Pasan las horas y desde que que recibí la triste noticia, sigo sin creérmelo.
El enorme “Chiquito” Mazurkiewicz se nos fue y para siempre.
Un nombre, un rostro, una foto en blanco y negro de mi niñez.
El relato de Carlitos Solé y Heber Pinto...
“Mazurkiewicz vuela y atrapa...” o “Mazurkiewicz voló como un carabelle”.
Aquellas tapas de la “Revista de los Deportes”, dirigida por Don Juan Ángel Miraglia.
Las atajadas contra Pelé y toda aquella delantera mágica del Santos.
La Intercontinental ganada ante el Real Madrid en el mismísimo Chamartín en el '66.
Las dos paradas en una misma jugada al holandés Johny Rep en el Mundial del ’74.
Verlo salir al borde del área y bajar el centro con una sola mano...
Aquel récord alcanzado de mantener la valla invicta, cuando el árbitro Otero paró el partido y fue a darle la mano mientras el Centenario se venía abajo.
La despedida del ruso Lev Yaschin... “La Araña Negra”, entregándole sus guantes a Mazurkiewicz y de esa forma, declararlo su heredero.
Podíamos recitar de memoria aquel Peñarol de los ’60... Mazurkiewicz, Lezcano (el paraguayo que también se nos fue este año) y Varela... o el triángulo de la Selección Uruguaya... Mazurkiewicz, Ancheta y Matosas.
Y su flequillo... el que hacía suspirar a las chiquilinas del lugar.
Podía faltarnos cualquier figurita del álbum "Los Trico y los Peña", pero jamás la del "Chiquito".
Allá iba mi vieja a la feria de Tristán Narvaja a conseguirme el cromo de Mazurkiewicz.
Campeón a todo... crá’perdido entre los crá’...
Se nos fue Ladislao Mazurkiewicz... el “Chiquito”... Mazurka... el más grande.
Yo lo vi jugar...
Yo estuve ahí...
en aquellas inolvidables tardes del Estadio Centenario.
Peñarol y la “Celeste” y antes fue Racing de Montevideo y después el Granada de España, Atlético Mineiro de Brasil, Cobreloa de Chile y el América de Cali, Colombia.
Y ahora, entre tanto titular de periódico, me quedo con lo que escribió Omar Puentes, periodista deportivo y compañero en tiempos del BPS...
“Falleció Ladislao Mazurkiewicz, ahora el arco iris tiene golero.”
INVITACIÓN OFICIAL A LA EXPOSICIÓN "ALBERTO SPENCER" MÁXIMO GOLEADOR DE LA COPA LIBERTADORES DE AMÉRICA 8 AL 15 DE MARZO, TORRE III DEL WORLD TRADE CENTER (MONTEVIDEO)
Hay instantes y momentos de nuestra infancia que nos marcaron para toda la vida.
Recuerdo aquellas tardes de Tribuna Olímpica, siempre sentados para el lado donde atacaba Peñarol. Pochito y su padre, el viejo “Pote” Frugoni pasaban a buscarme por casa en aquel Saab azul que era un lujo para la época. Luego hacíamos la recorrida levantando a varios primos más. Era tanto el amor de los Frugoni por Peñarol que solo así se entiende que dieran toda la vuelta a Montevideo con tal de llevarnos a ver al glorioso equipo carbonero. Las corridas de Joya pegadito a la raya de cal, llegar hasta el fondo mismo de la cancha y levantar el centro... entonces sucedía el ritual de todos los domingos... emergía entre los zagueros la imponente figura de Alberto Spencer.
El final era el mismo de siempre... la pelota picando mansita contra la red. Y el Centenario explotaba en un solo grito... Peñarol nomá’!!!
Si tengo que recordar un gol entre los muchos que tuve la suerte de ver de Spencer, me quedo con el de la final por la Intercontinental contra el Real Madrid. Esa tarde Spencer marcó los dos goles de la victoria. Pero el primero de ellos fue el más importante. El pase de Rocha en profundidad, la llegada de Joya... el centro rastrero y la pelota que le queda atrás a Spencer. El pique corto demoledor del ecuatoriano para quitarse al defensa y el toque preciso para ponerla contra el palo izquierdo. Luego ganamos la revancha en Chanmartín con goles de Rocha y Spencer (quién si no?)
