miércoles, 6 de septiembre de 2006

Líber Falco, el poeta del naufragio...

Líber Falco (Montevideo 1906-1955)

Considerado como un poeta menor por algunos “intelectuales” iluminados y vanguardistas que jamás pudieron entender ni ser entendidos por el hombre común de la calle. Líber Falco es el poeta montevideano que le escribió a la muerte, la angustia, la soledad, el amor y la solidaridad hacia la gente y las pequeñas cosas. Quizás por eso algunos nunca lo entendieron. A quién le importa lo cotidiano? A quién le puede interesar lo que les sucede y sienten hombres y mujeres comunes, sencillos? Desde su torre de cristal no podían entenderlo pero Líber Falco, hoy a más de 50 años de su muerte está vivo en el corazón de todos esos hombres y mujeres. Se le reprocha el haber escrito poco, pero su obra es tan intensa que se lo perdonamos. En 1940 escribe Cometas sobre los muros, Andacalles en 1942, Días y noches en 1946 y por último, la muerte lo encontró cuando estaba escribiendo Tiempo y Tiempo en 1955. Este último libro fue editado gracias a un grupo de amigos de la revista “Asir”. En una de sus brillantes críticas, Emir Rodríguez Monegal escribe sobre Falco: “Líber Falco podía ver la faz triste y la alegre en la misma cosa, podía sentir que se le iba la vida y cantar sin amargura la vida que se iba, podía reconocer el trabajo del tiempo en su carne y volver a convocar las imágenes de los amigos muertos, precursor que indicaban la buena ruta inevitable. Por todos eso, esta última poesía de Falco -escrita con la sombra de la muerte echada sobre el papel- no tiene nada de llanto lastimero, nada de voz quebrada, nada de pena por sí misma. Es una voz llana y natural: la voz de un hombre. En dos poemas se concentra esa voz para decirlo todo. En uno prima la serenidad. Se titula Extraña compañía. El poeta se siente solo y sin Dios, y acompañado por la muerte. Pero la extraña es también vieja compañía:

Sin embargo, con ella a mi costado
yo amé a la vida, las cosas todas:
lo que viene y lo que va.
Yo amé las calles donde,
ebrio como un marino,
secretamente fui de su brazo.
Y a cada instante, siempre, en cada instante
con ella a mi costado,
del mundo todo, de mis hermanos
lejano y triste me despedía.
Mas tocaba a veces la luz del día.
Con ella a mi costado,
ebrio de tantas cosas que el amor nombraba,
como a una fruta
tocaba a veces la luz del día.
Y era de noche a veces y estaba solo,
con ella y solo:
pero la muerte calla
cuando el amor la ciñe a su costado.
Oh triste, dulce tiempo cuando acaso
vela Dios desde muy lejos.
Mas hoy ha de venir y ha de encontrarme solo.,
ya para siempre desasido y solo.

Esa intimidad del poeta con la muerte, esa extraña y vieja compañía, revela la clave de su dulzura, de su voz triste y alegre, de su poesía en que se agradece cada objeto humilde del mundo, en que se canta la amistad y el pan, el cerco de cinacinas y el amor que proteje de la soledad pero no de la melancolía. Esa muerte, callada compañera del poeta.
Aunque es otro el acento con que habla Falco de la muerte a sus muertos. Desde la otra vertiente de la vida, dirigiéndose a los que ya tienen la experiencia y sólo viven en su recuerdo, Falco puede emplear un tono de voz más duro e iluminado, puede desnudar mejor (para el muerto) cada una de las preguntas. Pensando en Luis A. Cuesta se llama también este nuevo poema y es uno de los mejores:

Dime si sabes para qué se muere,
amigo, dímelo.
Yo he masticado dientes mucho tiempo.
Con rabia, con dolor
buscaba algo de mí,
y hoy supe que es un muerto,
y que me está matando.
Pero ¿por qué no hablas?
Si tú desde la muerte,
me quitas la esperanza
con que recubro mi alma,
mi miedo y mi nada,
¿qué quedará de mí para llorarte?
Quiero estar solo, solo
viéndote con mi cara
junto a esta mesa.
Sin Dios, sin sitio
desde donde llorarte,
y llorándome yo mismo
junto a esta mesa.
Ver tu cara golpear contra la lluvia
y cómo del paisaje, desvías la mirada.

La humildad esencial de Falco lo salva para siempre del último orgullo. Así se cierra una poesía luminosa y fresca, una poesía que por su sola existencia demuestra que ni las flaquezas del ritmo, ni los ocasionales prosaísmos, que ni la escasez de metáforas condenan al verdadero poeta. Que un poeta es antes, y sobre todo, un ser que vive hacia lo hondo. Emir Martínez Monegal ("Líber Falco, poeta del naufragio"
En Marcha, Montevideo, Nº 821, 1956, p. 21-23)

En 1980 una amiga me regaló “Cometas sobre los muros”, al leer el primer poema me di cuenta que Líber Falco me iba acompañar para siempre a andar por los caminos de la vida:

Fuera locura pero hoy lo haría;
Atar un moño azul en cada árbol.
Ir con mi corazón de calle a calle.
Decirle a todos que los quiero mucho.
Subir a los pretiles,
gritarles que les quiero.
Fuera locura,
pero hoy lo haría.

*****

Tengo un atajo en el cielo
por donde sólo yo paso.
Pero hoy tú vendrás conmigo,
conmigo vendrás del brazo.
Tú, muchacha, y mis amigos,
todos iremos del brazo.
Tengo un atajo en el cielo.
Vendrás tú, iremos todos.
Todos iremos del brazo.

