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miércoles, 16 de noviembre de 2011

Dos poemas dos (Angel González)

I. Deixis en fantasma

Aquello.
No eso.
Ni
-mucho menos- esto.
Aquello.
Lo que está en el umbral
de mi fortuna.
Nunca llamado, nunca
esperado siquiera;
sólo presencia que no ocupa espacio,
sombra o luz fiel al borde de mí mismo
que ni el viento arrebata, ni la lluvia disuelve,
ni el sol marchita, ni la noche apaga.
Tenue cabo de brisa
que me ataba a la vida dulcemente.
Aquello
que quizá hubiese sido
posible,
que sería posible todavía
hoy o mañana si no fuese
un sueño.





II. Elegía pura


Aquí no pasa nada,
salvo el tiempo:
irrepetible
música que resuena,
ya extinguida,
en un corazón hueco, abandonado,
que alguien toma un momento,
escucha
y tira.









...

lunes, 10 de enero de 2011

Pasos, Estación, Agua...


(Perdón, pero ante la falta de medios técnicos uno igual sigue queriendo hacer cosas. Las filmaciones de Collado Mediano y Sierra de Guadarrama están hechas con un móvil. Igual seguimos andando... porque aún nos queda la poesía).
Que así sea.

Pasos, Estación, Agua...

Pasos... porque aún pese a la tristeza seguimos caminando. A veces con paso firme, sabiendo la certeza de la llegada. Las otras, tanteando paredes dentro del túnel o bajo la noche más negra. Pero aún así seguimos caminando...

Estación... la soledad, el frío que te cala los huesos, la ausencia del tren.

Agua... el continuo vaivén de las algas, el sonido de la espuma, la paz que baja desde la montaña.

y la palabra de cinco poetas fundamentales...

Rostro de vos - Mario Benedetti

Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.

Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto y por sabor.

Sin un temblor de más,
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.

Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna maldición.

Mis huéspedes concurren,
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor.
Yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.

Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan a su hambre
miran y miran
y apagan la jornada.

Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.

Ya mi rostro de vos
cierra los ojos.

Y es una soledad
tan desolada.

Mientras tú existas - Ángel González

Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz—cualquiera...

Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.

De alguna manera - Luis Eduardo Aute

De alguna manera
tendré que olvidarte,
por mucho que quiera
no es fácil, ya sabes,
me faltan las fuerzas,
ha sido muy tarde
y nada más, y nada más,
apenas nada más.

Las noches te acercan
y enredas el aire,
mis labios se secan
e intento besarte.
Qué fría es la cera
de un beso de nadie
y nada más, y nada más,
apenas nada más.

Las horas de piedra
parecen cansarse
y el tiempo se peina
con gesto de amante.
De alguna manera
tendré que olvidarte
y nada más, y nada más,
apenas nada más.

El tiempo está después - Fernando Cabrera

La calle Llupes raya al medio
encuentra Belvedere
el tren saluda desde abajo
con silbos de tristeza
aquellas filas infinitas
saliendo de Central
el empedrado está tapado
pero allí está.

La primavera en aquel barrio
se llama soledad
se llama gritos de ternura
pidiendo para entrar
y en el apuro está lloviendo
ya no se apretarán
mis lágrimas en tus bolsillos
cambiaste de sacón.

Un día nos encontraremos
en otro carnaval
tendremos suerte si aprendemos
que no hay ningún rincón
que no hay ningún atracadero
que pueda disolver
en su escondite lo que fuimos
el tiempo está después.

Tema del hombre solo - Jaime Roos

Recién vi a un extraño con un rostro familiar
ahora entiendo al resto cuando me mira mal
el del espejo soy yo
extraño animal

Alguien dijo que nacemos y que morimos solos
yo que nací varias veces, suscribo todo
el hombre solo
sólo sueña con extraños
no cumple años
el primer combatiente de la primera trinchera
el que soñó ser eterno, el que ahora quisiera
quisiera qué
ahora qué
sólo quisiera

Un poco más
para seguirla un poco más
para vivirla un poco más
habilitame un poco más
para sacarme
para sacarme de ambiente

