jueves, 23 de abril de 2009

Knockin'on Heaven's door






Knockin'on Heaven's door
(Golpeando a las puertas del cielo)


Mama, put my guns in the ground
I can't shoot them anymore.
That long black cloud is comin' down
I feel like I'm knockin' on heaven's door.

Bob Dylan

El hombre se despertó temprano aquella mañana tibia de primavera.
Por el ventanal, entraban los primeros rayos de un sol que asomaba tímidamente. Aquel hombre, sonrió agradecido. Tomó el desayuno sobre la mesa de la cocina. Miró su reloj y se bebió de un sorbo el café recién hecho.
Bajó a la calle y comenzó a caminar... algo lento al comienzo. De pronto echó a correr. Sintió que estaba llegando tarde a una cita. Se desesperó al darse cuenta que no sabía la dirección ni la hora en que debería producirse, pero estaba seguro que aquella cita finalmente ocurriría. Solo intuía el rostro de la persona que tal vez aún, lo estaría esperando. Al llegar frente a unas enormes puertas, reconoció el lugar y golpeó con todas sus fuerzas hasta conseguir que le abrieran. Era alguien sin rostro, no pudo distinguir su sexo ni su edad. Solo supo que vestía una enorme capa negra. Sin palabra alguna, aquella persona lo invitó a entrar y con un frío ademán le indicó que lo siguiera. El hombre pudo ver que detrás de aquella puerta comenzaba un largo camino. Fue entonces cuando sacó un arma de su chaqueta también negra y vació el cargador sobre aquella sombra.

Comenzó a desandar el camino...
Al llegar a su casa, aún tenía el arma en su mano derecha.
No le creyeron... no le creyeron nada.
Pero yo estaba allí.
Yo lo vi.
Yo le creo.
De aquellas enormes puertas, de sus ojos llenos de lágrimas, de su arma aún humeante...

Foto: Hodari (http://hodarifotoblog.com)

6 comentarios:

La impuntual... dijo...

Escalofriante... me parece estar leyendo a Julio Cortázar en su cuento "Continuidad de los parques", donde la realidad y el mundo onírico se confunden...

Bea dijo...

Completamente de acuerdo con "la impuntual".
Yo nunca hubiera podido poner las palabras exactas, como ella lo hizo.
Es realmente lo que me pasó.

Ojalá tengas mucho más que siete vidas para vivir como tu querés.

No te olvido.
Un abrazo.

FLACA dijo...

Lo leí varias veces. Lo que hace inquietante al relato ral vez sea su misterio. Al principio pensé que "el hombre" encarnaba al destino, después pensé que era la muerte. Ahora, en esta como cuarta lectura, mejor no pienso nada y leo así, dejándome llevar.
Está muy bueno este cuento corto;últimamente vos como el resto de la cofradía andan volando con eso.
No hace falta que cuentes tu llegada a Denia, puedo imaginarla perfectamente. Un abrazo a todos.

Santiago dijo...

Bueno, no hay caso, la vida está llena de exorcismos.Escribir es uno de ellos. Tu personaje es muy radical, pero claro, a veces no queda otra que matar al encapuchado. O seguirlo o matarlo.
Te veo ya instalado en tu lugar en el mundo.
Un abrazo azul.

El Gato dijo...

Impuntual:
Te doy la bienvenida así como también te la pido a vos.
Sabés que no conozco ese cuento de Cortázar... o a lo mejor sí, porque está casi todo inventado. Pero tu comparación no deja de ponerme nervioso... Cortázar es mucho Cortázar.
Es cierto eso que decís acerca de que la realidad y el mundo onírico se confunden. Tan cierto...

Bea:
Te mandan las gracias por los serranitos!!!
Sobre lo de las 7 vidas, por suerte aún me quedan algunas por vivir, tal como vos bien lo deseás. Un beso grande.

Flaca:
Ya con saber que lo leíste varias veces me alcanza. Ya está. Después que cada uno le encuentre el significado que quiera. Cualquiera sea, estará bien. Sin tratar de justificarme (lo estoy haciendo), ese cuento divague fue luego de haber escuchado al viejo Dylan. Al llegar a Denia, sentía unas ganas tan extrañas como fuertes de escuchar esa canción. Lo que escribí no fue más que lo que sentí apenas terminé de escucharla. Gracias por los abrazos. Los mismos que te envían desde Denia.

Santi:
Brujo Mayor. Qué alegría me produce saberte.
Comproborás una vez más que también hacer lo políticamente incorrecto puede volverse lo correcto, lo establecido. Debería haber escrito sobre mi llegada a Denia y ya ves, me salió ese divague. Tal vez lo transgresor hubiera sido escribir sobre Denia o no... Se, porque lo se que usted me entiende. Más allá del primitivismo del relato... más allá de todo eso.
Quizás el personaje no sea tan radical, andá a saber. Lo que no me queda tan claro es que se pueda matar a una sombra...
Azul, Santi... azul.
Cómo no.

Bea dijo...

¿Sabés una cosa, Gatito?, las partículas de la mujer enlatada que te llevaste a Denia, yo me comprometo que te la voy a hacer llegar de alguna manera.
Dalo por hecho.
Ahh! lo de los serranitos de Minas (algo tan nuestro), lo mandé con todo mi cariño.
Entre Amigos, no hay nada que agradecer y menos cuando las cosas se hacen de corazón.
Un abrazo a toda la familia.