la terraza, aquella que había sido el escenario donde Enrique había representado sus innumerables suicidios, colgaron un cartel... SE VENDE.
De aquel médico famoso al viejo artista... los separaba la locura o la cordura?
No lo se.
No se si Enrique estaba loco o simplemente quiso ser él.
Sentirse vivo, emocionarse con un verso de Lorca, disfrutar de un buen porro, compartir sus cuadros y sus poemas...
Ahora que el viejo murió, pienso que el mundo sería un lugar mucho mejor si en vez de tanta cordura, hubiera más locos como Enrique... desparramando ternura por las plazas.
(La historia es real. Enrique no se llamaba Enrique y la ciudad a orillas del Mediterráneo es Dénia. El cuadro es del pintor dianense Roberto Calvo. Nadie mejor que Roberto para inmortalizar a Enrique apoyado sobre la barra del Majerit, pues fue una de las pocas personas que lo visitaban en el siquiátrico).
Nobleza obliga... Agradecer a la 100.3 FM de Tenerife (Canarias) y especialmente a Pavlos y a IASU Tenerife, por haber leído el post sobre Cuba íntegramente en el programa de ayer miércoles 26. La verdad es que escuchar lo que une escribe sin mayores pretensiones, dicho por una voz profesional suena lindo... y extraño. La magia de la radio y este invento de los blogs... joder! Como bien dice mi amigo Néstor... les estamos hackeando los sentimientos. Qué nunca falte!
Haciendo amigos… es un dicho utilizado aquí en España para cuando alguien hace una crítica hacia una idea ó situación defendida por muchos. Me parece que define en buena forma lo que sucede cuando nos metemos con ciertos temas, y lo hacemos a sabiendas de que luego se nos tirará la jauría encima… Haciendo amigos… allá vamos...
(Antes de seguir, debo aclarar que ante la carta abierta firmada por varios artistas e intelectuales españoles reclamando “libertad” en Cuba, entre ellos Víctor Manuel y Ana Belén… me parece una aberración. Por qué no piden por la verdadera libertad en España, donde el juez que quiso procesar al franquismo, terminó siendo enjuiciado? Ana Belén y Víctor Manuel hace tiempo ya que me tienen podrido… tanto acercarse al poder y mirá como terminan… Y pensar que yo amé a esa mujer…)
Hace pocos días salió el nuevo Cd. de Silvio Rodríguez llamado “Segunda Cita”.
Los textos de Silvio reflejan la realidad actual de la Revolución cubana. Ya en la conferencia de prensa de la presentación, le salieron al cruce. Lo que debía ser un acto cultural se transformó en un debate político. Claro está que Silvio es además de músico y poeta, un animal político.
Hay quienes lo acusan de que sus nuevas canciones dan pasto al enemigo, que la rrrrevolución necesita el apoyo incondicional, hoy más que nunca.
Creo personalmente que esta gente no entendió o tal vez ni llegó a escuchar “Descartes”, editado en 1999 y donde Silvio ya planteaba estos problemas.
Las mismas críticas que ahora recibe injustamente Silvio, las vienen soportando los nuevos intérpretes de la Trova Cubana, como es el caso de Frank Delgado. Debo aclarar antes que Frank es un buen amigo y conozco su posición de total apoyo a la Revolución. No obstante, Frank viene planteando la necesidad de que esa Revolución deje entrar un poco de aire fresco. Algo está oliendo feo y es hora de ventilar un poco la casa.
Su posición le ha costado vivir momentos duros. Según el propio Frank, tanto para él como para otros músicos críticos con la Revolución, el costo de los estudios de grabación es altísimo por lo que les está costando acceder a nuevas grabaciones, no reciben apoyo alguno desde el gobierno y mucho menos les han dado un coche oficial, como sí se lo han dado a Silvio, Pablo Milanés y otros artistas. Sin embargo los conciertos de Santiago Feliú y Frank Delgado son multitudinarios y ya se han convertido en un fenómeno cultural y social que no puede ocultarse. Para poder seguir grabando y viviendo de la música, Frank realiza giras y conciertos por el exterior. Y no fueron pocas las veces que le propusieron renegar de la Revolución. Pero como el mismo dice, él se queda en la Isla y punto.
