lunes, 14 de agosto de 2006

Marosa Di Giorgio (Salto-Uruguay 1932-2004)


Con el paso de los años y no se por qué razón, mis lecturas se han ido inclinando hacia la poesía. No sé que extraño fenómeno me ocurre cuando leo una buena poesía. De lo que sí estoy seguro, es que con una simple estrofa puedo quedarme horas y hasta días pensando en lo que acababa de leer. Neruda me llega directamente al alma. Me hace volar, oler, ver y sentir lugares y sentimientos. Es como un tío que me cuenta cosas. Aclaro que tengo varios tíos, uno para cada rama del arte, a veces, más de dos. Por ejemplo, en poesía ya dije que mi tío es Pablo Neruda, pero también tengo otras tías, como Idea Vilariño y Marosa Di Giorgio. En pintura, más que tío tengo un abuelo, Joaquín Torres García. En música, Alfredo Zitarrosa y Leonard Cohen, aunque también tengo primos como Darnauchans, Fernando Cabrera, Juana Molina y Silvio Rodríguez. Ahhh, también está el loco de la familia, Eduardo Mateo. A algunos de ellos los conocí personalmente. Pero con Marosa Di Giorgio me sucedió siempre algo extraño. Estuve infinidad de veces cerca de ella pero nunca me atreví ni siquiera a saludarla. Juana Molina, música argentina pero por sobre todo, buena gente, cuenta en un reportaje aparecido en Página 12: “...Yo he leído durante años a Marosa Di Giorgio en secreto porque no sabía si tenía que gustarme o no. Recién cuando mamá me dijo que a mi tío le encantaba me sentí con permiso de pensar que era buena.” A mi me pasó lo mismo. Marosa fue y sigue siendo parte del paisaje montevideano, aunque nació en Salto, ciudad ubicada al norte del Uruguay. Bastaba con ir por la tarde al viejo y lamentablemente desaparecido Café Sorocabana, en la Plaza Libertad y allí, seguramente estaba ella. La recuerdo, a veces leyendo ó escribiendo. Esto sucedía temprano por la tarde. Al caer la noche, comenzaban a llegar a su mesa todo tipo de intelectuales. Poetas, dramaturgos, críticos literarios ó simplemente amigos. El Sorocabana era su segunda casa. Ella realizaba unas tertulias a las que si bien nunca asistí directamente, podía escucharlas sentándome cerca de ella. Pero nunca me animé a decirle nada. Quizás era por su aspecto. Marosa siempre me pareció una mujer exótica. Hoy, cuando se habla tanto acerca de la transgresión en el arte y la literatura, Marosa era y sigue siendo la eterna transgresora. Había que ver como se maquillaba para corroborar esto. Se vestía por lo general con ropas oscuras y se pintaba los labios y las uñas con un color morado, casi negro, lo que le daba un aspecto surrealista. Ella sabía que su aspecto podía resultar extravagante pero también que no se trataba de “una cosa que elija, sino de un aura que, de a ratos, me causa desazón". Alguien la definió como “la luciérnaga transformada en bruja”, pero no por su aspecto, sino por su escritura. Fuimos muchos los que no supimos entenderla en aquel momento. Su poesía es por sobre todas las cosas nostálgica y erótica. Durante muchos años, Marosa fue denostada por algunos círculos intelectuales por su escaso compromiso político. La misma Marosa habla de su relación con la política: “constituye un arte y una ciencia que no es para mí. Creo elemental conocerse y saber por dónde transitar”. La dictadura militar que soportó Uruguay durante 12 años, no afectó su creatividad porque “escribo en medio de la luna" decía Marosa. En sus trabajos hay, según ella, “una sexualidad salvaje y delicada, realizada y vivida en la escritura apasionadamente. Mi literatura es intensamente femenina: el signo sexual se perfila en toda obra sea del rubro que sea”. Obviamente no pretendo hacer una crítica a la trayectoria de Marosa, simplemente rescatarla para la memoria colectiva y para animar a los amigos a que la lean. Escribió los siguientes libros: Poemas, Humo, Druida, Historial de las violetas, Magnolia, La guerra de los huertos, Está en llamas el jardín natal, Clavel y Tenebrario, La liebre de marzo, Mesa de esmeralda, La Falena, Membrillo de Lusana. Alrededor de 1990, estos libros fueron reeditados en Montevideo, Editorial Arca, bajo el título general de Papeles Salvajes. También su obra ha sido editada en Venezuela, Francia, Israel, México y Argentina. Su recital Diadema, que incluye poemas seleccionados de todos sus libros, lo ha realizado en Israel, Europa, Estados Unidos y algunos países sudamericanos. Ha publicado también los libros de relatos eróticos: Misales y Camino de las pedrerías. El próximo 17 de agosto se cumplirán dos años de cuando Marosa Di Giorgio levantó vuelo, como predijo ella, cuando le preguntaron acerca de la muerte: “A ratos me parece que no existe. Me le huiré volando, con un vestido largo, verde, por arriba de las arboledas”.