Otro recuerdo imborrable de mi niñez unido a Spencer... mi hermana iba al Colegio Clara Jackson y en una de las kermesses que se hacían a fin de año veo que estaban justamente Joya y Spencer... no recuerdo ahora si mi buena amiga Jackie, hija de Spencer iba a ese colegio, sí lo hacían las hijas de Juan Joya. Recuerdo que me paré frente a Spencer y yo lo miraba y lo miraba y no atinaba a decir palabra alguna. Estaba frente a mi ídolo... fue entonces cuando el bueno de Alberto me acarició la cabeza y me dio un beso. Aquel negro imponente, implacable frente a los rivales, también era capaz de tanta ternura.
Otra anécdota... Spencer al dejar el fútbol fue nombrado Cónsul permanente de Ecuador en Uruguay. Su trabajo de acercamiento entre los dos pueblos no tuvo pausa. Caballero dentro y fuera de la cancha. Por aquel entonces se celebraba todos los años un campeonato de fútbol entre embajadas. Acá debo hacer un parate y confesarme. Todos tenemos algún muerto escondido en el ropero y yo vaya que lo tengo. El padre de mi novia por aquel entonces trabajaba en la embajada de EE.UU. en Montevieo y como yo era bastante bueno en cuestiones del fobal (modestia aparte, pero desde aquella época viene mi apodo de “Gato”) me invitó a jugar el campeonato. En aquellos años era capaz de jugar varios partidos en un mismo fin de semana. Y fue así que me puse la camiseta de la embajada de los EE.UU.!!! Bien, hecha ya mi confesión que nadie se haga el gracioso comentando algo sobre este asunto porque será borrado indefectiblemente de los comentarios. Aquel equipo era un desastre... Todos gringos que corrían como locos pero eran espantosos con el balón... solo mi suegro, ya veterano pero un fenómeno... jugaba de defensa. Y allá adelante yo solito con mi alma. Hacíamos lo que podíamos, lo cual era bastante poco. Cuando nos tocó enfrentarnos a la embajada de Ecuador... al llegar al vestuario donde nos vestíamos juntos los dos equipos, me encuentro con Spencer!!! Era tal la paliza que nos estaban dando los ecuatorianos que para poder tocar al menos una vez la pelota en todo el partido me fui a jugar delante de la línea de cuatro. Spencer jugaba casi parado y en vez de centro delantero lo hacía de media punta. Bueno, la cuestión es que recibe la pelota de espaldas a nuestra área y yo me tiré abajo con las dos piernas. Lo tiré a la mierda... fue todo en un segundo... le había pegado mal a mi ídolo de todos los tiempos. Por supuesto que lo ayudé a levantarse y le pedí perdón durante el resto del partido. Alberto me devolvió una sonrisa y algo así como “son cosas del fútbol...”.
Con el tiempo y por cosas de la vida, hoy puedo decir que con su hija Jackie, somos muy buenos amigos.
La muerte de Spencer pegó fuerte.
Por temprana y por injusta. Cuando me llegó la triste noticia solo atiné a escribir...
a Jacqueline Spencer
(hija de uno de los duendes que habitan en la Torre Olímpica)
Y no pudo ser... su corazón ajado no pudo resistir más. El querido y admirado Alberto Spencer murió hoy por la tarde en una clínica de Cleveland, EE.UU. Había sido operado algunos días atrás y su estado era delicado... Algunos dicen que es verdad. Otros, que no puede ser. Pero confirmo, porque es así, que a veces, pero solo a veces... cuando uno pasa cerca del Estadio Centenario, puede escuchar voces... extrañas voces. Una noche en la que justamente acerté a pasar por el lugar, ocurrió. Entonces, y aprovechando que alguien había dejado entreabierta una puerta de la Tribuna Olímpica entré. Y mi asombro se transformó rápidamente en emoción. Y claro, que otra cosa si no? Juro porque yo estaba allí... Venía corriendo Juan Joya pegadito a la raya, dejó atrás a su marcador y cuando llegó al borde mismo de la cancha, allí donde se juntan la Olímpica con la Amsterdam... bueno, allí mismo... Joya levantó la cabeza y al ver que el Negro Spencer ya le sacaba un metro al back derecho... levantó el centro. Y ya nada pudo detenerlo. Spencer se levantó del suelo como sostenido quien sabe por que cosa y la puso contra el palo. Pobre golero... si hasta daba pena verlo.
De las tribunas bajaba el rugido manso de la multitud saludando al goleador. Para quien no lo crea, esto ocurre cada vez que sobre Montevideo, se asoma una luna increíblemente llena. Cualquiera puede comprobarlo. Solo tiene que cerrar los ojos y dejar que los duendes de la Tribuna Olímpica salgan a jugar.”
Ayer, Jackie pudo ver como los amantes del fútbol se congregaron en la muestra que ella organizó junto a un grupo de personas, para homenajear a su padre.
