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miércoles, 23 de febrero de 2011

Historias mínimas (IX)


Historias mínimas IX

Ah los muros de Carabanchel... los sabios muros.

Mientras esperaba el tren en Chanmartín encendí un cigarrillo. El frío de la estación hizo que me subiera el cuello del abrigo. Busqué un disco de Drexler en mi móvil, me puse los auriculares y subí el volúmen al máximo. Mirá vos el Jorgito como jode con sus letritas... “mejor o peor, cada cual/ seguirá su camino/ cuánto te quise, quizás/ seguirás sin saberlo./ Lo que dolería por siempre, / ya se desvanece,/ la vida es más compleja/ de lo que parece/”... Subí en el penúltimo vagón y me senté frente a dos mujeres que hablaban como si nada ni nadie estuviera a su alrededor. No tuve más remedio que bajar el volúmen y quitarme lentamente los auriculares, como al descuido...

-no puedes echarle toda la culpa a él.-
-no lo hago, solo que en mi situación no es fácil tomar una decisión.-
-y a qué esperas? crees que él se quedará esperándote el resto de su vida?-
-no, pero no puedo decidirme... lo siento pero es así.-
-y eso? no te parece egoísta? a mí sí que me lo parece. además conociéndolo no te va a esperar toda la vida.-
-eso es lo peor, que lo sé. me siento como si fuese una adolescente.-
-haz lo que quieras, equivocada o no pero hazlo, no puedes seguir así.-
-y yo lo quiero, porque sé que lo quiero.-
-sí, pero tienes que quererlo tal como es, no por su potencial.-
-qué quieres decir?.-
-digo que él es como es, le quieres así o no le quieres.....y si le quieres, ya sabes...-

No pude escuchar como terminaba aquella frase. El tren comenzaba a circular por un túnel y el ruido de los vagones apagó aquella conversación. Cuando volvimos a campo traviesa la conversación había cambiado de asunto. Ambas mujeres se bajaron en la estación de Las Rosas. Pensé hasta llegar a casa en aquella conversación. Desde el comienzo tomé partido por “él” y no por una cuestión de género. Me lo imaginé sufriendo como un perro mientras “ella” decidía si continuar la relación o no. Porque parece ser que “ella” lo quería. Y digo parece porque su propia amiga se lo cuestionaba. “él” tal vez sea un desastre, uno de esos tipos que pintan para tsunami pero se quedan en charquito (“él”...seas bienvenido al club!). La amiga la tenía clarísima... “querelo como es y no por su potencial” dijo la muy bruja. Esa frase me quedó retumbando durante todo el día y fue entonces cuando me acordé de aquella foto que le envié a mi buena amiga Tamara. Días atrás habíamos estado hablando acerca de lo difícil que es querer y que lo quieran a uno tal y como es y no como el otro quiere que uno sea y me topé con uno de esos sabios muros madrileños.
Tal vez a esta altura, “ella” siga sin decidirse.
Ojalá que “él”, tal vez una noche de éstas pueda meter toda su tristeza en un vaso de ron y aprender de una puta vez... que todas las estrellas pueden caber en el abrazo de quien sabe quererte bien.
Y entonces “él”, creeme... esa noche volverás a reir.

pd.: otra vez el Jorgito jodiendo con sus letritas...

El velo semitransparente
del desasosiego
un día se vino a instalar
entre el mundo y mis ojos.
Yo estaba empeñado en no ver
lo que vi, pero a veces
la vida es más compleja
de lo que parece.

Pensaste que me iba a quebrar
y subiste tu apuesta,
me hiciste sentir el sabor
de mi propia cocina.
Volví a creer que se tiene
lo que se merece,
la vida es más compleja
de lo que parece.

Todas las versiones
encuentran sitio en mi mesa,
Todas mis canciones
por una sola certeza.

