
En momentos como estos, en los que el alma me anda persiguiendo por todos los rincones y me pide desesperadamente leer poesía, no podía haberme ocurrido nada mejor.
Mi ida a Valencia por estos días hizo que nos encontráramos de una vez por todas con Esteban Leivas, quien no tuvo mejor idea que regalarme esta joyita de CD llamada “Ruiseñores de nuevo”. Los textos y la voz son del propio Gelman y el bandoneón de César Stroscio.
Decía antes... momentos como estos. Cuando a la muerte de Ángel González le sucedieron las de Idea Vilariño, Faget, Bécquer Puig y recientemente la de Benedetti, han salido a escena críticos con sesudos análisis. Alguno de ellos llegó a decir, deslegitimando la obra de Benedetti, que quien leía sus poemas no podía gustarle Marosa di Giorgio o Idea Vilariño. Me pregunto entonces... qué es poesía? Yo disfruto leyendo al Viejo, a Marosa, a Idea y a muchos más. Siempre que se mueva algo en mí, siempre que alguno de ellos... de los poetas hablo... haga nacer un pájaro, eso será poesía.
Leer a Gelman me provoca infinitas sensaciones pero escucharlo las provoca más aún. Pocos poetas son capaces de decir tan bien sus poemas. Gelman, al igual que Ángel González es uno de ellos. La voz del bueno de Gelman suena a Sur, a nostalgia de puerto, a veredas ya conocidas y a mostradores húmedos de grappa. Unido todo eso al bandoneón de Stracci... el almita agradecida.
