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sábado, 30 de marzo de 2013

El tiempo


(Acerca de la foto que encabeza el post: Una vez me llegó un correo del Santi. En ese correo me contaba que iba conduciendo por una calle cualquiera de Montevideo y en una pared alguien había graffiteado una frase de una canción de Fernando Cabrera. Y entonces detuvo el coche, sacó su cámara y a las pocas horas yo recibía esta foto en Madrid.)


El tiempo

"Que nadie se ponga en mi lugar.
Que nadie me mida el corazón."
("La casa de al lado" - Fernando Cabrera)

el tiempo pasa/
inexorablemente pasa./
el futuro que mañana será pasado/
lo que ayer florecíó, se volverá marchito,
mustio, agonizante/

nuevas fotos de colores que hoy se vuelven sepia/
las agujas de un reloj señalando el sur/
tan solo unas horas de tregua para lamernos las heridas/
luego/ cada uno juntará sus restos que de vida tenga/
y saldrá nuevamente al camino
con los ojos llenos de recuerdos/

de cuando amanecía y aquel escándalo de pájaros mudos/
de la vecina de abajo desnuda junto a la ventana/
de fiesta en la cocina con aromas de ajo y canela/
la prima de riesgo al rojo vivo/
y Tony Soprano con su sonrisa de niño bueno/

y así/ como todo pasa/
pasarán los días y sus noches/
y también pasará esta tristeza
que viene de huesos congelados/

y a la hora en que se derrita el hielo
aguándote el whisky/ cuando baje el telón
y se enciendan los focos/
proyectando tu soledad de cara a una sala
llena de caras sin rostro/

saldrás a la calle nuevamente
y solo vos sabrás la respuesta/
a todo aquello que fuimos/
a todo lo que no supiste decir/
pero para entonces
nuestro tiempo ya habrá pasado/

porque el tiempo pasa/
inexorablemente pasa//

g.t.
(marzo’13)
en Madrid y a propósito de una cerveza, una canción de F.Cabrera y el final de un film)

º º º º º º

"La casa de al lado" - Escena final de "El dirigible" (1994) dirigida por Pablo Dotta


miércoles, 23 de enero de 2013

Montevideo.



Montevideo.
La ciudad que mira al río que quiere ser mar.
La capital más al sur del sur.
Donde aún se mide el tiempo con el silencio que dejan las palabras que no pudimos pronunciar.
De la vorágine de Buenos Aires a esta sabia quietud montevideana.
Porque ya no quedan playas con chozas de coral donde guarecerse.
Porque ahora tan solo toca invocar a mis poetas nazaríes.
Por eso elijo Montevideo.
Lugar donde velo mis armas,
                                              para la lucha final.

gt. ene/2013
(mientras un sol de verano montevideano incendia el horizonte)



En su libro póstumo "El zorro arriba y el zorro abajo", José María Arguedas (Andahuaylas, Perú - 1911/1969) escribió:
"Ahora estoy en Santiago de Chile y no tengo fuerzas para hacer lo que quiero.
Y lo que quiero es irme a Montevideo y encontrar a Onetti para apretarle la mano con la que escribe."

Juan Carlos Onetti

En su agenda, Juan Carlos Onetti escribió por última vez lo siguiente:
"sábado 27-3-93.
Tal vez mi sensación luctuosa nazca diretamente de que al escribir la última palabra de mis libros, experimentaré siempre una sensación de adiós.
Que se las arreglen.
Nunca los leeré ni corregiré pruebas de imprenta."

Onetti apuntando a la cámara con un arma de jueguete

Cuando le pidieron a Fernando Cabrera que musicalizara el documental "Jamás leí a Onetti", el músico montevideano se metió en la piel del elefante. Fue y vino durante días y días. Buceó una y otra vez por "Los adioses" y "El astillero" de Onetti. Anduvo por calles y plazas de aquella Santa María montevideana.
Y fue entonces cuando Cabrera compuso "Después del muelle":

Supieron por fin que la noche es eterna.
Ahora son libres como si lo fueran.
Tinieblas sin cambio, por más que prendieran
minúscula y breve la tenue linterna.