No quiero que lleves de mi
nada que no te marque.
El tiempo dirá si al final
nos valió lo dolido.
Perderme, por lo que yo ví
te rejuvenece,
la vida es más compleja
de lo que parece.

Mejor, o peor, cada cual
seguirá su camino...
Cuánto te quise, quizás,
seguirás sin saberlo.
Lo que dolería por siempre,
ya se desvanece,
la vida es más compleja
de lo que parece,
la vida es más compleja
de lo que parece,
la vida es más compleja
de lo que parece.
(Jorge Drexler - La vida es más compleja de lo que parece - 12 segundos de oscuridad)

jueves, 6 de enero de 2011

El hombre de la calle III


"Que falta que me hacés" por Julio Sosa y la Orquesta de Leopoldo Federico
Letra: Federico Silva
Música: Armando Pointier / Miguel Caló


Como todos los días, el hombre se sentó en la mesa junto a la ventana.
Pidió un cortado y cuando iba a encender un cigarrillo recordó que ya no se podía fumar en bares y cafeterías.
-Dicen que mata- murmuró... -bah, como la vida mata.-
Abrió el períodico mientras revolvía el cortado humeante.
Los titulares hablaban de que los parados suman ya más de cuatro millones, que este año la economía española no crecerá, que el Banco Europeo está pensando subir las tasas de interés, que hasta el 2012 no se vislumbra un repunte, que esta noche juega el Barça en Bilbao.
-Todo está en orden- se dijo.
Se dio cuenta que necesitaba hablarse, reírse, putearse... todo valía para no dejar triunfar al silencio.
Fue entonces cuando aquella sonrisa irónica dio paso a una mueca triste.
-Para qué pensar?- se preguntó por millonésima vez.
-No te das cuenta? Pedazo de un gil... que no vale la pena pensar?
Se acordó de un tanguito, dejó el euro junto al pocillo del cortado y se fue silbando.
Ahora ya era uno más entre aquella multitud que bajaba por las escaleras del metro.



¡No estás!
Te busco y ya no estás.
Espina de la espera
que lastima
más y más...
Gritar
tu nombre enamorado.
Desear
tus labios despintados,
como luego de besarlos...
¡No estás!
Te busco y ya no estás.
¡Qué largas son las horas
ahora que no estás!...

Qué ganas de encontrarte
después de tantas noches.
Qué ganas de abrazarte,
¡qué falta que me haces!...
Si vieras que ternura
que tengo para darte,
capaz de hacer un mundo
y dártelo después.
Y entonces, si te encuentro,
seremos nuevamente,
desesperadamente,
los dos para los dos.

miércoles, 6 de enero de 2010

El sol, la cama, la vida y Arlet...

Yo, que siempre llevé adelante mis propias batallitas, que luché sin descanso por "mi" falta de espacio, ahora no me puedo quejar.
Tengo todo el espacio que quiera.
Además, el piso donde ahora vivo es amplio, tiene pocos muebles y entra luz por todos lados. Desde los grandes ventanales del salón y el dormitorio, veo el Montgó, el Castillo, el casco antiguo y allá al fondo... el Mediterráneo.
La cocina está hecha a mi medida. Grande... espaciosa. Me recuerdo a la cocina de la casa de la calle Missourí.
La vista también es hermosa. Montañas y más montañas...
Da gusto cocinar así.
Pienso que me quedan solo dos meses por vivir aquí y cuando trato de imaginarme lo que me espera en Madrid, se aparece el viejo nudo en el estómago.
Uno se acostumbra enseguida a lo bueno.


Decía el "Viejo" Marenales que el principal enemigo de todo revolucionario no era el imperialismo, como muchos creen.
No... el principal enemigo es la moquette y el champagne (cava).
Lo suscribo totalmente.


Una de las pocas cosas buenas que tiene esto de vivir solo es que podés ir de un lado a otro de tu casa sin joder a nadie.
Por ejemplo, no necesitás avisar: "voy al baño".
Nunca entendí esa necesidad de enterar al resto de la familia de que no me busquen por un rato, como si mi ausencia, mientras meo... les resultara imposible de llevar.


