Mostrando entradas con la etiqueta malvín. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta malvín. Mostrar todas las entradas

sábado, 18 de abril de 2009

Montevideanas X


Angel González - Muerte en el olvido...

Tal vez deberia dejar que sonara ese poema del viejo Angel y no agregar nada mas.
Hay ciertas ocasiones en las cuales me doy cuenta que defraudo una espera. Hay otras, como esta que sucedio hace un rato, en las que me quedo sin palabras. No se como manejarlas y no encuentro la palabra justa para describirlas.
Pero esta noche, en la esquina de Michigan y Orinoco, mas precisamente en el bar Decano, donde antes estaba el querido Bar Michigan, ocurrio uno de esos momentos magicos y que tal vez debiera guardarlos para mi solo.
A veces cuento lo que me sucedio frente al Gernika en el Museo Reina Sofia, donde nos abrazamos con una japonesa y los dos llorabamos desconsoladamente. Son vivencias, momentos intransferibles. Por eso, en muchas ocasiones quedo en falta. Porque si lo cuento, ando rozando lo kitsch, lo grotezco.
En estos dias, conversando con Miguel, llegamos a la conclusion de que es muy dificil decirle a alguien que uno lo quiere. Yo mismo, no estoy preparado para recibir tanto afecto.
Esta noche, al llegar al Bar Decano y mientras buscaba mesa en la terraza porque la noche se prestaba a ello, alguien me saludaba desde adentro del bar. Pense que se habia confundido. El hombre, un desconocido hasta ese momento, me pregunto:
-Vos sos Gabriel Tuya? Vos no sos el Gato?-
En un segundo hice un repaso de rostros, voces... pero fue el quien dijo:
-No... vos no me conoces. Pero sabia de tu problema de salud y me alegra verte por aca. Leo siempre tu blog-
Le pregunte su nombre y me dijo algo que producto de mi sorpresa no alcance a retener, que era no se que de La Gozadera, la cuerda de tambores de Malvin. Y nos dimos un abrazo.
A lo largo de estos dias en Montevideo, esto me paso cuatro veces.
Pero esta noche fue distinto.
Quizas porque ocurrio en la noche y en Malvin.
Quizas porque el abrazo que nos dimos fue desde el fondo del alma.
De las mejores cosas que me ocurrieron en este viaje.
Saber que uno, que no es nadie en este loco mundo de los blogs, al menos es capaz de emocionar, conmover, provocar o como mierda se llame, a un grupo de gente.
Sera por eso que me cago en los foros de criticos y sabiondos.
Porque si del otro lado no hay nadie, la cosa se complica.
Y no hablo de muchos, hablo de gente como este tipo que no se quien carajo es y espero que alguna vez me haga llegar aunque sea su nombre.
Y si no, no importa.
Ese momento magico, irrepetible... me lo llevo en el fondo del alma.
Que asi sea.
Porque asi sera, loco... asi sera.

(kitsch... parodia de la catarsis o terraja. Palabra usada para describir algo pretencioso, pasado de moda o de muy mal gusto).

jueves, 16 de abril de 2009

Montevideanas VIII

Dias atras Sali a caminar Malvin.
La tarde invitaba a dejarse llevar por sus calles.
Pensaba yo que no tenia itineriario fijo. Me equivoque. Una gran parte de mi historia esta en ese barrio. Parecia que el tiempo no hubiera pasado. El paisaje es el mismo. Los arboles son los mismos.
El jardin de la casa de al lado de lo de Beba, tiene aun aquellas enormes rosas rojas que nosotros cortabamos clandestinamente por las noches para obsequiarselas a las companeras que se afiliaban al Partido.
No... no era un robo, sino un acto revolucionario. Obviamente la duena de aquella casa no pensaba lo mismo.
Estuve largo rato sentado en el murito de la entrada del apartamento de Almeria y Yaco.
El sonido de las ramas meciendose, el perfume de las lavandas del cantero de la entrada...
Hasta me parecio escuchar las tumbadores del Pope Terevinto, la voz de Gabriela, la guitarra de Carlitos Vidal, las risas del Chiche Cabral, del Negro Yamandu Perez.
El olor de los guisos que preparaba el Flaco Leonardo...
Saque unas fotos a modo de despedida de aquel lugar donde tambien supimos ser felices.

De pronto salio un vecino del edificio y me pregunto si necesitaba algo, que no podia sacar fotos... el tono de su voz era amenazante, agresivo... pero note algo de miedo en sus gestos.
Me dijo no se que cosas de llamar a la policia...
Sin decir palabra alguna, me levante y me fui calle abajo.