Alberto Pedro Spencer... el querido “Negro” Spencer.
Hombre bueno, padre ejemplar, goleador empedernido... ecuatoriano inmortal.
Allá donde estés... Salud!!!
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Imperdible... el mismo Alberto Spencer hablando de aquella final frente al Real Madrid junto al reporte de la televisión española...
Todo el campo, es un clamor, somos la gente azulgrana, no importa de donde vengamos, si del sur o del norte, eso si, estamos de acuerdo, una bandera nos hermana. Azulgrana al viento, un grito valiente, tenemos un nombre, lo sabe todo el mundo:
Barça!, Barça !, Baaaarça !!!!
Y es cierto, algunos venimos del sur, otros del norte y no nos importa porque hay algo que nos hermana, una bandera blaugrana y un entender el fútbol no como simple negocio, porque tal como dice su slogan, el BarÇa es mucho más que un club.
Una vez más y van… el capitán Carles Pujol levantó otra copa… esta vez fue La Liga.
Ganada no solo en el campo de juego. Esta liga se ganó desde la humildad de los que se saben mejores. Contra una campaña mediática sin precedentes lanzada por los periódicos Marca y AS, jugados penosamente a los Florentino Pérez, al mediático Cristiano Ronaldo y un Madrid que no levanta cabeza. Pero a base de caños, gambetas, rabonas… de ponerla contra el pablo allá abajito nomás, en el rincón olvidado por los porteros, Messi, Pedrito, Bojan, Ibra… lo lograron. Ver jugar a este BarÇa de Guardiola es un deleite para los sentidos. Tocando y tocando… con porcentajes de tenencia de balón irrepetibles, como en el último clásico donde el Madrid apenas tuvo el balón un 30%...
Y hablando del Madrid, vaya semanita… primero fue el Atlético que inundó las calles de la ciudad celebrando su título de la Europa League… y ahora nosotros. Confieso que ayer cuando veía las caritas de Guti, de Cristiano, de Sergio Ramos (todos rubiecitos, lindos y coquetos) y la cara desencajada de Valdano anunciando la destitución del técnico apenas terminado el partido, me provocaron no pocas satisfacciones. Del otro lado llegaban las imágenes de ese africano Negrón e inmenso que es Yayá Touré… solo se le veían los dientes de tanta risa contenida.
Y para el final tres nombres…
Leo Messi, porque cada vez que recibe el balón nos sigue demostrando que la magia puede ser maravillosa.
Xavi Hernández, para mí… el mejor jugador del mundo. Si ven el video que sigue a continuación, lo verán siempre festejando los goles… porque todos los pases son de él.
Pep Guardiola, porque desde su humildad sigue siendo el más grande de todos.
Salud BarÇa!
Bisca el BarÇa… Amunt Dénia...Viva Peñarol… y aguante El Tanque Sisley!
Arriba: Omar Caetano, Ladislao Mazurkiewicz, Néstor Gonçalvez, Nelson Díaz, Juan Lezcano, Pablo Forlán y Roque Máspoli. Abajo: Julio César Abbadie, Pedro Rocha, Alberto Spencer, Julio C. Cortés y Víctor Joya.
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Se vienen las elecciones en Uruguay pero lo primero es lo primero… Peñarol acaba de ser declarado por la IFFHS (Federación Internacional de Historia y Estadísticas de Fútbol) como el “Club del Siglo XX” de Sudamérica.
El 28 de setiembre de 1891, Frank Hudson fue elegido como primer presidente de un nuevo club deportivo. El CURCC (Central Uruguay Raywall Cricket Club) que nacía a impulsos de un grupo de obreros del ferrocarril, en la histórica asamblea realizada en los talleres ferroviarios de la Villa de Peñarol. Al cierre de su discurso, Hudson lanzó aquella frase que marcaría para siempre los destinos del club:
“Serás eterno como el tiempo y florecerás en cada primavera…”.
La idea de aquellos ingleses locos que corrían detrás de una pelota fue tomada por la gente que sentía como propia aquella idea de sentir el fútbol. Aquel equipo fundado al norte de la ciudad de Montevideo rápidamente creció y echó a andar cambiando su nombre por el de Club Atlético Peñarol. Su primera cancha estaba situada en el barrio “de los Pocitos” (como se decía en aquella época). Mi padrino, el viejo Scasso que por cierto era hincha de Nacional, me contaba historias acerca de uno de los primeros ídolos de aquel Peñarol de comienzos de siglo, el “Maestro” José Piendibene. Considerado por testigos de la época como uno de los mejores jugadores uruguayos de todos los tiempos, Piendibene jugaba en aquel Peñarol donde también lo hacían Isabelino Gradín, el inglés y eterno capitán Jhon Harley, Roberto Scarone y en la defensa... la famosa "Cortina Metálica de Gildeón Silva, Lorenzo Fernández y Alvaro Gestido.