Otra ventaja es comer si tenés ganas y si no... no comés y listo.
O te calentás una sopa Knorr, le tirás un huevo adentro, un cacho de pan y dos mandarinas.
Está bárbaro...
Pero ayer disfruté como un enano mientras empanaba las milaneses de pollo y puse la mesa como si fuera para una fiesta.
Venían Tamara y Camilo a comer.
Después, me gustó tanto lavar tres platos en lugar de uno...

Es inevitable que entre las 3 y las 4 de la madrugada me despierte y me levante como un resorte. Entonces voy como un autómata hasta la cocina, enciendo un cigarrillo y me quedo observando las luces de los pueblitos de la montaña. Luego regreso a la cama y me duermo profundamente.
Es un ritual que se repite noche tras noche.
Antes me ocurría pero era diferente.
Me despertaba una rodilla en mi espalda, un codazo para pedirme que dejara de roncar, el rezongo por llevarme todo el acolchado, unas piernas que se entrecruzaban con las mías...

Mi nueva cama es enorme.
Juraría que es de 3 ó 4 plazas, aunque es extraño... las sábanas, que son de 2 plazas, calzan perfectamente.
Es raro... porque de día parece una cama normal.
La dueña del piso no me avisó que esta cama se agranda por las noches.
Basta solo con apagar la luz y al instante notás que aunque quieras, no llegarás nunca al otro extremo de la cama.
Será muy moderna pero tuve que poner 3 acolchados y ni así logro entrar en calor...
Varias han sido las noches, en que luego de apagar la luz, se me aparece el "Currito El Palmo" cantándome por soledades...

"Ay, mi amor,
sin ti no entiendo el despertar.
Ay, mi amor,
sin ti mi cama es ancha."

Si no estuviera de paso por esta casa, me hubiera gustado tener una gata, un perro, una lombriz, no se... algo.
Y lo pensé más de una vez pero si ni yo se donde iré a parar dentro de muy poco tiempo, para que complicarme la vida más de lo que ya la tengo.
Pero la vida es generosa, para quitarte y también para regalarte.
Cuando más lo necesitás, ahí está ella para hacerte sentir vivo.
Hoy me levanté más temprano que de costumbre.
Me despertó el sol que entraba por el ventanal de mi habitación.
Apenas estaba asomando por detrás del Castillo. Hacía 3 ó 4 días que no aparecía por Dénia y no quise quedarme un solo minuto más en la cama.
Apronté el desayuno y lo tomé en la terraza, de cara al sol.
Dénia tiene esas cosas, mientras casi toda España está nevada o pasada de lluvia, este rincón del mundo te permite desayunar en pijama y con el sol en la cara.
Era tan majestuoso el sol, imponía tanto... que me puse a pensar que yo siempre le había pedido favores a la luna y a las estrellas, pero nunca al sol.
Y entonces le hablé de mis proyectos, de mis sueños, de mis tristecías y mis desvelos.
Y como tantas veces lo hice parado frente al mar, con los brazos extendidos, esta vez lo hice de cara al sol.
Le pedí por mí y por mi familia.
Como respuesta, sentí que una agradable tibieza me bañaba el cuerpo.

Decía que la vida se encarga de regalarte cosas a montones. Es uno el que no las ve.
El otro día, mientras pelaba papas para hacer una tortilla, entró una mosca por la ventana.
La corrí por toda la casa a trapo limpio. No hubo caso. Volaba de un lado a otro con una rapidez insolente.
Decidí entonces ir en busca de armas... Sabía que debajo de la mesada de la cocina había un spray para insectos voladores.
La busqué hasta que la encontré...
Su negro cuerpo resaltaba sobre el blanco de la nevera.
Estaba junto al imán "Asturias, paraíso natural".
La tenía a tiro pero cuando iba a apretar el gatillo me detuve.
Al fin había algo o alguien vivo dando vueltas por la casa.
Desde ese momento, me acompaña siempre.
Si voy al baño, se enloquece frente al espejo.
En el salón, su sitio es sobre el sofá color naranja.
Pero su lugar preferido es la puerta de la nevera, juntito al imán.

