
Y bien... pasaron unos días y la vida que fluye, por cada rinconcito del alma... fluye.
Muchas, que digo muchas... muchísimas caricias y gestos que llegan de todas partes y entonces uno se queda chiquito ante tamaña demostración de afecto. Es como cuando en aquellas noches de verano nos tumbábamos boca arriba observando el cielo llenito de estrellas y entonces uno se sentía un grano de arena de una inmensa playa.
Chiquito pero en paz. También así me siento hoy ante tanto abrazo, ante tanto vamo’arriba.
El almita? Y... ella anda agradecida por estos días...
* * *

Con respecto al Gato Utópico... pude confirmar lo que ya sabía, solo soy capaz de hilvanar dos ó tres palabras durante la noche. “No te trabajés un bohemio...” gritan los nenes de la popular... pero es así.
Durante los meses de verano pasé a trabajar en el turno de la noche. Imposible actualizar el blog... hasta pensé en dejarlo. Pero hay algo entre El Gato y yo que hace que cada tanto nos reconciliemos y caminemos juntos por las orillas del alma. En silencio, como lo hacen dos viejos amigos pero juntos...
Claro, un gato durante el día no es lo mismo que gato durante la noche... obviamente.
Un gato en los tejados a las 2 de la tarde no viene siendo lo mismo que el mismo gato sobre el mismo tejado pero a las 2 de la madrugada... vos me entendés, no?
Por ejemplo, durante el día... Yo miro a través de la ventana del comedor y veo la esquina llenita de coches, alguna gente que pasa y todo eso iluminado por un sol que aún no se enteró que hoy comienza el otoño...
En cambio por las noches...
Por las noches soy capaz de ver en esa misma esquina, bajo el farol que la ilumina, al Astor y al Polaco, a Malena y a Francis, a Marosa y a Falco...
Incluso puedo llegar a escuchar un coro de murga lejano, soy capaz de oír al Pitufo dar el “tré” mientras el “Memo” Cortéz, el "Monito" Da Costa y el Beco Rolfo echan el resto en la cuerda de segundos... Todo eso ocurre mientras allá arriba, en los tejados, anda aquel gato maullándole utopías a la luna.
Pero todo eso ocurre por las noches... solamente por las noches...
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El próximo miércoles 24 a las 21:30, en el entrepiso del Lobizón (boliche mítico de Montevideo) se presenta mi hermano de vida y algún día de vino, el poeta Macunaíma junto a Samantha Navarro dentro del ciclo “Músicos en Vivo”. Yo no se que harán ustedes, los que vivan en Montevideo... yo... por lo pronto, me agarraré terrible calentura y andaré a las puteadas por estar tan lejos.
Pero eso será un ratito nomás. Apenas el Macu diga los primeros versos y Samantha mande los primeros acordes, entonces un remanso de agüita fresca inundará mi casa en Dénia y aquel olor a
tomillo, romero y orégano de la casa de mi abuela me hará dormir sin Valium alguno.
Blog de Macunaíma:
macupoeta.blogspot.comPara escuchar a Samantha Navarro:
Myspace de Samantha