"Yo no sé cómo se hace un país pero sí se cómo no se hace" (Frank dixit)
Vale la pena escuchar “La otra orilla”… sin prejuicios, sí?
La otra orilla - Frank Delgado
Son los “cantores de protesta”… y molestan.
El asunto es que ahora, a esos protestatarios se les sumó el bueno de Silvio y Silvio es mucho Rodríguez…
Canta Silvio en “Segunda Cita”:
“Quisiera ir a un punto naciente
de aquella ofensiva que hundió
tanta iniciativa.
Quisiera ir allí
con las cruces del tiempo perdido
y hacer un camino de luces
sin odio ni olvido…”
Duele ver que un tipo como Silvio, que fue tal vez la voz de la Revolución, tenga que salir hoy a explicar que sus críticas son revolucionarias… que criticar para mejorar no necesariamente significa haberse pasado al enemigo.
Cuando los problemas se acumulan y no se solucionan es lógico que te exploten en las manos.
La muerte por huelga de hambre de uno de los presos aceleró el problema.
Me pregunto…
Son presos comunes?
Lo son?
O son presos políticos, presos de conciencia?
Acaso, su única reivindicación era irse a Miami?
Dudo… porque cuando el gobierno de Zapatero les ofreció asilo político en España, se negaron a ello. Quieren quedarse en Cuba. Coincido una vez más con Silvio cuando en una reciente entrevista ofrecida a Página 12 de Argentina, él dice que debería decretarse una amnistía, sin que ello significase darle muestras de debilidad al enemigo.
Ninguno de estos presos tienen hechos de sangre.
Cuba no debe, no puede… tener presos de conciencia. Cuba no.
Balseros y pateras
No todos los balseros son gusanos.
No todos dejan la isla por motivos ideológicos ni todos van a dar a Miami.
Conozco personalmente a muchos cubanos que viven en Madrid. Y no son precisamente “gusanos”.
Pero el gobierno de los EE.UU. alienta a los cubanos a que dejen su país.
Tan solo 90 millas… la otra orilla.
Aquel que llegue a pisar las costas de la Florida, automáticamente recibirá asilo político y los soñados documentos norteamericanos.
Muy pocos llegan… la mayoría de los balseros son interceptados por los guardacostas y llevados al Campo de Refugiados de Guantánamo.
Todos hablan de la cárcel de Guantánamo, donde están detenidos los sospechosos de pertenecer a células terroristas islámicas… (a propósito… y las promesas querido Obama?), pero nadie habla que allí también hay miles y miles de cubanos retenidos.
Los tienen allí un promedio de dos años y luego recién los liberan.
En Atlanta conocí a uno de ellos.
Luis… un cubano con un corazón que no le cabía en el pecho.
Trabajamos juntos repartiendo pizzas y mientras esperábamos los pedidos hablábamos de la vida y sus laberintos.
Cuando entramos en confianza, una noche me confesó riéndose a carcajadas que se subió a una balza a los 18 años porque quería tener un jean Levi’s y una zapatillas Nike. Luis discrepaba con sus paisanos de Miami y no fueron pocas las veces que terminaba llorando su amor a La Habana. No fueron motivos ideológicos sino económicos los que hicieron que aquella noche Luis se subiera a la balsa.
Me pregunto entonces, acaso hay diferencias entre los balseros cubanos y los africanos que se suben a una patera intentando cruzar a Europa?
No nos debería provocar la misma solidaridad?
Ya… que no mencioné el bloqueo… lo sé y de sobra. Y no lo mencioné por dos razones, ya se sabe que el bloqueo es criminal y que solo un pueblo como el cubano puede soportar casi 50 años de bloqueo… es criminal. Y la segunda razón por la que no lo mencioné, es porque le echamos la culpa de todo al puto bloqueo. Y ya basta.
Sucede que el mundo se me hizo pequeño y con él, las verdades absolutas.
El pueblo cubano está a tiempo de resolver sus problemas. Claro que está a tiempo. Un pueblo que ha sabido caminar todos estos años pese a la debacle del mal llamado “campo socialista”. Cuba se quedó sola. Sola. Y fue el pueblo cubano y sus dirigentes, y me pongo de pie, fue Fidel y solo él, quien podìa conducir a la Revolución sin naufragar.