Basta de pasado, de futuro y de presente
futuro es muerte, pasado gente
y el presente ¿qué?
el presente es nada más (nada más)

De las tres rosas rojas queda una chamuscada
ya que han muerto las otras no sirve de nada
el de las flores soy yo
el sentimental
ruleta rusa andante
gatillando el celular
como un disco rayado,
como un árbol moribundo
tema del hombre solo,
cargando el mundo
a cambio de qué
a cambio de qué quisiera

Un poco más
sin recordar, un poco más
sin castigarme, sin culpar
no quiero avergonzarme más
sólo quisiera un poco más
habilitame un poco más
para sacarme
para sacarme de ambiente...





.

sábado, 14 de agosto de 2010

Esperanza - Angel González


Voz: Angel González
Música: "Divenire" Ludovico Enaudi



Esperanza - Angel González

Esperanza,
araña negra del atardecer.
Te paras
no lejos de mi cuerpo
abandonado, andas
en torno a mí,
tejiendo, rápida,
inconsistentes hilos invisibles,
te acercas, obstinada,
y me acaricias casi con tu sombra
pesada
y leve a un tiempo.

Agazapada
bajo las piedras y las horas,
esperaste, paciente, la llegada
de esta tarde
en la que nada
es ya posible...
Mi corazón:
tu nido.
Muerde en él, esperanza.

Ayer, León Felipe se preguntaba si ya no había locos, mientras Jesús Quintero lanzaba su "moriré de pie". Hoy es el viejo Angel González el que una vez más y en momentos difíciles, me habla bajito al oído. Su voz susurrante, llenita de whisky a las tres de la mañana, de aguantar mostradores con luna... es su voz la que vuelve nuevamente trayéndome la esperanza.
Como en aquella tardenoche, cuando en la sala de la UCI... donde todo era blanco. Hasta la muerte.
Y de pronto comenzó a sonar aquella música de Enaudi y luego la voz del bueno de Angel diciéndome... "te acercas, obstinada, y me acaricias casi con tu sombra pesada y leve a un tiempo."
Hoy me levanté feliz, contento.
Hacia tiempo que no me saludaba en el espejo.
Hoy me sorprendí al hacerlo.
Y me sonreí.
Y me dije que ahora sí... definitivamente "mi corazón: tu nido. Muerde en él, esperanza."
Vos mordé... mordé fuerte... ahora y para siempre.


(Mi agradecimiento eterno para Laura Barrachina, Julio Valverde y la producción de "El Ojo Crítico" de Radio Nacional de España web: el ojo crítico)


*

sábado, 15 de mayo de 2010

Dos poemas del viejo Angel González (acerca de la nada...)

 Homenaje a Angel González por Mingote (ABC)

Inmortalidad de la nada.

Todo lo consumado en el amor
no será nunca gesta de gusanos.

Los despojos del mar roen apenas
los ojos que jamás
—porque te vieron—,
jamás
se comerá la tierra al fin del todo.

Yo he devorado tú
me has devorado
en un único incendio.

Abandona cuidados:
lo que ha ardido
ya nada tiene que temer del tiempo.

Ya nada ahora

Largo es el arte; la vida en cambio corta
como un cuchillo
Pero nada ya ahora

—ni siquiera la muerte, por su parte
inmensa—

podrá evitarlo:
exento, libre,

como la niebla que al romper el día
los hondos valles del invierno exhalan,

creciente en un espacio sin fronteras,

este amor ya sin mí te amará siempre.


Angel González 

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Joaquín Sabina... Vinagre y rosas


Hoy salió a la venta “Vinagre y rosas”, el nuevo disco de Joaquín Sabina.
Siempre que uno de los nuestros, como en este caso el primo Joaquín tenga cosas para decir, será motivo de alegría.
Es difícil mantener a lo largo de tantos años, la capacidad de asombrarnos y emocionarnos como lo hace Sabina.
La enorme tristeza por la muerte del poeta Ángel González, compañero de vida y de vaso de Sabina da paso a “Menos dos alas”, una de las canciones que más me gustaron y nobleza obliga... no puedo ser objetivo cuando se habla del entrañable poeta asturiano.

