jueves, 16 de enero de 2020

domingo, 12 de enero de 2020

Este sol de justicia...


El sol  de Castilla es un sol de justicia. 
Anoche, en Madrid hizo -4°! 
Sin embargo, este sol llena de gente las calles, las plazas y las terrazas de los bares. 
Este sol madrileño de justicia, democrático y que te entibia el alma.

sábado, 28 de diciembre de 2019

He vuelto de un sueño profundo.


Ayer hizo un año de aquella noche del domingo 16 de diciembre, cuando le dijeron a mi familia que había que operar porque me estaba muriendo. Y se complicó más aún, cuando me estaban realizando tres by-pass, mis pulmones se inundaron de sangre. La operación terminó a las 5 de la madrugada. El cirujano salió a dar el informe. Había superado el infarto, pero como había estado algunos minutos sin subir sangre y oxígeno al cerebro, podrían quedar secuelas irreparables. Habían hecho todo lo que habían podido… ahora solo cabía esperar a que mi cuerpo respondiera.
Mi familia, desvastada y yo… entraba en un coma profundo.
Pasaban los días y comencé a dar señales vitales con mi cuerpo pero no con mi mente. Cuando los médicos intentaban despertarme, mi cuerpo se convulsionaba y si bien abría los ojos, me cuenta Elena que jamás vio una mirada tan perdida.
Quién sabe por qué mares navegaba mi mente, por qué sitios anduve caminando aquellos días. Tanto Elena como Tamara y Camilo pasaban horas y horas… días y noches en la sala de espera de la UCI para poder verme dos veces al día y esperar el informe médico. También lo hacía Agustín, un amigo que me regaló la vida y a quien nunca dejaré de agradecerle por todo lo que hizo por mí y por mi familia.
Hay cosas que me las han contado 4 ó 5… 10 veces, pero yo necesito que me las vuelvan a contar.
Una tarde estaba Elena sola junto a mí y me tomó la mano. Entonces dijo: “Gaby, si me escuchás por favor, aprétame la mano.” y sucedió que le apreté la mano. Entonces se puso a cantar una canción muy pero muy nuestra, que si bien es de Luis Eduardo Aute, Silvio Rodríguez hizo para nosotros una versión a la que nosotros llamamos “No todo fue naufragar”. Y comenzó a cantarme bajito al oído: “…Cierto que huí de los fastos y los oropeles / y que jamás puse en venta ninguna quimera, / siempre evité ser un súbdito de los laureles / porque vivir era un vértigo y no una carrera.”
Y siguió cantándome: “Pero quiero que me digas, amor, / que no todo fue naufragar / por haber creído que amar / era el verbo más bello / dímelo / me va la vida en ello.” Y de pronto, comenzaron a caer lágrimas y más lágrimas por mi rostro. Elena salió corriendo a buscar a un médico para contarle que se había comunicado conmigo, pero el médico tratando de calmarla le explicaba que eso no era suficiente. Pero yo estoy seguro que sí, que nos comunicamos, es más, estoy convencido que aquella fue una comunión de amor entre ella y yo.
Siguieron pasando los días y Elena y Tamara me cantaba canciones de Fernando Cabrera y de Darnauchans, mientras me ponían cremas para que no me llagara. Y Camilo me acariciaba y jamás quiso llorar delante de mí por las dudas de que yo lo escuchara… todo eso, repito, me lo han tenido que contar varias veces y yo aún hoy les sigo preguntando.
La cuestión es que un buen día ocurrió el milagro… los médicos intentando despertarme y yo al fin… respondo! Lo primero que pensé era que estaba ingresado en un hospital del estado de Wisconsin y me preguntaba quién carajo iba a pagar la factura! Me sorprendió ver tanta enfermera alrededor de mi cama y yo les hablaba en inglés… hasta que una de ellas dijo: “Joder, niño… pero tú sabes dónde estás? Que estás en el Hospital Universitario, aquí cerquita de Moncloa.” Y a continuación me pasaron al sofá y según ellas, me iban a poner lindo para cuando me viera la familia. También me pusieron un aparato para que se me entendiera cuando hablara porque debido a la traqueotomía no me iban a entender nada. Y así fue… la primera que pasó fue Elena. Jamás olvidaré aquel momento. Fue ella quien me contó que había estado más de un mes en coma. Y nos abrazamos y lloramos y volvíamos a llorar. En aquel momento nos prometimos tantas pero tantas cosas… Luego fueron Tamara y Camilo los que me abrazaban y también lloraban. Estaban felices… yo no era consciente de por qué tanta alegría. Lo que yo no sabía, era que el riesgo de haber quedado como una planta parecía haber quedado atrás.
Luego la evolución fue rápida. Según el cirujano que me salvó la vida, él estaba orgulloso de que yo hubiera peleado como un javato.
Nunca olvidaré el día en el que salí por la puerta de aquel hospital. Respirar bien pero bien hondo, llenarme los pulmones y sentir que la vida recorría cada una de mis células, que la sangre fluía por todas mis venas y aquellas ganas locas de volver a vivir esta vida que me tocó. No puedo quejarme… como buen gato que soy, es cierto que esta vez se me fueron más vidas de lo aconsejado pero como son 7, no importa las que me queden por vivir. Eso sí, vivir hasta el mango, sentir cada instante, cada momento.
Hace un año de todo aquello y aún quedan secuelas, obviamente. Y si escribo todo esto, si lo hago público, en parte es porque mi terapeuta me aconsejó escribirlo, que es también otra forma de naturalizarlo. Aceptar que me pasó a mí y que no fue el guión de una película.
Quiero agradecerle a todos los que a pedido de Elena, rezaron por mí, en esos rezos se unieron católicos, budistas y musulmanes. Sepan que siempre irán en éste, mi corazón ajado, allá donde yo vaya.
Como dije antes, quien sabe por qué mares y por qué caminos anduvo mi alma aquel mes y medio. Lo que sí sé, de lo que estoy profundamente convencido, es que aquella tarde en la que Elena me cantó bajito al oído, ella me trajo nuevamente a la vida.
Paradojas del destino, ayer hizo una semana que Elena se fue de casa. Jamás nunca, nada ni nadie alcanzará a comprender el amor que siento por ella. Que sea feliz es mi mayor deseo. Porque toda la ternura que existió y existirá entre nosotros, no cabe en el vaso más hondo de una noche en el Libertad 8.
Pero también me trajeron de vuelta mis hijos Camilo y Tamara, y mi hermana Maria Inés desde Montevideo y tantas y tantos hermanos que no puedo contar.
Y aquí estoy… solo y preparado o como prefiero decir, velando mis armas para otro combate. Y si llego a morir, que sea como decía Alfredo Zitarrosa, de algún violento amor.
De amor, sin dudas.
G.T. (el Gato) - Madrid 17/12/2019
El tatuaje me lo hizo Camilo, mi hijo, dos meses antes de entrar en coma.



