
Fue en casa de Raquel. Sucedió un domingo de invierno y estábamos sentados en torno a un gran fuego que el Pope había encendido. Solo se escuchaba el sonido de las guitarras y la coronilla crepitando. Por el gran ventanal se podía ver como el viento mecía los pinos y el jacarandá del jardín.
De pronto, Ella cruzó el gran salón.
Pegó un portazo y se fue.
Creo que esa fue la última vez que la vimos, pero eso no importa...
Entonces el "Flaco" César, Carlitos y el "Rulo" Nieves, ante el peligro de que el silencio lo inundara todo, arrancaron con una vieja canción de Mateo.
Pero ya nada nos detuvo...
Comenzamos a buscar por toda la casa hasta que finalmente lo encontramos. Del viejo arcón comenzaron a salir sombreros, chaquetas, escarapelas, guantes... y hasta bufandas de colores tejidas por alguna abuela de cierto libro de cuentos.
Y allá nos fuimos todos, a buscarla a Ella... o tras Ella, que no es lo mismo.
Doy fe que todo esto sucedió aquella noche de invierno en Malvín.
Eso sí... desde ese día, solo paramos a tomar vino en los poblados cuando es domingo...
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