*****

Volví a mi casa bajo la niebla de la tarde triste.
Pasé por calles junto a muros viejos.
Nadie lo vio y mi corazón lloraba.
Mi corazón a veces se desviste.
Hermanos, bajo la niebla de la tarde triste,
desnudad vuestra alma;
que el corazón es viejo y sabio.
Y el corazón existe.



En 1998 el dúo Larbanois – Carrero graba un CD en homenaje a Líber Falco y musicalizan “Cometas sobre los muros” (track 14 Ediciones Ayuí – 1998)
(Para escuchar audio, click sobre flecha azul)


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Hoy subo veinte cometas.
¡Sobre los muros
veinte cometas!

Debajo de un muro triste
estaba mi corazón.
Como un avaro oculto contando su dinero,
estaba mi corazón.
¿Como un avaro o como un prisionero?
Ah...

¡Júbilo marinero!
no más muro carcelero
mi corazón prisionero.
Ya sobre los viejos muros,
está mi corazón.
Y sobre el muro que el hombre
puso al hombre
está mi corazón.

Sube mi corazón, cometa mía.
Roja lágrima mía, encendida en el día
y en el día latiendo amaneceres.
¡Sube! Mi corazón...!

10 comentarios:

Gaby dijo...

Gracias,Gabriel! Como siempre este blog acercándome a todo aquello injustamente ignorado o desconocido. Sé que estudiando letras, jamás me acercarán a la obra como la de este hombre que por lo que mostraste, me parece hermosa.Pero vos viste como es eso, hay cánones que se cristalizan en el tiempo, y hay cosas "prestigiosa" a las que "hay que leer" y otros, que son maravillosos y quedan afuera.
Gracias por encargarte de difundir estas cosas.Abrazos!!

El Gato dijo...

Gaby, tenés razón acerca de que hay cánones. Pero Falco supo ganarle al tiempo y hoy, si recorrés cualquier feria de Montevideo, seguramente encontrarás marcadores de libros, posters, grabados, etc., con poemas de Líber Falco. Y seguramente, en noches de carnaval, con la luna alta y brillante, podrás ver la figura de ese flaco bohemio y borracho, pero con un corazón enorme bailando por las azoteas del barrio. Un beso grande.

eber dijo...

Es el centenario de un poeta enorme como Luiber Falco y sin embargo pasa casi desapercibido.No basta que este en marcalibros o en posters, porque ¿Cántos lo han leído?
Es un poeta disfrutable, que cada nueva lectura deja siempre sentimientos nuevos., nomalmente agridulces.
Eber

El Gato dijo...

Eber, una alegría recibirte por acá! Comparto lo que decís, por eso me pareció bueno hacer un post con Falco. A mi me acompañó desde muy temprano y en cada cumpleaños de algún amigo, mi regalo era Cometa sobre los muros. Estoy convencido de que hay mucha gente que conoce algunos de sus versos, pero lamentablemente no saben quien los escribió. Saludos y espero verte nuevamente!

Nestor dijo...

El enorme Falco.
Demasiado "humano",ajeno a los divismos del ego y las trampas del intelecto...

Y tan cerca de todas las cosas que intranquilizan al raciocinio.

Y sin embargo,Montevideo todavía late como sus letras...y siente las mismas cosas.

Este mundo,necesita más Liber Falcos,y menos cátedra.

Voy a agregarte en favoritos.

Abrazos y lunas de barrio

El Gato dijo...

nestor:
Mirá... yo tendría que borrar todo lo que dice el post de Falco y simplemente poner tu comentario. Así nomás, como decía Toyos: "... y miren que yo no afilo machos..." pero me rindo ante tu comentario, che... me rindo y me saco el sombrero. Que hayas estado por estos pagos es todo un honor... pero que además me agregues a tus favoritos ya me parece un exceso. Yo te conozco desde hace algún tiempo, y sabés una cosa? Hasta me dio vergüenza escribir algo. Como dice mi amigo Luis, hay cosas tan pero tan bien expresadas, sentidas... que uno no debe... no puede... agregar nada más. Me puse un poquito cholulo, no? Yo también tendré el honor de agregarte en los links llamados Otras Lunas. Abrazos y lunas de barrio... mientras escribo esto, está asomando sobre el Montgó una de esas lunas valencianas... Por eso Nestor... por eso... por los abrazos que todos nos debemos y por las lunas por compartir...

amelie dijo...

¡Qué bueno que existimos un@s cuant@s almas sensibles en este mundo para valorar lo que hizo Falco!
Reivindico el valor de lo sencillo (no simple), de lo cotidiano (no rutinario), de lo sensible (no de lo pasteloso), de lo HUMANO.
Gracias, Liber, por existir.
Gracias a quien me lo descubrió...

Angie dijo...

Que hermoso Blog! Felicitaciones!Un saludo desde Vigo, España.

luz dijo...

Felicitaciones por el blog! Ojalá hubiese más como este en la web!

Anónimo dijo...

Tengo 21 años, vivo en Montevideo, y por suerte carezco de todo posible sentimiento patriótico (egoísmo en masa).
Sin embargo, no por eso dejo de apreciar la región del planeta donde nací y vivo, al igual que la historia y la cultura de la misma.
Yo nací en el hermoso barrio de Jacinto Vera, en cuyas paredes supe leer los poemas de Liber Falco, uno de los pocos poetas "nacionales" que me gustan...tal vez por su humildad? tal vez por su sinceridad extrema? tal vez por su relación con el tiempo y la muerte? Sguramente sea por identificación personal.
Salud!

PAZ Y ANARQUÍA