Yo, que apenas soy un aprendiz de brujo y nada más, también he vuelto. 

"Cebollita" o el Payaso que derrotó a la huesuda...


Tengo un amigo desde hace muchos años que es payaso. Así nomás... Payaso profesional. Gustavo Otasú se llama, pero para nosotros es el "Cebolla" y para otros, simplemente "Cebollita". Nos conocimos trabajando en el Centro de Cómputos de la Contaduría General de la Nación del Uruguay. De aquella época, y me pongo a pensar ahora, saqué amigos para toda la vida. Si bien a Eduardo Miláns y a Julio Vico ya los conocía de antes, al resto los conocí ahí. Al "Negro" Ottonello, a Martita Bula, al "Ronco" Fontana, al "Gallego" Fernández, a Luisito Borrallo, al "Yeso" Moreira y por supuesto al "Cebolla"!
Era el alma del grupo... No había tarde que no nos hiciera reír con sus payasadas! Pero hete aquí que hace poco tiempo atrás, el muy hijo de puta del cáncer se le cruzó en el camino.
Lo que no sabía el cáncer, es que con los Payasos no se jode. Porque mi amigo, el "Cebolla", se paró firme frente a él, se puso la nariz roja y sus zapatones de payaso y le encajó a saber:
Cuatro payasadas, miles de risas de niños, cinco trucos de magia y lo derrotó. Pienso y no entiendo... pero cómo no pensó el cáncer que jamás podría derrotar a un Payaso? Si la puta muerte no pudo conmigo, cómo iba a poder con un Payaso? Eh?
Hoy, mi amigo está celebrando por estos días las navidades junto a su familia, allá en mi querida y lejana Montevideo. Y sé que está feliz. Y yo, hoy aquí desde Madrid, le digo que lo quiero mucho. Por ser buen amigo. Por ser un hombre bueno. Porque es payaso. Por eso nomás.
Arriba "Cebolla" carajo!!! 😉
pd.: Pienso que nuestro querido amigo Eduardo Miláns se debe estar riendo a carcajada limpia, allá... en la estrella que ahora habita.