Breve biografía (extraído de A media voz: http://amediavoz.com/digiorgio.htm)

Poeta uruguaya nacida en Salto en 1934. Inició su
carrera poética en 1954 con su obra «Poemas». Desde 1978 se radicó en Montevideo. Su ascendencia italiana y vasca la convirtió en una poeta singular, cuya obra respondió siempre a las exigencias de su mundo interior, donde la naturaleza, la magia, la mitología y el misterio, se convirtieron en importantes protagonistas.
El conjunto de su obra, reunida en «Los papeles salvajes», se amplió con dos volúmenes que incluyeron «La liebre de marzo», «Mesa de esmeralda», «La falena», «Membrillo de Lusana» y «Diamelas de Clementina Médici».
Sus poemas y relatos fueron traducidos al inglés, francés, portugués e italiano.
Recibió importantes distinciones entre las que se destacan la Beca Fullbright y el Primer Premio del Festival Internacional de Poesía de Medellín en 2001.
Falleció en el año 2004.

*****

MI ALMA ES UN VAMPIRO...
Mi alma es un vampiro grueso, granate, aterciopelado. Se
alimenta de muchas especies y de sólo una. Las busca en la
noche, la encuentra, y se la bebe, gota a gota, rubí por rubí.
Mi alma tiene miedo y tiene audacia. Es una muñeca grande,
con rizos, vestido celeste.
Un picaflor le trabaja el sexo.
Ella brama y llora.
Y el pájaro no se detiene.
(De "Obra completa " 2005)

*****
POEMA X

Este melón es una rosa,
este perfuma como una rosa,
adentro debe tener un ángel
con el corazón y la cintura siempre en llamas.
Este es un santo,
vuelve de oro y de perfume
todo lo que toca;
posee todas las virtudes, ningún defecto,
Yo le rezo,
después lo voy a festejar en un poema.
ahora, sólo digo lo que él es:
un relámpago,
un perfume,
el hijo varón de las rosas.
(De "Magnolia" 1965)

*****

ANOCHE, VOLVIÓ, OTRA VEZ...

Anoche, volvió, otra vez, La Sombra; aunque ya habían pasado
cien años, bien la reconocimos. Pasó el jardín violetas,
el dormitorio, la cocina; rodeó las dulceras, los platos blancos
como huesos, las dulceras con olor a rosa.
Tomó al dormitorio, interrumpió el amor, los abrazos; los que
que estaban despiertos, quedaron con los ojos fijos; soñaban,
igual la vieron.
El espejo donde se miró o no se miró, cayó trizado. Parecía
que quería matar a alguno. Pero, salió al jardín. Giraba, cavaba,
en el mismo sitio, como si debajo estuviese enterrado un muerto.
La pobre vaca, que pastaba cerca de la violetas, se enloqueció,
gemía como una mujer o como un lobo. Pero, La Sombra se fue volando,
se fue hacia el sur. Volverá dentro de un siglo.
(De "Los papeles salvajes" 1971)

*****

Bajó una mariposa...
Bajó una mariposa a un lugar oscuro; al parecer, de
hermosos colores; no se distinguía bien. La niña más chica
creyó que era una muñeca rarísima y la pidió; los otros
niños dijeron: -Bajo las alas hay un hombre.
Yo dije: -Sí, su cuerpo parece un hombrecito.
Pero, ellos aclararon que era un hombre de tamaño natural.
Me arrodillé y vi. Era verdad lo que decían los niños. ¿Cómo
cabía un hombre de tamaño normal bajo las alitas?
Llamamos a un vecino. Trajo una pinza. Sacó las alas. Y un
hombre alto se irguió y se marchó.
Y esto que parece casi increíble, luego fue pintado
prodigiosamente en una caja.