Después fue mi padre quien se encargó de hablarme de una de las épocas más gloriosas de Peñarol… la década del 40. Recuerdo que el viejo Tuya se emocionaba contándome acerca de jugadores como Severino Varela, Oscar Chirimini, el “Tigre” Young, Pedro Lago, Enrique Ballesteros…
Típico café montevideano (Revista Life, 1941)
Por aquellos años, Montevideo era un hervidero cultural. Se abrían cines en todos sus barrios y las “matinées” eran testigos de aquel primer beso “robado” mientras Humphrey Bogart derretía a las “percantas” desde la pantalla con su… “tócala de nuevo, Sam”. Los míticos cafés congregaban a la florinata de la cultura. En el “Ateneo”, ubicado en la Plaza Cagancha, uno podía encontrarse con figuras de la talla de los maestros Osvaldo Pugliese, José D’Arienzo o Francisco Canaro. Fue justamente Canaro quien una noche en el Ateneo escuchó cantar a un jovencito que lo impactaría. Allí nació la carrera profesional de Carlitos Roldán, considerados por muchos como el mejor cantante uruguayo de tango. Del otro lado de la Plaza, estaba el “Café Metro” y su famosa tertulia literaria que la integraban entre otros el “Paco” Espínola y Juan Carlos Onetti…
La Av. 18 de Julio en 1941 (Revista Life)
A finales de los ’40 llegan a Peñarol Roque Máspoli, el “Carajito” Vázquez, Agustín Prado y… de pie señores… el “Negro Jefe”… el más grande entre los grandes, Obdulio Jacinto Varela, el “León” de Maracaná. Nacía así la “Máquina del 49” de Peñarol.
La famosa "Máquina del '49"
Papá me habló tanto de aquel equipo que con el tiempo terminé aprendiéndolo de memoria… Pereyra Natero, Hugo y Possamai; González, Obdulio Varela y Ortuño en línea media; y la delantera… Ghiggia, Hohberg, Miguez, Schiaffino y Vidal. Para mi viejo, el “Flaco” Schiaffino fue un fenómeno pero fiel a la costumbre uruguaya solía decir… “pero el hermano era mejor”. No son pocos los que coinciden en que Raúl fue un genio del fútbol. Lamentablemente una lesión de rodilla hizo que dejara el fútbol siendo muy joven.
Después llegó la otra época gloriosa de los aurinegros, la del ’60. Quizás mi amor por el fútbol venga de aquellas tertulias del bar “Capitol” donde participaban Carlitos Solé, Don Julio Moro, el árbitro Pablo Víctor Vaga, el Dr. Areosa, el “Bebe” Carvidón y por supuesto mi padrino, el “Viejo” Scasso que era dueño del bar. Yo los escuchaba hablar horas y horas acerca de fútbol y política. Aún recuerdo los cortados y las medialunas rellenas de jamón y queso que me preparaban Walter y José María, los mozos del bar. (Léase: "Aquella mesa del bar")
Algunas veces, Carlos Solé me llevaba al estadio y me sentaba delante de la cabina. Fue así que conocí a varios periodistas de Radio Sarandí... El "Cacho" Barizzoni, Bazzani, el Dr. Jorge Da Silveira (aún conservo una emotiva carta que me envió el "Toto" hace un par de años). Para mi felicidad podía ver la “Reserva” y el “Primero”. Y no solo de Peñarol… Recuerdo grandes equipos de Nacional, Rampla, Wanderers y de Racing… a aquel equipo de Sayago nos costaba ganarle. Tan es así que lo apodaban “la sombra negra de Peñarol”. Sandoval, Alayón, Miguel Sesser, los hermanos Corbo, el “Chango” Díaz, Mariolo Bergara, el “Beto” Gil y Pablo Boix son algunos de los nombres que recuerdo de aquel Racing. Pero había llegado aquel ecuatoriano… Alberto Pedro Spencer se llamaba... Integrante de mi propia trilogía de ídolos… Alberto Spencer, Julio César Jimenéz y Fernando Morena. Aquel Peñarol de Mazurkiewicz, Lezcano y Varela, Forlán, Gonçalvez y Caetano, Abbadie, Rocha, Silva, Spencer y Joya… Ganadores de todo. El fútbol a la carta. Uno ya sabía que cuando el Negro Joya corría pegado a la línea de la Tribuna Olímpica, el otro “Negro”… el ecuatoriano Spencer ya comenzaba a aprontarse para el cabezazo mortal… O cuando sin saberlo Pablo Forlán (el padre de Diego) revolucionaba el fútbol siendo el primer lateral que subía hasta el fondo, metiendo la pared con el “Pardo” Abbadie y buscando el disparo de Rocha desde el borde del área…
Los ’60 fueron una época gloriosa para Peñarol... Los triunfos por la Copa Libertadores frente al Santos del mismísimo Pelé comandados por el entrañable José “Pepe” Sasía, al Benfica de Eusebio, a River Plate de Argentina en Santiago de Chile en el ’66 donde se ganó 4-2 luego de ir perdiendo por 2 a 0, el triunfo en el mítico estadio de “Chanmartín” frente al Real Madrid por la Copa Intercontinental por 2 a 0 con goles de Rocha y Spencer…
(Video que se proyectaba en los cines españoles antes de los estrenos donde se muestra la victoria de Peñarol frente al Real Madrid con introducción de Alberto Spencer... nótese la música de fondo.)