domingo, 29 de julio de 2018

Acerca de una leyenda montevideana, una playa, Ruibal, Drexler (y yo).

Cuando llegaba el verano a Montevideo, yo que vivía a tres cuadras de Playa Honda me pasaba el día en la playa.
Pero a la tarde, cuando la multitud comenzaba a llegar, con el Tano Di Martino nos íbamos caminando hasta la Playa de La Mulata. Es una playa pequeñita que está entre Playa Verde y Carrasco y como hasta ahí no llegaba ningún ómnibus o autobús, siempre había muy poca gente.
Sobre la Rambla, había varios ranchos de pescadores, los que por la tarde ofrecían su pescado fresco. Uno de ellos nos contó que a esa playa también se la conocía como Playa de los Piratas, porque según la leyenda, frente a sus costas había encallado un galeón español que transportaba arcones con monedas de oro.
Uno sabe que los pescadores son muy mentirosos pero a mis 15 años yo me fascinaba escuchando aquellas historias. El mismo pescador nos contó que la misma leyenda decía que todos los días venía una pareja caminando desde el Barrio Palermo. Él se metía en el río que quiere ser mar y nadaba y nadaba… ella lo esperaba a la orilla de la playa.
Así fue que un buen día, él regresó con cuatro monedas de oro entre los dientes. 
Se abrazaron mucho… pero mucho. 
Él le ofreció casamiento y ella que lo miraba orgullosamente enamorada. 
Y la historia se repitió durante un buen tiempo, él regresaba nadando con monedas de oro entre los dientes. Hasta que un buen día cambió el viento y el río se volvió mar. Cambió la corriente y subió la marea y él braceaba y braceaba hasta que ella dejó de verlo. 
Ya no lo vio más. 
Esa noche el mar volvió a ser río y como siempre hace, cada vez que alguien lo reta a duelo, él vence. Pero como buen noble que es, deposita sus cuerpos inertes en Playa Ramírez. 
Esto fue lo último que nos dijo el pescador y se fue. Volvió a sus redes y demás artes de pesca. 
Ese día, con el Tano Di Martino nos metimos en el agua pero solo hasta las rodillas… no vaya a ser que cambiara el viento. 
Pasaron los años. 
Muchos años… hasta que casi de rebote, escucho a uno de mis cantautores españoles favoritos cantar una canción con aires de candombe, más precisamente a milongón. Javier Ruibal, nacido en el Puerto de Santa María, provincia de Cádiz, compuso una canción llamada “La Playa de La Mulata”. 
Me emocioné al escuchar aquella historia que nos había contado el pescador hecha canción. 
Pero cómo llegó hasta Ruibal aquella leyenda? Resulta que Jorge Drexler si mal no recuerdo, vivió muchos años en una casa que estaba en la bajada de Coimbra y la Rambla, a pocos metros de La Mulata. Y tal vez haya sido el mismo pescador que le haya contado a Jorge la historia. 
Quién lo sabe? 
Lo cierto es que a Ruibal le piden una canción inédita para un programa de música de Mediaset (el mayor lobby mediático de España) y el gaditano va y les canta “La Playa de la Mulata”. 
Toda historia merece cerrarse o tener su final para que sea una historia verdadera. 
Cádiz y Montevideo tienen una unión visceral, que ni ellas mismas pueden entender ni explicar. 
Cuando Javier Ruibal festejó sus 35 años sobre los escenarios hizo un concierto de dos días que fue de una intensidad y emotividad que te desborda. Entre los invitados estaba Jorge Drexler y juntos cantaron como no podía ser de otra manera la canción de Ruibal sobre aquella leyenda. 
Así se cierra la historia. Ruibal, Drexler, el Pescador, La Playa de la Mulata el Tano Di Martino y yo, que hoy aquí desde Madrid, con 33° y a casi 400 km. de la playa más cercana, recuerdo aquellos días, de aquel tiempo de cuando pensábamos que teníamos todo por delante. 