Al llegar frente al edificio donde Alfredo Zitarrosa paso sus ultimos años de desexilio, hice lo mismo. Esta vez no salio nadie. Almeria 4731.
En ese apartamento conoci a Alfredo personalmente. Supe de su propia voz algunas historias que quedaran para siempre en mi memoria.
Años dificiles para Alfredo que desembocaron inexorablemente en su muerte.
Mientras para algunos Zitarrosa era el mito, yo descubri al hombre atormentado pero capaz de seguir enamorandose.
Pude comprobar tambien que era un gran jugador de truco. Como el mismo se definia... bondadoso para envidar. A mi me tocaba con 20 pero para mi siempre tenia 37 y de mano...
Locatario en el hoy desaparecido bar La Red o en lo del querido gallego Jose, el boliche de Almeria y Yaco. Pero lo que mas admire de sus ultimos tiempos, fue la humildad y respeto con que trataba a Numa Moraes, artifice de la publicacion de su libro de cuentos y del ultimo disco de Zitarrosa, llamado Sobre Pajaros y Almas.

Alfredo sabia ya que estaba jugando los descuentos y grabo el que para mi es uno de los mejores temas de su carrera.
Con el corazon en la mano y la guitarra del mismo Numa Moraes, Alfredo grabo un tema autobiografico llamado “Su alma”.
Me prodran decir lo que quieran, pero yo supe de boca del propio Alfredo que en esa grabacion puso sus ultimas energias y se desnudo ya para siempre.
Al poco tiempo Alfredo fue hospitalizado, entro en coma y a los pocos dias murio.

Recuerdo que durante su agonia, una mujer deposito en la ventana de Alfredo un ramo de rosas rojas. Y estuvo sentada frente a la casa de Alfredo hasta su muerte. No se si era Stephanie, quizas era aquella nina a la que Alfredo le canto su milonga... O a lo mejor, eran todas ellas en una misma mujer.
Y me fui nuevamente... calle abajo por Almeria.
Pero eso... mejor lo cuento otro dia.

Su alma

Su alma
Letra y voz: Alfredo Zitarrosa
Musica y guitarra: Hector Numa Moraes

La soledad son cuatro mundos: el de la mentira, el de la vergüenza, el del miedo y el de la soledad.
Quién pudiera amar después de roto!...
En el ciclo diario del despertar dormido al apetito de vivir, sentirse vivo y emborracharse así, vivo hasta dormirse nuevamente, lo que hacía era acariciar su poca alma, sus almas, tantas, hasta llenarse de ojos y aquel recuerdo. Era en la playa, cincuenta años atrás. Llovía. Hizo una casita de ramas y Alma dijo: tengo novio.
Por cierto su alma, bella mujer morena, se volvió loca cuando fue madre o, en todo caso, él era un borracho nada más. Pero aprendiendo el idioma ruso en cursiva, recordaba ayer, y lo intimaba a proseguir la caligrafía de su maestra de cuarto, que lo amó, lo mimó, le mostró a Fidias y le enseñó a remontar cometas.
¿Dónde vivían sus almas? ¿Dónde estaba su Alma...? Nunca lo supo ni hubo forma de averiguar. Pero estuvo envejeciendo y anduvo por caminos en los que nunca pudo confirmar aquel amor.
Está sentado ahí. Todos saben que es comunista, lo respetan, se sabe, es pobre y rico, generoso al convidar, al envidar y hasta para echar el resto. Confirmo, porque todos sospechan, que tiene miles y miles de compañeros almas y más.
De mujeres no se le sabe nada. Comentan de una pelirroja y cierta veterana patricia que lo visitaba en Playa Honda; pero como no habla todo es rumor. Qué edad tiene se preguntan los que lo ven cerrar la puerta, salir, saludar, irse a no se sabe dónde, y en síntesis se asume que es viejo.
–Tus ojos azules, Alma!– dijo una vez, sentado, en voz alta, solo, a las tres de la mañana– y después dijo en ese bar: yo que era un niño y no sabía dónde estaba tu alma verdadera ¿cómo puedo seguir amándote hoy?
Se dice que lloraba y seguía hablando acerca de los locos y sus pensamientos. Pero lo cierto es que lo encontramos, despierto, mirando al cielo azul, muerto boca arriba, claramente amanecido, a las seis de la mañana de esa noche, en la Rambla de Playa Ramírez.

(La puntuación y la ortografía son de Alfredo Zitarrosa)

jueves, 12 de febrero de 2009

Montevideo... la Dama de gris


A propósito de un post que subió el Santi sobre Montevideo, se activaron los recuerdos.
Cierta noche ya amanecida, volvíamos del centro con Carlos en el Fitito por la rambla hacia Malvín.
Al llegar al barrio nos detuvimos... Nos sentamos en uno de los bancos que están en la Rambla entre Río de la Plata y Míchigan. Todo estaba mojado por el rocío y la humedad del mar. Una niebla espesa apenas dejaba ver las lucecitas de los barcos que esperaban a lo lejos la entrada a puerto.
El silencio solo se rompía por las olas que llegaban mansas hasta la orilla...
A los pocos días apareció Carlitos por casa con su guitarra.
Mientras yo aprontaba el mate me dice:
-Tengo un temita nuevo... querés escucharlo?-
Y dale... contesté yo.



Dama de gris

Hoy la ciudad amaneció descalza

oscureció viejas fachadas.
Humedeció de pura enamorada

y desnudó bancos de plaza.

