El entrañable Falco
Ya está... es así, no hay otra...
Después de pensar y pensar en qué hacer, en cómo hacerlo, ya no me caben dudas.
Solo hay que levantar la mirada hacia los techos de Jacinto Vera o de cualquier barrio montevideano, de Congreso, Flores o cualquier otro barrio de Buenos Aires... también Carabanchel, La Latina o Lavapiés en Madrid... solo hay que buscarlo.
Él, seguramente estará remontando cometas, saludando a la noche azul. Rodeado de gatos y duendes, de peces y pájaros...
Para que se pudran las distancias.
Invitación
Tengo un atajo en el cielo
por donde sólo yo paso.
Pero hoy tú vendrás conmigo,
conmigo vendrás del brazo.
Tú, muchacha, y mis amigos,
todos iremos del brazo.
Tengo un atajo en el cielo.
Vendrás tú, iremos todos.
Todos iremos del brazo.
Líber Falco
(de "Tiempo y tiempo" - 1938)
Me acuerdo cuando allá por los '80 mientras Abel García cantaba este poema de Falco en una de aquellas noches del Palacio Peñarol, afuera los milicos nos gaseaban y nos cagaban a palos... y cuando fuimos a buscar a Estela a la salida del Penal le regalé una tarjeta con este poema que había comprado en el Mercado de los Artesanos y justamente el otro día ella me contaba que aún la conservaba en una cajita... y cuando las distancias son muros y no solo las geográficas yo me acuerdo de esta canción. Porque el entrañable Falco siempre estuvo en esos momentos que te marcan, y mejor aún, seguramente estará en los que aún faltan por venir. Que así sea...