Cante Ruibal… cánteme la canción de La Playa de La Mulata, quiere?

pd.: Apenas publiqué este post, mi buen amigo Ugo Ceria se comunicó con Jorge Drexler, quien le confirmó que esta canción también salió del relato de los pescadores de La Mulata.


sábado, 14 de octubre de 2017

Si supiera... (a Jorge Galemire)

Madrid, 8 de la mañana de un día feriado. Me levanto, desayuno y el mate humeante.
La calle parece que aún duerme, al igual que Elena. De pronto rompo el silencio silbando una vieja melodía de Jorge Galemire y hasta me animo a cantarla...

“si supiera la respuesta/ a tu puerta golpearía/ si encontrara algo de ella/ a tus pies yo moriría/ sin embargo fuego amargo/ nunca hubo poesía/ solo hilachas de un dragón y un gato sin armonía/ en mis brazos yo te tuve/ te dejé marchar un día/ tu perfume aún en mi alma/ hasta que el amor decida../

Me sorprendo yo mismo de saber la letra. Seguramente a esta hora, cuando en Montevideo aún es noche cerrada, alguna ola estará llegando hasta Playa Malvín, mientras aquel adolescente que fui, estará caminando con su walkman por la orilla. A dos años de tu partida, se te extraña querido Gale.




sábado, 26 de agosto de 2017

Aquí nunca llueve.



aquí nunca llueve
y sin embargo todo está mojado
las baldosas flojas de la infancia
me salpican a cada paso
salto de uno en uno los charcos que ya no existen
ahí está el árbol que plantamos con mi padre
ha crecido pero tanto ha crecido
y hoy tiene tantas hojas como años han pasado
aquella noche ya borracho y mirando el Montgó
la luna blanca dibujando su contorno
las luces tintineantes de los pueblos
y vos te ibas a no sé dónde
y yo llené mi vaso una vez más y te hice adiós con la manito
mientras allá en Malvín nuestro árbol seguía creciendo.

aquí nunca llueve
y sin embargo todo está mojado.

g.t.
madrid - verano del 17

viernes, 3 de octubre de 2014

No todo fue naufragar -poesía urgente-



Años atrás comenzaba a escribir en este blog. Y aquí fue donde nos conocimos. A veces venías vos a esta, mi casa. Otras, te devolvía la visita. Y a medida que caminábamos se sumaban nuevos compañeros y compañeras.
Y si bien hemos caminado juntos durante todo este tiempo, también hubo momentos en los que hubo que caminar solo.
Y a veces veíamos la luz al final del túnel y en otras, la nada.
Y pasaron los años y con el tiempo transcurriendo a nuestro lado, se sucedían una tras otro los momentos buenos y malos.
Algunos de ustedes ya no están aquí.
Simplemente se hicieron pájaros y ahora vuelan en otras bandadas, en otros cielos.

Y así seguimos andando.
Día tras día.

Y luego del blog vino la radio.
Y ahora, este barquito de papel hecho libro de poesía y al que no dudé en ponerle su título:
-No todo fue naufragar- (poesía urgente).

Como si de una cuestión de principios se tratara, si tuviera que sintetizar todo este tiempo transcurrido, no se me ocurre mejor nombre para el libro.
Porque no todo fue naufragar.