Si hasta nombre le puse...


Pensé que como en esta vida le tocó en suerte ser mosca, debía buscarle un nombre distinguido y para nada común.
Me acordé entonces de una vieja canción francesa cantada por Jacques Brel llamada "Arlet" (así nomás, con una sola "T")...
La canción hablaba de una mujer especial, de ojos traviesos, pelo corto y con la sonrisa permanente en su boca de gruesos labios, que había amado tanto que un día se cansó y se fue del pueblo detrás de un marinero.
Arlet quería sentirse amada, protegida entre aquellos nuevos brazos y aprender a olvidar lo que tanto amó. Pero para el marinero, Arlet solo sería un nuevo tatuaje en su hombro llenito de nombres.
Arlet volvió entonces a su pueblo en busca de aquel amor perdido y lloró varios días con sus noches cuando lo vio riendo feliz del brazo de aquella mujer.

Recuerdo perfectamente aquella canción y la historia de Arlet. Jean Pierre, un pianisto viejo y borracho me la tradujo una noche mágica en el viejo "Hot-Club", en el sótano de la calle Brandzen...

Decidí entonces llamar Arlet a mi mosca.
Estoy preocupado porque creo recordar que las moscas viven solo 7 días y ya transcurrieron 4 desde aquel momento en que nos conocimos.
Ayer tuve mucho miedo.
Cuando me iba a duchar, ella estaba como siempre mirándome desde el espejo. Pero al salir de la ducha la vi volando bajito. Como sin fuerzas... se quedaba largo rato quietita en el suelo. Pensé que algo malo estaba por suceder.
Pero fue nomás abrir la puerta del baño y cuando entró el aire fresco y seco, Arlet se incorporó enseguida y se puso a recorrer toda la casa volando feliz como de costumbre.
De ahora en adelante tendré más cuidado.
Creo que fue el vapor del agua caliente lo que le afectó.
Hoy decidí ducharme con el agua casi fría.

Ahora, mientras escribo sentado en la cocina, ella me mira desde la caja de cigarrillos...

La reputísimadrequeloparió... soy un pelotudo!!!
Recién fui a la terraza a colgar la ropa del lavado y dejé el ventanal abierto.
Busqué desesperadamente a Arlet por toda la casa y no la encuentro...
Quizás se fue atrás de su marinero.
Sufro al pensar que si alguna vez regresa, como en la canción, tal vez me encuentre con otra mosca.
Aunque para mí, ella siempre será Arlet.
(Nota del autor: No quise hacerlo directamente porque uno ya tiene bastante en estos días, pero si alguien lo cree conveniente y asumiendo su propio riezgo, puede entonces hacer click en el siguiente enlace: pinche aquí).

jueves, 7 de mayo de 2009

Damasco...


De niño me pasaba largas horas observando mapas.
Disfrutaba pensando como sería un punto cualquiera de aquellos mapas, como vivirían sus habitantes y daba rienda suelta a la imaginación.
Pero había una ciudad, un nombre... que llamó siempre mi atención.
Damasco... la capital de Siria.
Con ese nombre, la gente del lugar sería una dulzura, pensaba yo con mis 8 años.
Hasta llegué a imaginarme el aire impregnado del olor a esa fruta.
Entonces yo le pedía a mamá que comprara damascos en la feria y luego... cerraba los ojos y los olía.
Solo para saber como sería vivir en Siria...