Joaquín Sabina junto a los poetas Luis García Montero y Ángel González

Decía el primo Joaquín ante la muerte del poeta:

“Ojalá los españoles se enteren, los que no se enteraron antes, de que este señor era un poeta en carne viva y uno de los seres humanos más dignos, decentes y ejemplares que han existido. He perdido a un maestro, a un padre, a un hermano, a un amigo, a una guía, a un ejemplo,… y, desde luego, a un poeta digno de que mañana se acaben todas sus existencias en las librerías.
¡Bendito sea Angel González!”

MENOS DOS ALAS (para Ángel González)



González era un ángel menos dos alas
González era un santo por lo civil
un dandy con un ojo a la funerala
tan rojo, tan oviedo y tan zascandil.

Hilaba en los garitos de mala nota.
Boleros de Machín con Juanín de Mieres
Apurando esos whiskys en los que flotan
La luna de las golfas y los crupieres.

Cuando volvía del extranjero
tan forastero,
a las dos no era de día,
a las seis ya era de noche,
pídame un coche,
fumando espero
y le aplaudían los camareros.

Otoños y otras luces, pan con verbenas
su príncipe de Gales, tan Cortefiel
Tratado de urbanismo, Juan de Mairena
chicana, magdalena, tinta y papel.

Verde por la vergüenza que no tenía,
hasta ayudó a Caronte a quemar sus naves,
decía que morirse no era tan grave
y agonizó en voz baja por cortesía.

Cuando volvía del extranjero
tan forastero,
a las dos no era de día,
a las seis ya era de noche,
viva el derroche muera el dinero
y le aplaudían los camareros...

Letra: Joaquín Sabina y Benjamín Prado
Música: Pancho Varona y Antonio García de Diego

VIRGEN DE LA AMARGURA



Rompiendo mi promesa
de no volver a verte ni en pintura,
me he sentado a tu mesa,
Virgen de la Amargura
a jugarme a los dados nuestra suerte,
a absolverte de todos mis pecados.

Bendigo la condena,
al sólo del bordón que me hace fuerte
y beso tus cadenas
y quiero prometerte
ser libres como dos versos tachados
del dictado de la revolución.

Me acuso de morirte sin tu boca,
confieso que desde que te has
marchado
solo bailo en las fiestas donde tocan
la música del vals de los ahorcados.

Virgen de la Amargura,
devuélveme la vida,
sin ti todo es usura
y noches perdidas
facturas,
calenturas,
heridas sin sutura,
caídas,
conjeturas,
sacudidas,
cerraduras
despedidas de locura y callejón.

La guerra ha terminado,
yo vengo a arrodillarme ante tu cama.
Te rezan mis soldados
y el palacio está en llamas,
tu general arría mis banderas,
las fieras entran en la catedral.

El rey murió en el campo de batalla,
la reina se ha pasado al enemigo,
yo no me cuelgo más que la medalla
de no saber contar menos contigo.

Virgen de la Amargura,
devuélveme la vida,
sin tí todo es usura
y noches perdidas
facturas,
calenturas,
heridas sin sutura,
caídas,
conjeturas,
sacudidas,
cerraduras,
despedidas de locura y callejón.

Te vas y no te vas
y cuando vienes
rezo para que los trenes
se equivoquen de estación.

Virgen de la Amargura…

Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina, Pancho Varona y Antonio García de Diego

lunes, 26 de octubre de 2009

Si los hijos de puta volaran...

Foto: Iván Franco

Ayer, el 48% de los uruguayos votaron por el SI para anular la Ley de Impunidad.
Ayer, el 52% de los uruguayos eligieron NO apoyar la anulación de la Ley de Impunidad.
Hoy, pensando en ese 52% me viene a la mente una vieja frase de mi hermano Macunaíma…

“Si los hijos de puta volaran… nunca veríamos el sol¨



Voz: Angel González y Paco Ibáñez

El viejo Angel Gonzáez ya me lo había advertido.
Tal vez yo no quise o no supe escucharlo.

Final

Entre el amor y la sombra
me debato: último yo.

Prendido de un débil sí,
sobre el abismo de un no,
me debato: último amor.