Un buen día zarparon varios barcos de papel, con la ilusión de llegar a otras playas, a otros puertos.
Y hoy puedo decir con alegría que en poco menos de quince días, “No todo fue naufragar” ha llegado a Irlanda, Argentina, Uruguay, México, Italia, Francia, Dinamarca, Holanda, Canadá y por supuesto a varias ciudades de España.
En Madrid me encargo yo personalmente de hacerlo llegar. Al caer la tarde-noche salgo a ofrecerlo por plazas, bares y tabernas madrileñas.
Y la respuesta no siempre es la mejor, claro está.


Pero yo sigo creyendo en este libro y no por la calidad de su poesía (aunque varios me dicen que les gustó y mucho...), sino porque en el hay tanto pero tanto amor depositado.
El diseño de la tapa y contratapa llegó desde Toluca, México de la mano de Cora Luna.
La foto de la contraportada es de Elena Burgos.
El prólogo de mi compañero de vaso y de vida, el poeta Mauricio Vidales.
Y cada libro, cada uno de ellos está armado a mano. No es una edición profesional, sino una auto-edición artesanal. Eso sí, con buen papel y tapa en cartulina y a color.
Si alguno de ustedes llegara a querer un ejemplar y no importa en qué parte del mundo estén, les aseguro que este barquito de papel es capaz de cruzar mares y océanos.


Para quienes pedir un ejemplar o más información sobre -No todo fue naufragar-, lo pueden hacer a través del siguiente link:
-No todo fue naufragar- poesía urgente. Información y Venta

Esta es la promoción de -No todo fue naufragar- que Elena Burgos realizó para la radio.
Actualmente está saliendo al aire en La Radio del Gato y por la 104.9 FM Radio Pimienta de Tenerife, Canarias.



Por todo lo anterior es que estamos contentos...
Porque al Gato Utópico se le sumó La Radio del Gato y ahora este libro de poesía.
Porque después de todo, la vida sigue.
Porque después de todo, sigue valiendo la pena.
Porque No todo fue naufragar.

Un abrazo azul.

El Gato.-

sábado, 2 de agosto de 2014

La noche y la rebeldía siempre vuelven.


Dejar de vivir la vida de los demás.
Aprender a vivir la de uno mismo.
-Hacele caso a la noche- escribí en aquel boleto de metro.
Me vacié. Di todo lo que pude dar. Hasta lo que no sabía, lo di.
Hoy regreso solo al camino.
Nada fue en vano.
Nada lo será.
Porque hoy vuelvo a sentir que la noche me pertenece
y que esta rebeldía/ sigue siendo mi mejor acto de inmadurez.

G.T. (en una noche rodeado de la nada, aquí... en la sierra y luchando/soñando con regresar a vivir en Madrid.)

(La foto es sobre un poema de Neorrabioso, a quien siempre le estaré agradecido por gritar/vomitar/amar sobre las paredes de Madrid.)


martes, 29 de julio de 2014

Acerca de una canción, mi vecino y la soledad.



No recuerdo bien si de esto hace 10 ó 12 días. Lo cierto es que me sucedió hasta ahora mismo. Me pasaba que cuando quería acordarme de una canción de esas que te levantan el ánimo, cuando comenzaba a cantarla... zas! Se me olvidaba completamente la letra y sin querer terminaba cantando “será mejor que te mueras, mejor que te mueras al fin”.