Dama de gris que nos llamó
en la rambla, en un parque, en la voz
oprimió pecho contra espalda.

Montevideo en la canción
gaviota al sur
puerto de mi alma.

Beso el marrón que baña tu contorno
de un casi mar que es solo río.
Raya en azul, tu horizonte y el mío
viaje de sal... sueño al vacio.

Dama de gris...

Letra y música: Carlos Vidal.
Piano y acordeón: Hugo Fatorusso.
Saxo: Nicolás Reynoso.
Guitarra y voz: Carlos Vidal.

martes, 3 de junio de 2008

Aquella noche en Malvín...

Yo recuerdo aquella noche en Malvín... la recuerdo perfectamente...
Fue en casa de Raquel. Sucedió un domingo de invierno y estábamos sentados en torno a un gran fuego que el Pope había encendido. Solo se escuchaba el sonido de las guitarras y la coronilla crepitando. Por el gran ventanal se podía ver como el viento mecía los pinos y el jacarandá del jardín.
De pronto, Ella cruzó el gran salón.
Pegó un portazo y se fue.
Creo que esa fue la última vez que la vimos, pero eso no importa...
Entonces el "Flaco" César, Carlitos y el "Rulo" Nieves, ante el peligro de que el silencio lo inundara todo, arrancaron con una vieja canción de Mateo.
Pero ya nada nos detuvo...
Comenzamos a buscar por toda la casa hasta que finalmente lo encontramos. Del viejo arcón comenzaron a salir sombreros, chaquetas, escarapelas, guantes... y hasta bufandas de colores tejidas por alguna abuela de cierto libro de cuentos.
Y allá nos fuimos todos, a buscarla a Ella... o tras Ella, que no es lo mismo.
Doy fe que todo esto sucedió aquella noche de invierno en Malvín.
Eso sí... desde ese día, solo paramos a tomar vino en los poblados cuando es domingo...



Azul casaco - Carlos Vidal
(Letra y música: Eduardo "Rulo" Nieves)

Aquella noche se pintó el cielo
de azul casaco con bordes negros,
botones blancos... escarapelas,
sombrero negro, botas y espuelas.

Montó a caballo de un leve brinco
y aquella noche que era domingo
se fue vistiendo su cara nueva
bajo otros montes, ríos y sierras.

Ella quedaba tal vez pensando
que aquella noche se iba soñando
buscando inquieta nuevos senderos
viajando sola y sin compañero.

No sintió pena, sintió tristeza
de no saber por donde se empieza
a vivir de nuevo con nuevos bríos
nuevas etapas... nuevos amigos.

Y fue esa noche también recuerdo
que usé casaco con bordes negros.
botones blancos y escarapelas
monté a caballo y me fui tras ella.

Desde ese día he sentido al vuelo
nacer los días de un nuevo invierno
solo paramos a tomar vino
en los poblados cuando es domingo.

viernes, 15 de febrero de 2008

Historias mínimas (VIII)


Hoy el mar está enojado en Dénia. Las olas, la espuma, el viento y ese sonido...
Es el mismo que tantas veces escuché en noches de invierno en Playa Honda... allá en Malvín.
Un sonido que empecinadamente trae historias de rambla, playa y afectos.
Historias mínimas, como yo las llamo. Porque son mías o nuestras... de la gente común.
Cierta vez, que se yo... ponele 20 años atrás, en una de esas madrugadas de Rambla y Missouri, estábamos con Carlos Vidal sentados en el muro escuchando y disfrutando de aquel mar enfurecido que es casi río. De pronto, Carlos comenzó con los primeros acordes de “Sueño con serpientes”de Silvio. Yo, que por aquel entonces estaba obsesionado con parecerme a Ian Anderson de Jethro Tull (ese viejo roquero mitad duende mitad pajarito) me había comprado una flauta y traté de seguir las notas. Yo no se si fue por causa o efecto de la música que salía de la guitarra y voz de Carlos, obviamente que no de mi flauta... pero al terminar la canción, apareció entre aquel cielo encapotado un tenue brillo de luna. Me sentí parte de aquel todo. Una sensación de paz increíble.
Nos miramos con Carlitos...
-Bo'... Carlitos, ahora no te sentís un poco más bueno?-
-Obvio- me dijo Carlos.
Y allá nos fuimos, subiendo el repechito de la fe...

Sueño con serpientes - Silvio Rodríguez


Sueño con serpientes, con serpientes de mar,
con cierto mar, ay, de serpientes sueño yo.
Largas, transparentes, y en sus barrigas llevan
lo que puedan arrebatarle al amor.

Oh, la mato y aparece una mayor.
Oh, con mucho más infierno en digestión.

No quepo en su boca, me trata de tragar
pero se atora con un trébol de mi sien.
Creo que está loca; le doy de masticar
una paloma y la enveneno de mi bien.

Oh, la mato y aparece una mayor.
Oh, con mucho más infierno en digestión.

Ésta al fin me engulle, y mientras por su esófago
paseo, voy pensando en qué vendrá.
Pero se destruye cuando llego a su estómago
y planteo con un verso una verdad.