Tira de mis pies la sombra.
Sangran mis manos, mis dos
manos asidas al frío
aire: último dolor.

Éste es mi cuerpo de ayer
sobreviviendo de hoy.

Angel González



domingo, 2 de agosto de 2009

Oda a la noche... Angel González.


Oda a la noche.
Voz: Angel González
Música: Libertango de Astor Piazzolla por Agustín Carlevaro y Yoyoma.



Oda a la noche.

Noche estrellada en aceptable uso,
con pálidos reflejos y opacidad lustrosa,
vieja chistera inútil en los tiempos que corren
como escuálidos galgos sobre el mundo,
definitivamente eres un lujo
que ha pasado de moda.

Tras la fría superficie de las calles de luna,
el alcanfor del sueño conserva en el almario
de la ciudad oscura a los que duermen
y no te verán nunca.

Yo, sin embargo, te llevo en la cabeza,
vieja noche de copa,
y cuando vuelvo a casa sorteando
imprevisibles gatos y farolas,
te levanto en un gesto final ceremonioso
dedicado a tus brillos y a mi sombra,
y te dejo colgada allá en lo alto
—¡hasta mañana, noche!—,
negra, deshabitada, misteriosa.

Angel González

sábado, 18 de abril de 2009

Montevideanas X


Angel González - Muerte en el olvido...

Tal vez deberia dejar que sonara ese poema del viejo Angel y no agregar nada mas.
Hay ciertas ocasiones en las cuales me doy cuenta que defraudo una espera. Hay otras, como esta que sucedio hace un rato, en las que me quedo sin palabras. No se como manejarlas y no encuentro la palabra justa para describirlas.
Pero esta noche, en la esquina de Michigan y Orinoco, mas precisamente en el bar Decano, donde antes estaba el querido Bar Michigan, ocurrio uno de esos momentos magicos y que tal vez debiera guardarlos para mi solo.
A veces cuento lo que me sucedio frente al Gernika en el Museo Reina Sofia, donde nos abrazamos con una japonesa y los dos llorabamos desconsoladamente. Son vivencias, momentos intransferibles. Por eso, en muchas ocasiones quedo en falta. Porque si lo cuento, ando rozando lo kitsch, lo grotezco.
En estos dias, conversando con Miguel, llegamos a la conclusion de que es muy dificil decirle a alguien que uno lo quiere. Yo mismo, no estoy preparado para recibir tanto afecto.
Esta noche, al llegar al Bar Decano y mientras buscaba mesa en la terraza porque la noche se prestaba a ello, alguien me saludaba desde adentro del bar. Pense que se habia confundido. El hombre, un desconocido hasta ese momento, me pregunto:
-Vos sos Gabriel Tuya? Vos no sos el Gato?-
En un segundo hice un repaso de rostros, voces... pero fue el quien dijo:
-No... vos no me conoces. Pero sabia de tu problema de salud y me alegra verte por aca. Leo siempre tu blog-
Le pregunte su nombre y me dijo algo que producto de mi sorpresa no alcance a retener, que era no se que de La Gozadera, la cuerda de tambores de Malvin. Y nos dimos un abrazo.
A lo largo de estos dias en Montevideo, esto me paso cuatro veces.
Pero esta noche fue distinto.
Quizas porque ocurrio en la noche y en Malvin.
Quizas porque el abrazo que nos dimos fue desde el fondo del alma.
De las mejores cosas que me ocurrieron en este viaje.
Saber que uno, que no es nadie en este loco mundo de los blogs, al menos es capaz de emocionar, conmover, provocar o como mierda se llame, a un grupo de gente.
Sera por eso que me cago en los foros de criticos y sabiondos.
Porque si del otro lado no hay nadie, la cosa se complica.
Y no hablo de muchos, hablo de gente como este tipo que no se quien carajo es y espero que alguna vez me haga llegar aunque sea su nombre.
Y si no, no importa.
Ese momento magico, irrepetible... me lo llevo en el fondo del alma.
Que asi sea.
Porque asi sera, loco... asi sera.

