sábado, 24 de noviembre de 2007

Otoño

Cuando amaneció en Denia, alguien había llenado todo de hojitas amarillas...
Se repite día a día. Los barrenderos ya no pueden más.
Sucede que allá por donde yo pase, alguien lo llena todo de hojas amarillas...
Será por eso que me fui pateando piedritas mientras me acordaba de aquella canción del Ruso y del Jaime...

Otoño (Mauricio Rosencoff - Jaime Roos)

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Aquella tarde de otoño era dorada
árboles y casas tras un tour amarillento
las copas calmas... el cielo tenue
el sol más lento... sus ojos sonreían...
estaba enamorada...

Caminábamos los dos la hora encantada
en que el farol garúa su primer aliento
cuando salta a su paso un presentimiento
“...Dios mió...” dice...
“ que nunca pase nada...que puede pasar?
...nada nada va a pasar no se... no se...
es que todo esto es tan hermoso”

Nos besamos con miedo y volvimos a andar,
pero tanto silencio se nos hizo penoso
entonces eligió hojitas secas para pisar
y el juego volvió el dorado más luminoso.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Las hojitas no compensan la muralla, ni las distancias, ni el miedo, ni la nostalgia, pero en su simpleza, en el gesto, te regalan un lugar mullido y cálido sobre el cual pisar y revolcarte, para llenarte de la energía de quien te las coloca una a una por donde andes.

CASANDRA dijo...

Hojas que caen,
piel que se renueva,
aunque la metamorfosis
comience con una pérdida
y el invierno nos obligue
a buscar un refugio,
ya vendrá nuevamente
el verde de las sonrisas.

Dosto dijo...

Me hiciste acordar al "Colchón de hojas", aquel lugar especial en el Bosque Peralta Ramos en Mar del Plata, donde con mis hermanos íbamos a tirarnos y a jugar.
Nos podíamos esconder allí, podíamos saltar, hacer una montaña de hojas...
que recuerdos...
el colchón de hojas...

CASANDRA dijo...

Hola Sr. Gato:
de lo más doméstica, mientras preparo la cena, quería contarle
que leyendo su blog a veces me
siento más cerca del Uruguay
que estando aquí mismo.
Ud. me trasmite una uruguayés,
digna de destacar, hasta me
estoy volviendo adicta a la murga
yo...que lo más cerca que estaba
era de Jaime Ross.
Gracias por todo eso y mucho más,
aunque Ud. no lo sepa.