martes, 16 de enero de 2007

Un asunto muy serio...

Vuelvo. Que si no vuelvo, me quedo y no quiero quedarme sin volver... Es lindo saber que son muchos los que ayudan... Uno se da cuenta entonces que la gente está... siempre está... Y la esperanza que vuelve... tan verde como las algas y tan azul como la noche... alguien le echó agüita durante todo este tiempo... Entonces, como en un rito pagano... ocurre que convoco a mis viejos fantasmas... los visto de verde y azul y allá nos vamos... todos juntos detrás de una vieja canción murguera en busca de lunas y madrugadas...

"Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas."
Jaime Sabines - La luna

El otro día me llamó el Pope desde Miami. Se cansó... el tipo se pudrió. Le sucedió lo que nos pasó a nosotros. Un día fue al supermercado... llenó el carro y se sintió llenito de vacíos. Por todos lados... vacío. Y para colmo se preguntó... Y cuando uno se pregunta... con la primera pregunta nomás... ahí... ya... en ese mismo instante, dejaste de ser el que eras. Es como si despertaras de un largo sueño. Siempre me acuerdo de Javier, cada vez que me lo encontraba en Atlanta y le preguntaba como andaba, me respondía: “Y bien... sin preguntarme nada.” El Pope, entre la octava y la novena pregunta... me llamó. “Bo Gaby... y como está la cosa por ahí?” En síntesis, quizás en pocos meses más, nos vamos a reencontrar en España. Por las dudas, ya tengo los brazos abiertos...

Ayer recibí un mail de Carlitos Vidal desde Argentina. A medida que iba leyendo, me iba poniendo más y más contento... Me cuenta que está de gira por el sur argentino. Por estos días tiene varios toques en Esquel, Comodoro Rivadavia, El Bolsón, Puerto Pirámides y Puerto Madryn... Alfredo Belliz y Daniel Muñiz, dos uruguayos que desde hace un buen rato viven por aquellas tierras, le están dando una buena mano. Ya lo dije en un post anterior que escribí sobre Carlos, pero es emocionante ver la receptividad de la buena gente del sur argentino para con la cultura uruguaya... Si todo sale bien, en un tiempo no muy lejano, Carlos también vendrá por España. Y ahí sí... que tiemblen che... con el Pope y Carlitos al lado... como decía Juceca... “esto es un asunto muy serio”.


5 comentarios:

_Guada dijo...

Ayyy que susto... pense que regresabas vos con tu flia. A estas horas y con efectos secundarios ya sabes que leo cualquiera... Solo eso, por lo de tus amigos y tal, me alegro muchisismo, cuantas historias y cuanta vida. Ya llegará el cibercartero, es que el de Gandía está huyendo de recojer cartas.
Te mando un beso, tenes el medio para comprobar que aunque no escriba estoy todos los días. Mate?... le puse cascarita de gengibre

Anónimo dijo...

Encontrarse con amigos es el mejor placer que podemos tener. Retomar donde quedamos, contarnos lo sucedido y talves hacer planes para el mañana. Ojala nunca falten amigos para encontrarse!!!!
Besos desde Buenos Aires, mañana sera desde el paisito.
La flaca

Dosto dijo...

Que alegrón Don Gato, eso de juntarse con amigos de verdad, luego de un tiempo separados es buenísimo, quedarse hasta la madrugada recordando viejas épocas es lo mejor, porque uno siempre arranca por su vida actual, sus ocupaciones, sus amores y desamores, y la charla va girando indefectiblemente hacia ese pasado juntos... te acordas del gordo aquel??....y cuando ibamos a tal lado!! etc, etc. Que lindo poder jugar con los recuerdos compartidos.
Besotes Don Gato, con sabor a alfajor Havanna!!

El Gato dijo...

guada:
Ya se que estás, yo también. Gengibre? Nunca che... alguna vez cedrón o cáscara de naranja, pero gengibre no tengo visto...

flaca:
Que alegría... estás llegando, mejor dicho... regresando al pago. Tenés razón, que nunca falten los amigos... los afectos.

dosto:
Havanna!!! Ayer me compré dos, de chocolate y me los comí yo solito... Los venden en un locutorio colombiano, si eso no es la famosa integración latinoamericana...

Luis dijo...

Bueno, veo que me perdí un par de post suyos (el tema del caché del navegador que me muestra siempre la última vez que entré aquí)...

Diría que es lindo que reconozcan lo que hace la gente. Pero es doloroso tener que ir tan lejos, si uno no desea hacerlo, para que eso suceda.

Abrazo, hermano