(kitsch... parodia de la catarsis o terraja. Palabra usada para describir algo pretencioso, pasado de moda o de muy mal gusto).

lunes, 12 de enero de 2009

Angel Gonzalez

(Angel González y Caballero Bonald en el Café Gijón de Madrid) Foto: elpaís.es

El pasado 12 de diciembre escribí:

Fueron 8 días con sus noches enteras... entre cortinas blancas, sábanas blancas, uniformes blancos, luces blancas... Pero entre blancura, por las noches... la Señora Otra se vestía de negro. Y vaya si se vestía de negro... Cómo no! No hubo una sola noche, no... no la hubo... en que no muriera alguno de los que allí estábamos. Porque uno ahí, se muere de a poquito. Aunque las medicinas, el afecto de los seres queridos, la mirada de tus hijos, la caricia de tu mujer... todo eso al final te saque de ahí dentro... uno ya no es el mismo. Ya no podrás ser el mismo de antes. Tanto dolor... tanta muerte... Y ahí es cuando acudían ellos, mis amigos... Un ejército de locos, poetas, perdedores, desconsolados... mis amigos. Mis viejos fantasmas... Una tarde de esas en los que entre medio de tanto valium estaba escuchando Radio Nacional de España (rne), me pareció escuchar la voz de Angel González... Justamente se está por cumplir el primer año de su no-vida. Y sí.... era ese viejo poeta asturiano, militante de la vida, borracho y tierno como nadie... diciéndome bajito a través de los auriculares: “...un escombro tenaz, que se resiste a su ruina, que lucha contra el viento, que avanza por caminos que no llevan a ningún sitio. El éxito de todos los fracasos. La enloquecida fuerza del desaliento...”

Hoy se cumple exactamente 1 año desde aquel día en que el poeta asturiano salió de gira(*).
Hace unos días recibí un correo de la producción de “El ojo crítico” de Radio Nacional de España.
En el correo venía un archivo de audio...Es el homenaje del programa al poeta Angel González con motivo del lanzamiento de un audiolibro con la voz del autor recitando sus poemas. Aparece también su gran amigo, el poeta valenciano Francisco Brines evocándolo.
Quizás sea porque yo estaba envuelto en toda aquella tristeza de hospital... semidormido por los efectos del Valium, pero aquellas voces me transportaron a un lugar desconocido... fuera del hospital y eso lo agradeceré eternamente.
Aquí está el audio, vale la pena escucharlo...



Hace también unos cuantos días que sabiendo que mi primo el Joaquín Sabina había adoptado a Angel González como precisamente... su ángel, los junté en una de las poesías que más emoción me provocan. Justamente en estos tiempos que corren, que no serán con olores de hospital pero sí de tormentas internas... y vaya que llueve...
Angel González, llamado por muchos el poeta del compromiso, perteneció a la llamada “Generación del 50”...



Esperanza

Esperanza,
araña negra del atardecer.
Te paras
no lejos de mi cuerpo
abandonado, andas
en torno a mí,
tejiendo, rápida,
inconsistentes hilos invisibles,
te acercas, obstinada,
y me acaricias casi con tu sombra
pesada
y leve a un tiempo.

Agazapada
bajo las piedras y las horas,
esperaste, paciente, la llegada
de esta tarde
en la que nada
es ya posible...
Mi corazón:
tu nido.
Muerde en él, esperanza.

(*) Macu: A esta altura, como comprenderás ya me apoderé de tu otra forma de decir que uno no se muere así como así...

Agradecimientos:

Al programa “El Ojo Crítico” de RNE que se emite por Radio 1 de lunes a viernes a las 19hs. presentado por Laura Barrachina y Jordi Barcia.
Se puede escuchar en directo o revisar el archivo de voces en:
http://www.rtve.es/radio/

Otras entradas sobre Angel González en El Gato:
http://elgatoutopico.blogspot.com/2008/12/mis-fantasmas-la-luna-y-yo.html
http://elgatoutopico.blogspot.com/2008/01/bendito-seas-angel-gonzlez.html

viernes, 12 de diciembre de 2008

Mis fantasmas, la luna y yo...