Pero creo modestamente y me pregunto quien carajo soy yo para decirle algo a los cubanos… pero como bien canta Silvio, me permito decir que la Revolución necesita volver a la semilla que un buen día plantara Martí. Y dice más Silvio, dice que hay que reverdecer los sueños, superar la “R” de Revolución por la “E” de Evolución.
Creo y quiero creer que aún es tiempo de volver al rumbo que marcó la estrella del Comandante Guevara.
Discutir a calzón quitado, sin respuestas dogmáticas pero sí con respuestas que sean una guía para comenzar a resolver los problemas que aquejan a Cuba.
Sacudirse a los burócratas y los lagartos.
Jamás dejar de estar alerta, como bien decía el Che, frente al enemigo y a las desviaciones de los dirigentes de la Revolución.
La Revolución avanza a medida que las libertades también avanzan.
Quiero una Revolución donde ser homosexual no sea motivo de discriminación.
Una Revolución donde los negros también lleguen a ocupar puestos de dirección.
Una Revolución donde pensar diferente no sea motivo de cárcel.
Una Revolución donde haya muchos como Silvio que levanten su voz y que esas voces sean escuchadas.
Una Revolución capaz de generar nuevos dirigentes, donde el reemplazo en los puestos de dirección no sea a dedo.
Aún sabiendo que aquello de crear al “Hombre nuevo” fue una quimera…
Hoy, nos miran los ojos de aquellos gigantes, los que lucharon para que este mundo sea mejor, para que los más infelices sean los más privilegiados y hoy, están dispuestos a cabalgar desde el fondo mismo de la historia si es preciso…
Augusto César Sandino, Emiliano Zapata, José Martí, Simón Bolívar, José Artigas, Tiradentes, Toussant-Louverture, Juana Azurduy, Ernesto Guevara, Farabundo Martí… ellos no permitirían que esta Revolución dejara de ser una realidad para convertirse nuevamente en una utopía.
Segunda Cita
Quisiera enmendar los comienzos
de todas las brumas.
Quisiera empezar cada lienzo
con mejor fortuna.
Quisiera pegarme unas alas
y en una cornisa
soplar una dulce balada
que esparza la brisa.
Quisiera viajar al pasado
de cierta muchacha
que andaba de noche El Vedado,
liviana y borracha.
Quisiera posarme en su vida
para convencerla,
para que con menos heridas
hoy pudiera verla.
El dolor que no curen los ángeles
ojalá que no pueda volver.
La canción que no canten los ángeles
sólo el viento la puede saber.
Quisiera ir al punto naciente
de aquella ofensiva
que hundió con un cuño impotente
tanta iniciativa.
Quisiera ir allí con las cruces
del tiempo perdido
y hacer un camino de luces,
sin odio ni olvido.
El dolor que no curen los ángeles
ojalá que no pueda volver.
La canción que no canten los ángeles
sólo el viento la puede saber.
Quisiera dar vuelta a la rueda
que para en lo mismo:
un simple mortal que se juega
abismo y abismo.
Y, antes de darle al perchero
mis alas de atrezo,
quisiera dejar como fuero
certeza y progreso.
El dolor que no curen los ángeles
ojalá que no pueda volver.
La canción que no canten los ángeles
sólo el viento la puede saber.
Sea señora
Sea señora la que fue doncella.
Hágase libre lo que fue deber.
Profundícese el surco de la huella;
reverdézcanse sol, luna y estrellas
en esta tierra que me vio nacer.
A desencanto, opóngase deseo.
Superen la erre de revolución.
Restauren lo decrépito que veo,
pero déjenme el brazo de Maceo
y, para conducirlo, su razón.
Seguimos aspirantes de lo mismo
que todo niño quiere atesorar:
una mano apretada en el abismo,
la vida como único extremismo
y una pequeña luz para soñar.
Las fronteras son ansias sin coraje.
Quiero que conste de una vez aquí.
Cuando las alas se vuelven herrajes,
es hora de volver a hacer el viaje
a la semilla de José Martí.
Ahora que al bueno de Silvio lo andan persiguiendo los oscuros... sacerdotes de una religión que no profesaré jamás. Ni yo ni Silvio. Alcahuetes de un sistema que nunca quisimos... que nunca pensamos que pudiera darse en la Revolución. Ya caerán... por más que no lo quieran, van a caer y serán recordados como tristes aprendices de Torquemada.