Luego hubo que esperar hasta los ’80 para ganar nuevamente la Libertadores. Frente al Cobreloa en 1982 y al América de Cali en 1987, las dos finales ganadas en los minutos de descuento de la mano de Fernando Morena y Diego Aguirre… Aún recuerdo los goles de Morena… era marcar y salir corriendo para colgarse del alambrado de la tribuna “Amsterdam”… si habré gritado goles del Nando abrazado de Eduardo Miláns, de Marito Parisi, del Flaco Leonardo… si habré gritado… claro que sí.
Peñarol campéon de la Libertadores en 1982
De aquel pasado de triunfos y de ganar “a lo Peñarol…”, de la gloria de un equipo nacido de los trabajadores del ferrocarril a este presente tan triste como una estación de trenes abandonada. La dinastía de los Damiani continúa escribiendo lo peor de la historia de este glorioso equipo. Al lado de ellos uno recuerda a anteriores presidentes como el Cr. Güelfi o Washington Cataldi... capaces de hacer un asado bajo el mar y encima les quedaba jugoso... Técnicos como Julio Ribas lastiman al fútbol. En mi visita a Montevideo pude comprobar la mentalidad “chiquita” de Ribas. Jugábamos contra un equipo semi-profesional, el Juventud de Las Piedras. Al terminar el primer tiempo, Juventud nos ganaba 1 a 0 y le expulsan a dos jugadores. Impulsado por su hinchada, obviamente Peñarol remontó el resultado. Cuando se puso 2 a 1, pude ver con mis propios ojos como el técnico de Peñarol, hacía ostentosos ademanes para que el equipo se refugiara atrás… Frente a Juventud, con dos hombres de más y jugando al contragolpe… Triste parodia la de este presente de un pasado lleno de gloria. El otro día estaba mirando a través de internet el partido Peñarol – Racing (ufff… nuevamente Racing…) y a los pocos minutos del segundo tiempo apagué el ordenador. Duele ver a un equipo que fue tan grande jugar a lo “Ribas”… de punta y p’arriba… Perdimos 2 a 0… El último triunfo de Racing sobre Peñarol había sido en 1966…Luego de este partido, Ribas fue cesado por la directiva aurinegra.
Pero el mayor tesoro de Peñarol está en su mística y en su historia. Y a ellas deberá apelar para volver a ser el mejor de América. La historia de Peñarol y del fútbol uruguayo es casi milagrosa. Un país con tan solo 3 millones de habitantes, que sufre la sangría permanente de jugadores, que ostenta al día de hoy más títulos sudamericanos que Brasil, con dos mundiales y dos olimpíadas ganadas… si eso no es milagro que me lo digan.
Historias de un equipo glorioso, de una institución proletaria y de una hinchada maravillosa… Pocas cosas se asemejan al sentimiento producido cuando la amarilla y negra salta a la cancha. Estamos en setiembre y en el hemisferio Sur precisamente hoy entra la primavera… Que suene más fuerte que nunca entonces aquella profética frase del inglés Hudson… “Serás eterno como el tiempo y florecerás en cada primavera…”.
Agradecimientos: manyacapo.com, blogcarbonero.com Las fotos fueron sacadas de varias páginas de internet, la última pertenece a Sebastián de FUY (Fotógrafos de Uruguay en Flickr) Link IFFHS: página oficial Noticia desarrollada en Diario Marca (España)