*****

A veces, en el trecho de huerta...
A veces, en el trecho de huerta que va desde el hogar
a la alcoba, se me aparecían los ángeles.
Alguno, quedaba allí de pie, en el aire, como un gallo
blanco -oh, su alarido-, como una llamarada de azucenas
blancas como la nieve o color rosa.
A veces, por los senderos de la huerta, algún ángel me
seguía casi rozándome; su sonrisa y su traje, cotidianos;
se parecía a algún pariente, a algún vecino (pero, aquel
plumaje gris, siniestro, cayéndole por la espalda
hasta los suelos...). Otros eran como mariposas negras
pintadas a la lámpara, a los techos, hasta que un día
se daban vuelta y les ardía el envés del ala, el pelo,
un número increíble.
Otros eran diminutos como moscas y violetas e iban
todo el día de aquí para allá y ésos no nos infundían miedo,
hasta les dejábamos un vasito de miel en el altar.


*Extractos de entrevista: MeIisa Machado (Revista El País Cultural – Montevideo)

13 comentarios:

X. DUARTE ARTIGAS dijo...

GRACIAS GATO UTÓPICO DEL MEDITERRÁNEO, POR ESTA LANZA AL VASTO, CON UN POEMA DE MAROSA EN SU PUNTA.
LA POESÍA NOS INVADE, NOS ALIGERA DE LO INDEFINIDO, QUÉ PARADOJA, LA POESÍA QUE ES LO INDEFINIDO POR ESENCIA, NOS SACA DE ENCIMA LO INDEFINIDO (POR CIERTO QUE AQUÍ COMO EN TODAS LAS COSAS SE ALOJAN IMPENSABLES DIMENSIONES). LA POESÍA SE DA EN NOSOTROS EN OTRA DIMENSIÓN, TAN PARTICULAR COMO QUERAMOS LLEGAR A SER.
ESPERO A QUE NOS ENCONTREMOS + DE UNA VEZ EN LA COLA DE ESTAS COMETAS.
UN ABRAZO DE XAVIER

El Gato dijo...

Xavier, es un verdadero orgullo que hayas visitado el blog. Te cuento que el otro día, crucé al bar de la esquina, me pedí una cerveza y me leí dos poemas, uno de Marosa y otro de Idea Vilariño, luego me quedé mirando el Montgó, que es una montaña enorme que tengo frente a casa. No se si los demás se habrán dado cuenta, pero mi mesa se había elevado varios metros del suelo... al menos así me sentía yo. Un abrazo y bienvenido.

Luis dijo...

La verdad que a esta artista no la conocía, aunque leyendo su poesía, no me extraña que a Juana Molina le guste porque su arte (sobre todo, ahora que está... no sé cómo decirlo... más encontrándose con su propio yo en su arte, o su arte refleja que ella se está encontrando, o las dos cosas, vaya uno a saber).
Ahora, una breve observación a los datos de la biografía que transcribiste. Llegó a Montevideo en el 78 ¿y luego empezó su carrera poética en el 54?
Esto es (soy rompeguindas con los datos biográficos; no sé, siempre fui así, así que no es por joder, digo), ¿puedo llegar a entender que estando en Montevideo en el año 54 empezó a escribir allí en dicho año, o cómo es la idea :-S?

Un abrazo y sigo leyendote

El Gato dijo...