Mientras tanto, Silvio va... siempre va. El otro día me puse a escuchar viejas canciones y de todas, ésta hizo que siguiera pensando, al igual que sostenía Benedetti, que Silvio es uno de los mayores poetas de las últimas décadas... por varios días me sorprendí cantándola... no pensaba que sabía la letra de memoria...
Esto que sigue a continuación lo agrego porque recién pude comprobar que además Silvio tiene un blog, llamado Segunda Cita y que el mismo se encarga de escribir Al comienzo tenía dudas de que fuera él quien lo llevara adelante. Tal vez, sí era cierto que él escribía y otra persona se encargaba de subirlo. Pero como él mismo lo confiesa, acaba de descubrir como se siente Dios... que le asusta tener el poder de decidir que foto subir o que foto no. Comparte su alegría por la próxima gira que comienza en estos días por los EE.UU. donde hace 30 años que no le permitían cantar. Y doy fe de que hay mucha gente esperando a Silvio por esas tierras. Y no solo inmigrantes...
Llueve otra vez
Llueve otra vez detrás de mis frontales
entre oreja y oreja nubes bajas,
oscuras como cajas.
Se disfrazan de fieros animales.
Una mujer he visto cuatro veces
con los ojos comunes de nosotros,
cuatro mil con los otros
con los de padecer horas y meses.
Llueve otra vez
donde no hay más conmigo
que fieros animales,
que tiernos enemigos.
Llueve otra vez
detrás de mis frontales
o campo sin abrigo,
o calles sin portales.
Llueve también que el fin de la semana
en vez de ser domingo en mi cabeza
es sólo la tristeza
helándome el cerebro y la mañana.
Una mujer que nunca me provoca
me ha condenado a lluvias sin motivo
y desde entonces vivo
ahogado en el deseo de su boca.
Ayer me llegó la noticia.
Un amigo la está peleando en una clínica de Montevideo.
Infarto che… infarto.
El Watto la está peleando. Y va a salir de esta… Claro que va a salir.
Cuando me enteré me quedé largo rato sentado en la cama mirando por la ventana de mi habitación.
La vecina del 5to de enfrente estaba colgando ropa mientras cantaba una vieja canción de Juan Luis Guerra. Tal vez estaría pensando en su gente, en su lejana y querida República Dominicana, en sus hijos o que se yo.
Cuando terminó de colgar la ropa vio que la estaba observando.
-Ey uruguayo… qué sucede?- -Nada… pensando en un amigo que está en Montevideo- -Y está bien tu amigo?- -Sí, claro que está bien- -Dale la bendición de mi parte- -Se la daré… claro que se la daré-
Viste Watto? te acaban de bendecir.
Ya se… yo tampoco creo mucho en esas cosas pero te aseguro que ayudan.
Después… a medida que pasaban las horas un sudor frío me recorría entero, de pies a cabeza y no lo podía parar.
Se me aparecían imágenes, vos parado en la mitad de la cancha, ordenando el juego desde atrás, pegándole al 10 contrario, levantando la cabeza y poniéndomela larga por la punta… el Watto… un 5 de aquellos, de los que ya no vienen. Y en la vida también. Siempre fuiste un 5 de aquellos…
Tuviste que pasar por lo peor que puede pasar un padre. Ver volar a tu chiquita… irse detrás de una bandada ya para siempre.
Ahora tu viejo… pero ya te lo dije Watto… es ley de vida. Lo de tu viejo es ley de vida.
Sucede que un 5 de aquellos no puede andar tratando de arreglarle la vida a todo el mundo.
Ahora te toca a vos Watto.
Yo te ayudo, vos sabés que yo te ayudo.
Voy a agarrar a la maldita, a la muy puta y me la voy a coger. Así sin más… y decirle a esa hija de puta que se vaya, que hay vida para rato, que no te toque, que no se te acerque… vos peleá Watto que yo me encargo de ella. Te aseguro que se puede…
Estoy enojado.
De la desazón cuando me enteré, del sudor frío por no saber que hacer… ahora, estoy enojado.
Con el Watto no, vení por mí hija de puta que a vos, ya se como cagarte.
Porque hay mucho por vivir Watto, porque la vida te necesita, porque te quiero mucho hermanito…
Vos peleá… yo me encargo del resto.