Justo ahora estoy viendo irse a mi vecino.
Mi vecino es un tipo raro. Buena gente, eh? Pero un poco raro...
Desde hace un par de días vive solo. Lo dejó su pareja.
Antes no teníamos una comunicación digamos... muy fluida que digamos.
Apenas un –buen día, cómo estás?- o –cúanto te vino en el recibo de la electricidad?-
Pero pasó algo que nos unió ya para siempre.
Ocurrió una mañana, fue hace dos meses atrás.
Desde mi casa pude escuchar que golpeaban su puerta. Me acerqué y pude ver por la mirilla que había cuatro personas paradas delante de la puerta de mi vecino. Éste les abrió y no pude resistirme a escuchar la conversación.
A esta altura del relato no interesa demasiado en qué consistió pero sí me parece justo decir que dos de ellos eran policías, un hombre calvo que dijo ser abogado y una señora que parecía ser la administradora del complejo donde vivimos.
Vamos... que le dijeron que tenía 15 días para llevarse sus cosas y dejar el departamento vacío.
Eso no es lo verdaderamente importante porque aquí casi todos estamos en la misma situación.
Lo realmente preocupante, lo dramático es lo que comenzó a sucederle a mi vecino, cambiándole dramáticamente su vida.
Día a día, noche a noche.
A los pocos días de recibir la ingrata “visita” que acabo de contarles, su pareja le dijo que quería separarse.
Tampoco voy a entrar en muchos detalles. Es más... él tampoco me contó mucho acerca del asunto.
Solo algunas cosas tales como que él seguía enamorado de ella como desde el primer día, que había soñado salir de este pozo... así textual me lo dijo... salir de este pozo juntos, tener un trabajo, mudarse a Madrid.
Ella y él.
Codo con codo y espalda con espalda.
Pero no pudo ser. Ayer por la mañana vi por el ventanal como se abrazaban despidiéndose mientras otra persona subía maletas, bolsas y cajas al maletero de un coche.
Dejé pasar unas horas y aprovechando que yo iba al supermercado, con el pretexto de preguntarle si necesitaba algo golpee su puerta. Me abrió y me hizo pasar.
Se sentó en una de las pocas sillas que tiene en el comedor y comenzó a hablar mirando al suelo. Tenía los ojos rojos de haber llorado. Pero ya no lloraba. Su voz, a medida que avanzaba su relato, se volvía cada vez más firme. Me dijo que había tomado una decisión. Que mañana (o sea hoy) se iría y para siempre y que dejaría la puerta abierta para que yo me llevara lo que necesite de su casa.
Le pregunté a dónde pensaba irse y me dijo algo así como que se iba a un lugar desde donde no se puede regresar. No entendí muy bien, pero acaso importa?

Ahora anochece en la sierra de Madrid.
Lo estoy viendo a él, a mi vecino, fumando mientras espera el autobús.
Apenas lleva una bolsa de viaje colgada al hombro.
Poca cosa para una vida tan larga, pensé.
Tal vez no lo vuelva a ver nunca más o andá a saber.
Tal vez un día de estos también a mí me golpeen la puerta un abogado, la administradora y dos policías.
Tal vez un día de estos la mujer que amo me diga que se va.
Tal vez un día de estos también yo decida irme para siempre.

Volviendo a lo del comienzo, con este asunto de mi vecino olvidé contarles que era lo que me estaba pasando. Resulta que desde hace diez o doce días atrás, a mí también me pasaron cosas jodidas pero mejor me las guardo para mí... Entonces quería cantar alguna canción de esas que me levantaran un poquito el ánimo... como por ejemplo esa que le escribió Goytisolo a su hija y la canta Paco Ibáñez... ya está!
Me acordé... Palabras para Julia se llama. Esa que dice cosas tan esperanzadoras como “...la vida es bella ya verás, como a pesar de los pesares, tendrás amigos, tendrás amor, tendrás amigos...”  pero la cuestión es que en ese momento, no la recordaba.
Es más, mirá... cuando empezaba a cantarla sentía como si se me hiciese un nudo en el pecho y se me olvidaba la letra.
Pero entonces se me aparecía otra canción... Una de Eduardo Darnauchans que dice así...
"será mejor que te mueras
mejor que te mueras, al fin.”(*)

viernes, 28 de marzo de 2014

27 de marzo - Día Internacional del Teatro.

