
Tocaba ligeramente inclinado hacia adelante, los ojos cerrados... la papada colgando.
Era común que mientras acariciaba el bandoneón, a medida que iban saliendo notas y más notas, mientras las estiraba hasta el lamento... el gordo Pichuco lloraba. Cierta vez comentó: “Se dice que yo me emociono demasiado a menudo y que lloro. Sí, es cierto. Pero nunca lo hago por cosas sin importancia”.
Aníbal Troilo... Pichuco. Nació y murió en Buenos Aires y aún hoy sigue siendo uno de sus símbolos más representativos. Lo llamaron “El Bandoneón Mayor de Buenos Aires”.
Jamás pensé... mirá vos lo que es la vida. Recuerdo a mi abuelo emocionarse viendo a la orquesta de Troilo en aquel mítico programa de TV llamado "Grandes valores del tango", conducido en aquellos años por Juan Carlos Thorry.
Hoy, cuarenta años después y en Denia, me descubro escuchando "Sur", "María" o "Garúa"...
Pichuco... el de las manos como patios.
Era común que mientras acariciaba el bandoneón, a medida que iban saliendo notas y más notas, mientras las estiraba hasta el lamento... el gordo Pichuco lloraba. Cierta vez comentó: “Se dice que yo me emociono demasiado a menudo y que lloro. Sí, es cierto. Pero nunca lo hago por cosas sin importancia”.
Aníbal Troilo... Pichuco. Nació y murió en Buenos Aires y aún hoy sigue siendo uno de sus símbolos más representativos. Lo llamaron “El Bandoneón Mayor de Buenos Aires”.
Jamás pensé... mirá vos lo que es la vida. Recuerdo a mi abuelo emocionarse viendo a la orquesta de Troilo en aquel mítico programa de TV llamado "Grandes valores del tango", conducido en aquellos años por Juan Carlos Thorry.
Hoy, cuarenta años después y en Denia, me descubro escuchando "Sur", "María" o "Garúa"...
Pichuco... el de las manos como patios.

EL GORDO TRISTE (letra: Horacio Ferrer, música: Astor Piazzolla)
6 comentarios:
La primera vez que vi a Troilo,tele blanco y negro,yo era muy chica y el tango aùn no me "sonaba".Me llamaba la atenciòn esa especie de "trance",su mirada,sus gestos.Y..el tiempo pasa y a una màs que le suena el tango y Troilo es un maestro y su trance casi es el mìo cuando escucho un bandoneon.UN beso
Y la nostalgia pinta
el paisaje de grises,
porque Buenos Aires
no será nunca sepia...
Y entre tanto adoquines,
torcidos de tristeza,
asoma el alma tango junto a los ruiseñores...
Y el bandoneón se eleva,
como el gordo Pichuco...
Y son ángeles blancos,
alados y sensibles...
Desde el cielo llovizna,
silenciosa y tristona,
las lágrimas de Troilo
junto a un trago y un tango...
como alguien supo decir:
el tango es la alegría
de estar triste.
Y en la manos de Troilo...
el alma se vuelve
un bandoneón sentimental.
fiorella:
Tenés razón... tele en blanco y negro, el trance del Gordo, su mirada perdida... Pasan los años y ahora es uno el que entra en trance. Saludos!
María Inés:
Mi querida amiga, tanguera y porteña, que es decir la misma cosa. Caminar por Entre Ríos... antes de que se transforme en Callao, entre Brasil y Garay. Tocar el timbre de Margara y tomarnos un buen tinto en el boliche de enfrente... Y compartir ese poema tan tuyo. Gracias por el ida y vuelta. Se aprecian los gestos y vos lo sabés.
Un beso grande.
casandra:
Que bueno saber de vos, cómplice buscadora de lunas. Hasta pronto...
CLARO TOMA SOLO ¡¡¡BOTON!!! , MATA LOS COCODRILOS QUE TENES EN EL BOLSILLO Y PAGA LA VUELTA PA TODOS
UN ABRAZO
PITINGO
P.D: PODRIAN AGRGARSE UNA EMPANADITAS DE CARNE ,GRACIAS
Cocodrilo yo??? E você??? Por lo menos pagate las empanaditas, no? Parece mentira... con lo bien que viven ahí en Lanzarote y mangando comida... habrase visto...
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