sábado, 25 de mayo de 2013

Vidala para mi sombra.



"A veces sigo a mi sombra
a veces viene detrás,
pobrecita si me muero
con quién va a andar."
Julio Santos Espinosa

Escuchando la Radio del Gato, Jorge Cafrune decía y también cantaba, la "Vidala para mi sombra".
Y me detuve a escucharla.
Porque eso de "pobrecita si me muero, con quién va a andar" es un asunto muy serio.
Esos versos de Julio Santos Espinosa, poeta argentino nacido en Salta, fueron escritos con la tristeza de las almas tristes.
No puede haber otra forma de hacerlo.
Y qué hija de puta que es la muerte!
Cómo sabe de música!
Los hombres y mujeres del norte argentino saben de historias y justamente una de ellas cuenta que el bueno de Manuel Castilla trataba entre vino y vino, que don Julio no le escribiera a la muerte. Que eso era muy peligroso porque la muerte se enamora de uno y entonces viene y se lo lleva. Y don Julio, que entraba y salía del hospital cada pocos días, seguía escribiéndole a la muy puta.
Cuentan también, que cuando el poeta escuchó la grabación que realizara Atahualpa Yupanki de su vidala, bebió lentamente un sorbo de vino y dijo bajito: -No me convence la interpretación.-
Y dijo esto sin saber que en la voz de Atahualpa, él también estaba entrando en la leyenda del folcklore argentino. Al día de hoy, su "Vidala para mi sombra", es el segundo tema más grabado de la música argentina. Desde aquella primera grabación de Yupanki, pasando por Jorge Cafrune, los Falú, Mariana Carrizo, Pedro Aznar y tantos más.
Y no solo en Salta los hombres y mujeres cuentan historias.
Eso también sucede y mucho en Montevideo.
Y allí cuentan que al poco tiempo de morir Alfredo Zitarrosa, alguien encontró en su departamento de Malvín, allí en Almería y Concepción del Uruguay, una caja llenita de cintas con grabaciones inéditas de Alfredo.
De una de esas cintas se pueden escuchar a Zitarrosa y su alma., ambos cantando "Vidala para mi sombra". Y me lo imagino a Alfredo cantando y sintiendo esas estrofas de Julio Santos Espinosa como propias. Cántandole y hablándole a su sombra, rogándole que no se olvide de él, derramando su propio vino para que la vida beba con él. Y si acaso llegada la muerte, que sea ella, su sombra... la que brinde por él.
Y al rato de escucharlo a Alfredo nomás, me fui a caminar al bosque.
El sol tibio bañándome de tibieza.
Y cada tanto miraba hacia atrás, para saber si estaba mi sombra.

Vidala para mi sombra (Julio Santos Espinosa)

A veces sigo mi sombra
a veces viene detrás,
pobrecita si me muero
con quién va a andar.

Achatadita y callada,
dónde podrás encontrar
una sombra compañera
que siga igual.

No es que se vuelque mi vino,
lo derramo de intención,
mi sombra bebe y la vida
es de los dos.

Sombrita cuidame mucho
lo que tenga que dejar,
cuando me moje hasta adentro
la oscuridad.

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