Atahualpa Del Cioppo

Hoy 27 de marzo es el "Día Internacional del Teatro" y la cultura entera está de fiesta.
Hubo un tiempo en que fui socio de tres teatros montevideanos a la vez... Teatro El Galpón, Teatro Circular y Teatro de La Candela. Los tres fueron a través de su gente y de sus obras un viento de libertad en tiempos de dictadura. El Galpón primero desde el exilio y luego en la etapa de reconstrucción de la democracia.
Y hoy que es un día tan especial, quiero (necesito) personalizar en tres personas todo mi reconocimiento.
Al Maestro Atahualpa Del Cioppo, mi viejo y querido Atahualpa, uno de los fundadores del Galpón. Director de directores en teatro y en la vida, con quien no solo disfruté varias horas de charla, también me hizo querer más y más a Bertold Brecht, a Chéjov y a Pirandello.
A Enrique Buenaventura, fundador del Nuevo Teatro Colombiano y del Teatro Experimental de Cali. Llegará el día en que junto a otro caleño, el poeta Mauricio Vidales, brindaremos a su salud junto al árbol de mango donde está enterrado Don Enrique.
Y para el final, todo mi orgullo y mi admiración para una actriz valenciana llamada Elena Burgos, la mujer que amo y la que día a día y noche a noche, me enseña que aún vale la pena luchar por lo que uno cree.
Por todos ellos y por todos los que siguen luchando para que el mundo sea un poquito mejor cada día... VIVA EL TEATRO!

lunes, 24 de marzo de 2014

Naranjas de la China.-



Naranjas de la China.

Palabras desde el afecto
no pueden ser tan ciertas/
viajan/ y en cada nube/
en cada gota de lluvia/
olvidan lo que fuimos/
aquello que soñamos/
y hoy duermen para siempre
en el borde de tus sábanas/
y al levantarte
abrís la ventana/ y el aire fresco
que trae perfumes de niñez/
la mejor de todas mis patrias/
tan lejana y que sin embargo vuelve
en cada primavera asesinada/
la esperanza hoy arde en el pabilo de una vela
que alguien enciende allá en el sur/
es la hora del regreso/
pero si ni siquiera mi sombra sabe que debe seguirme!/
la calle se vuelve amarilla
como una foto enferma/
mientras una mujer duerme en el sofá/
y toda mi vida/ ahora cabe en una naranja de la china.

G.T.
(Valencia a comienzos de la primavera del 2014)

viernes, 7 de marzo de 2014

Leopoldo María Panero.


"Yo, que todo lo prostituí
aún puedo prostituir mi muerte
y hacer de mi cadáver
mi último poema."
Leopoldo María Panero.-


No estaba loco.
Fue el más cuerdo de todos nosotros.
No tenía a nadie.
Nunco tuvo a nadie.
Ahora no saben si incinerarlo, enterrarlo o qué mierda hacer con él.
Porque no hay nadie, no hay quien pueda decidirlo.
Anoche pensaba, mientras nos ametrallaba con palabras de fragmentación, que hay tanto escritor, tanto poeta, tanto intelectual al pedo... que darían años de su vida por ser considerados la mitad de lo subversivo y transgresor que fue Leopoldo María Panero. Y él, sin proponérselo, tan solo mirando a una cámara o a un punto fijo en la nada, con la naturalidad y la impunidad que sólo te da la locura, te destruía todos los padrenuestros que aprendimos de niños, te cuestionaba hasta el amor que sentías por tu madre.
Si llegara a existir el paraíso, seguramente en dos o tres días lo tendremos de nuevo por estas tierras. Porque seguramente el que manda, le daría la vida eterna para que no joda porque mirá si en una de esas charlas, Leopoldo María Panero le descerraja dos o tres versos y lo vuelve ateo.
Ahora ya es cuerpo inerte.
Ahora aparecerán los de siempre, el eterno coro políticamente correcto (son los mismos a los que si en vida les llegás a pedir un euro, son capaces de convertirse en sordos) diciendo que su obra lo sobrevivirá. Subiendo su foto en facebook y diciendo “hasta siempre Maestro, qué grande fuiste.”...
Igual que lo estoy haciendo yo en este mismo instante.
Pero a mí, la muerte me jode.
No la de todos pero sí la de gente como Leopoldo.
Porque no estaba loco.
Porque no tenía a nadie.
Porque nunca tuvo a nadie.

lunes, 2 de septiembre de 2013

La palabra muda.



todo el día revoloteando a su alrededor
y por más que le canto mi mejor canción
como si estuviera mudo o tal vez muerto
tan solo escucho la voz del contestador.

gt. (Torrente-Valencia agosto'13)