(Damasco... también llamado en España albaricoque).
Foto: Damasco, Siria (camaraviajera.com)

martes, 5 de mayo de 2009

El Viejo Tuya (5 de mayo del 32)


Hoy necesito festejar tu nacimiento, que no tu muerte.
Hoy cumplirías 77 años. Y te recuerdo con una sonrisa que no alcanza a tus carcajadas.
De tus risas justamente me nutro estos días para exorcizar tanta muerte.
Hoy, una vez más te agradezco por Rafael Alberti, por el Nano Serrat, por Paco Espínola, por el tío Luis, por Ghiggia, Hobberg, Míguez, Schiaffino y Vidal y por mucho pero mucho más.
Viejo... gracias por el fuego.

Rafael Alberti - Rosa León


SE EQUIVOCÓ LA PALOMA

Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.

Por ir al Norte, fue al Sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.

Creyó que el mar era el cielo;
que la noche la mañana.
Se equivocaba.

Que las estrellas eran rocío;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.

Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón su casa.
Se equivocaba.

(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama.)

Rafael Alberti.

viernes, 15 de febrero de 2008

Historias mínimas (VIII)


Hoy el mar está enojado en Dénia. Las olas, la espuma, el viento y ese sonido...
Es el mismo que tantas veces escuché en noches de invierno en Playa Honda... allá en Malvín.
Un sonido que empecinadamente trae historias de rambla, playa y afectos.
Historias mínimas, como yo las llamo. Porque son mías o nuestras... de la gente común.
Cierta vez, que se yo... ponele 20 años atrás, en una de esas madrugadas de Rambla y Missouri, estábamos con Carlos Vidal sentados en el muro escuchando y disfrutando de aquel mar enfurecido que es casi río. De pronto, Carlos comenzó con los primeros acordes de “Sueño con serpientes”de Silvio. Yo, que por aquel entonces estaba obsesionado con parecerme a Ian Anderson de Jethro Tull (ese viejo roquero mitad duende mitad pajarito) me había comprado una flauta y traté de seguir las notas. Yo no se si fue por causa o efecto de la música que salía de la guitarra y voz de Carlos, obviamente que no de mi flauta... pero al terminar la canción, apareció entre aquel cielo encapotado un tenue brillo de luna. Me sentí parte de aquel todo. Una sensación de paz increíble.
Nos miramos con Carlitos...
-Bo'... Carlitos, ahora no te sentís un poco más bueno?-
-Obvio- me dijo Carlos.
Y allá nos fuimos, subiendo el repechito de la fe...

Sueño con serpientes - Silvio Rodríguez


Sueño con serpientes, con serpientes de mar,
con cierto mar, ay, de serpientes sueño yo.
Largas, transparentes, y en sus barrigas llevan
lo que puedan arrebatarle al amor.

Oh, la mato y aparece una mayor.
Oh, con mucho más infierno en digestión.

No quepo en su boca, me trata de tragar
pero se atora con un trébol de mi sien.
Creo que está loca; le doy de masticar
una paloma y la enveneno de mi bien.

Oh, la mato y aparece una mayor.
Oh, con mucho más infierno en digestión.

Ésta al fin me engulle, y mientras por su esófago
paseo, voy pensando en qué vendrá.
Pero se destruye cuando llego a su estómago
y planteo con un verso una verdad.

sábado, 24 de marzo de 2007

Historias mínimas (VI)

Y después ella pregunta: ¿Qué es lo que quiere?
Usted dice que quiere probar, intentarlo, intentar conocer eso, acostumbrarse a eso, a ese cuerpo, a esos pechos, a ese perfume, a la belleza, a ese peligro de alumbramiento de niños que representa ese cuerpo, a esa forma imberbe sin accidentes musculares ni de fuerza, a ese rostro, a esa piel desnuda, a esa coincidencia entre esa piel y la vida que encubre.
Usted dice que quiere probar, probar muchos días quizás.
Quizás muchas semanas.
Quizás hasta toda la vida.
Ella pregunta: ¿Probar el qué?
Usted dice: Amar.

Marguerite Duras

Ismael Serrano - Amo tanto la vida