Para que yo me llame Angel González (Voz del propio Angel Gonzalez/Música Manolo García)



Para que yo me llame Ángel González,

para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo el mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento...

Angel González (Oviedo 1925-2007)
(Voz del poeta - Música: "Pájaros de barro" de Manolo García)


Hoy, a las 23 horas de cierto viernes de este casi invierno, con una luna tan pero tan llena y tan pero tan alta... como aquella a la que también en una noche como ésta pero allá... en el Sur del alma, nuestro Líber Falco le escribiera aquella carta de amor...

“Tan perfecta y blanca.
Tan alta!
Tan lejana y blanca.
Lejos de la muerte,
y de la vida lejos.
Lejos de los llantos.
De las risas, lejos.
Tanto!
No sabe esta luna
cómo todo es triste.
Cómo es bello el mundo
y la misma muerte acaso,
acaso, es volver sin irse.
Sola arriba, sola.
Tan perfecta y blanca.
Tan alta!Tan tejos de todo!

Nada arriba, nada.
Ella sola y nada.”

Entonces vuelvo, otra vez y ya me estoy acostumbrando a volver. No me interesan, no me importan, no me asusta que alguien me pregunte porque no entiende, porque no sabe, porque no le importa... La luna y los tejados me protegen en noches como esta. Y si antes fue el viejo Jhonny Cash quien me cuidaba en noches de hospital, esta vez convoqué a mis viejos fantasmas. Una vez más acudieron... ellos nunca fallan. Aunque uno note que están más viejos, que sus pasos son cada vez más lentos, que su fatiga aumenta con los años... ahí están... ahí vienen... mis viejos y queridos fantasmas. La misma noche en que lancé una botella al mar con mensaje dentro, pidiendo que fueran a abrazar a Macunaíma en la presentación de “La bufanda del aviador”... justamente esa noche me encontraba ingresado una vez más en el hospital de Dénia...
Ah... corazón ajado... Fueron 8 días con sus noches enteras... entre cortinas blancas, sábanas blancas, uniformes blancos, luces blancas... pero entre tanta blancura, por las noches... la Señora Otra se vestía de negro. Y vaya que se vestía de negro... Cómo no! No hubo una sola noche, no... no la hubo... en que no muriera alguno de los que allí estábamos. Porque uno ahí, se muere de a poquito. Aunque las medicinas, el afecto de los seres queridos, la mirada de tus hijos, la caricia de tu mujer... todo eso al final te saque de ahí dentro... uno ya no es el mismo. Ya no podrás ser el mismo de antes. Tanto dolor... tanta muerte... Y ahí es cuando acudían ellos. Mis amigos... un ejército de locos, poetas, perdedores, desconsolados... mis amigos. Mis viejos fantasmas...
Una tarde de esas en los que entre medio de tanto valium me puse a escuchar Radio Nacional de España (rne), me pareció oír la voz de Angel González... Justamente se está por cumplir el primer año de su no-vida. Y sí.... era ese viejo poeta asturiano, militante de la vida, borracho y tierno como nadie... diciéndome a través de los auriculares: “...un escombro tenaz, que se resiste a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan a ningún sitio. El éxito de todos los fracasos. La enloquecida fuerza del desaliento...”
Uno más de mis viejos fantasmas que acudía a mi encuentro. Yo... que creo y mucho en los gestos... lo disfruté tanto... y una mueca que sí quería ser sonrisa... y una lágrima que no quería ser llanto... Me dije entonces que si bien no había podido estar aquella noche donde la poesía llenó el cielo de Montevideo a través de aquel aviador... era ella, la poesía y eran ellos... los poetas, los que venían hasta Dénia para poder darnos un abrazo como solo dos viejos compañeros de vida pueden darse.
A todos mis hermanos de vida... mi mejor abrazo entonces.
Dicen que solamente aquellos que han tenido un infarto pueden sentir este tipo de tristeza. Que el llanto viene solito... basta con dejar de ser caracol y salir un rato del caparazón...
Diga que uno está rodeado de tanto afecto...
Me voy a dar una vuelta por los tejados... Ya se los dije, hoy la luna está llena... y aunque esté aquí en Dénia, a lo mejor tengo suerte y me llega el sonido de algún coro de murga entonando la retirada...
Aunque yo, una vez más... vuelvo.
Que así sea.
Porque así será.