Luis, tenés razón con al apunte biográfico. Sucede que como puse en el post, tomé una breve reseña biográfica de amediavoz.com y no revisé... hice el copypaste. Marosa publicó su primer trabajo en Salto, su ciudad natal y recién en el 78 se radicó en Montevideo. Esto aumenta más aún el mérito de Marosa, porque no es nada fácil escribir y publicar desde el interior del país. Ya está solucionado. Con respecto a lo de Juana, creo que ella se encontró con su yo hace ya bastante tiempo. Sucede que ella y su yo, mantienen una permanente evolución. Luis, gracias por estar y corregir los errores que veas en El Gato, eso demuestra que cuando leés lo meditás. Para quien escribe eso es importantísimo. Un abrazo y nos estamos viendo.

Dafne Ink dijo...

Gracias por este aporte entrañable. Marosa, como Idea y Amanda Berenguer, nos regala perfume para el alma en cada poesía.
Saludos, Dafne.

El Gato dijo...

Dafne, gracias por tu visita y tu comentario. Así es... las tres nos regalan perfuma para el alma. Un beso.

Gabriela dijo...

Gato, no sabes la felicidad inmensa que me causa ver a Marosa aca, estoy brincando por toda toda la casa y cuando puedo parar vengo y digo lo que digo.

Ella es maravillosa, bellísima. Nuncajamás la ví de cerca (ya había huido volando -como un pájaro- cuando yo la conocí), me hubiese encantado, mucho mucho. Pero, ahora que sé que vos sí, te pido: contame, porfas, contame más.

El Gato dijo...

Gabriela, pah... que bueno compartir cosas tan lindas con tanta gente maravillosa como vos. Te cuento más de Marosa, resulta que algunas noches, ella se pone su vestido verde y me visita por Denia. Entonces nos vamos caminando, nos tomamos un vino, ella me dice un poema, nos reímos a carcajadas y se va volando sobre el bosque verde, tan verde como su vestido. Un beso grande.

maricel dijo...

Gracias por esto
gracias
no se como llegue a aqui...
amo a Marosa...
Que bueno que compartas esto con mas personas, que felicidad, que lindo.
Y vos la conociste...
cdnsjnjkhcjdhfkjahdfjkdhf

quiero saber
saber

Soy de argentina, y un día conoceré sus tierras, esos paisajes del trasmundo. :)


Saludos!

Elena dijo...

Mirá vos, justo le había escrito algo a ella, justo andaba rastreándola por todos lados porque la quiero tanto que no me alcanza con los pocos libros que puedo encontrar o comprar, y me encuentro con ésto.
Gracias por tu posteo, regalo inmerecidamente hallado en éste día.
Un abrazo.
Elena.

Nardo Rojo. dijo...

Hola!

Hoy fui a ver una obra de teatro: "APASIONATTA"; con textos de Marosa y dirigida por Helena Tritek, (teatro LA CARBONERA, en el bello barrio de San Telmo.)
Para refrescarme con la poeta, encontré tu pág. Interesante, con buenas fotos y para estimular al que lo desee.

gracias por las gotas de rocío en los versos de los poetas... en el instante de lo poético...

Un saludo.
Nardo Rojo.

Nardo Rojo. dijo...

P.D.: para los que estén en Argentina en estos días: RECOMIENDO LA OBRA DE TEATRO.

hasta otro momento...!

Ignacio Osorio dijo...

Recuerdo que un amigo poeta, Jorge Barbikane, me comentó acerca de Marosa y los Papeles Salvajes. Me prestó su libro, pues la edición se había agotado, y me cautivó esta poesía increíble, mágica. Años más tarde. creo que en el 2001 o 2002 anduvo Marosa por Buenos Aires si mal no recuerdo por el Centro Cultural Rojas. Al principio de dió gracia su voz gruesa, toda vestida de negro, con su ramo de claveles colorados, en un escenario casi a oscuras... me parecía algo medio raro, extravagante... y sin embargo conforme pasaban los minutos todo esta puesta en escena... y el hechizo de sus versos... me cautivaba, me enamoraba hasta las lágrimas. La última vez que la ví fue en el Ghandi, debe haber sido por el 2003.. Otra vez pude disfrutarla a pleno. Terminada la presentación salió a saludar y charlar con los presentes. Era de una sencillez y una humildad que conmovían. Un ángel al que invoco en versos cuando quiero volar.