El Gato Utópico
Dénia (cierta noche de otoño... a fines del año 2008)

domingo, 13 de enero de 2008

"Bendito seas, Angel González..."


Muerte en el olvido - Voz: Angel González


Pero era cierto nomás... los poetas también se mueren. O como dice Macu, se van de gira. Ayer nomás, se nos fue uno de ellos. Angel González. Asturiano de pura cepa. Según dicen los críticos, fue junto a Caballero Bonald y Francisco Brines, el máximo exponente de la generación del 50. (Agrego insolentemente a esta lista a José “Pepe” Hierro y José Agustín Goytisolo). Fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, el Reina Sofía, el Basteiro de las Artes y las Letras y en el 2004 obtiene el primer premio del Concurso de Poesía García Lorca – Ciudad de Granada. Fue también miembro de la Real Academia de la Lengua Española. Hasta aquí, lo que pude leer y escuchar acerca del poeta...

Confieso que el fin de mi ignorancia sobre la obra de Angel González se lo debo a Pedro Guerra. Un buen día, me llegó una de esas grabaciones que no llegan a los nro. 1 de ventas pero que pasan a formar parte de mi tesoro personal. El CD en cuestión se llama “La palabra en el aire”. Pedro Guerra musicalizó varios poemas y el propio Angel González le pone su voz. No conozco a otro poeta capaz de decir sus propios poemas como lo hacía él...

Habanera Pedro Guerra – Angel González




Y así fue que di con la obra de este poeta.
Joaquín Sabina decía anoche: «No sé qué decir. Estoy huérfano. He perdido a mi padre, a un maestro, un hermano, una guía, un amigo, un ejemplo... Ahí estamos todos, tratando de consolarnos como podemos. Este señor era un poeta en carne viva, uno de los seres humanos más dignos, decentes y ejemplares que he visto en mi vida. Bendito seas, Ángel González»

En esta mañana de invierno, las cenizas de Angel ya vuelan por todo Oviedo.
Angel es uno de los nuestros. Lo llamaron el Poeta del Compromiso y así lo fue.
De pie, démosle un gran aplauso.
Angel González... el Poeta... el Compañero... se va de gira.


Son las gaviotas, amor... Pedro Guerra – Angel Gonzalez






BREVES ACOTACIONES PARA UNA BIOGRAFÍA
Cuando tengas dinero regálame un anillo,
cuando no tengas nada dame una esquina de tu boca,
cuando no sepas qué hacer vente conmigo
—pero luego no digas que no sabes lo que haces.
Haces haces de leña en las mañanas
y se te vuelven flores en los brazos.
Yo te sostengo asida por los pétalos,
como te muevas te arrancaré el aroma.
Pero ya te lo dije:
cuando quieras marcharte esta es la puerta:
se llama Ángel y conduce al llanto.


NADA ES LO MISMO
La lágrima fue dicha.
Olvidemos
el llanto
y empecemos de nuevo,
con paciencia,
observando a las cosas
hasta hallar la menuda diferencia
que las separa
de su entidad de ayer
y que define
el transcurso del tiempo y su eficacia.
¿A qué llorar por el caído
fruto,
por el fracaso
de ese deseo hondo,
compacto como un grano de simiente?
No es bueno repetir lo que está dicho.
Después de haber hablado,
de haber vertido lágrimas,
silencio y sonreíd:
nada es lo mismo.
Habrá palabras nuevas para la nueva historia
y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.

ESPERANZA
Esperanza,
araña negra del atardecer.
Tu paras
no lejos de mi cuerpo
abandonado, andas
en torno a mí,
tejiendo, rápida,
inconsistentes hilos invisibles,
te acercas, obstinada,
y me acaricias casi con tu sombra
pesada
y leve a un tiempo.
Agazapada
bajo las piedras y las horas,
esperaste, paciente, la llegada
de esta tarde
en la que nada
es ya posible...
Mi corazón:
tu nido.
Muerde en él, esperanza.