Quisieron ser reyes, fundar una tierra.
El sueño duró mientras ellos soñaban.
Después, un mal día sufrieron la sierra,
el árbol del sueño y el sol ya no estaba.
Ahora son libres como si lo fueran.

Se creyeron fundadores, adelantados con capa.
Novatos innovadores de sueños, metas y mapas.
Olvidados tripulantes, vieja tribu de bandidos.
Por viajeros... por errantes...
siempre dados por perdidos.

Viajar a la locura y volver,
tal vez fuera el fin de este viaje.
Un sabio temerario es aquel que suma cautela y coraje.
Misión del temerario, aprender.
Cautela también es coraje.

"Después del muelle" - Fernando Cabrera


domingo, 29 de julio de 2012

Acerca de los locos y sus creaciones.

Cuando Vivaldi terminó de componer las Cuatro Estaciones,
cuentan que se sirvió un buen vaso de vino y se reía.
Escandalosamente reía.
Claro, el muy cretino sabía que había entrado en la inmortalidad.


Eduardo Mateo no estaba loco, pese a que la mayoría pensara lo contrario.
Lo que pasa es que Mateo era muy sensible y ya se sabe lo que le pasa a la gente sensible.
Un día, allá por 1972, lo encerraron en un estudio de grabación.
Solo él y su alma.
Miró a su alrededor y vio varias guitarras, un piano, dos tambores y un bajo.
A las horas, golpeó la puerta del estudio pidiendo que lo dejaran salir.Salió a la calle y se fue para su casa.
Dentro del estudio, el técnico de grabación no podía entender como carajo había sucedido, pero en sus manos tenía el mejor disco grabado por un músico uruguayo.
Por supuesto que se llamó "Mateo solo, bien se lame".

Cuando Piazzolla guardó su bandoneón después de tocar por primera vez Adiós Nonino, se sentó en un sofá que estaba justo al lado de un gran ventanal.
Y nos veía pasar a nosotros, hombres y mujeres comunes y el pobre Astor no entendía nada.
O nos entendía demasiado.


El viejo Dylan, antes fue joven.
Allá por 1973, Bob se leyó en una noche Pat Garrett & Billy The Kid.
A la mañana siguiente tomó su guitarra y compuso Knockin’on Heaven’s door.
De un tirón la escribió.
A mí, escucharla me lleva la vida entera.


Fernando Cabrera tenía que componer una canción para así terminar de grabar su disco “Fines”.
Algo le decía que debía ser una nueva canción y no elegirla entre las cuatrocientas o quinientas que ya tenía escritas.
Pero de su guitarra no salían notas y la página de su cuaderno, estaba en blanco.
De pronto se le apareció la imagen de su abuelo.
Y así compuso "La casa de al lado", la mejor canción de la música uruguaya.

Yo, quietito. No se preocupen. Aunque lo intenté. No fueron pocas las madrugadas en las que me sentaba en la barra del Libertad 8 allá en Madrid. Justo en el lugar donde se sentaba Angel González.Lo convocaba como si fuera un ritual. El vaso lleno de whisky, el cuaderno y un boli. Pero no hubo caso. Tal vez la culpa no fuera mía. Es que el viejo Ángel nunca vino... y así fue que jamás verá la luz el peor libro de la literatura mundial.


.

lunes, 7 de mayo de 2012

Imposibles... acerca de una canción de Cabrera.



A propósito de una canción de Fernando Cabrera llamada “Imposibles”:

"Hay quienes intentan remontar un barco
hay quienes intentan sumergir mi voz
hay quienes se creyeron conquistadores
descubren el Dorado en cualquier rincón"

Hay gente que quisiera tirarse al agua
sin que siquiera se le moje el pantalón
hay otros tan ilusos que se ilusionan
con un mundo en que no haya desilusión

ta' loco aquel que quiera volar
buscando un sitio al lado del sol
ta' loco aquel que quiera tu corazón
quien colocó tu color
en cada rayo del sol
se quema aquel que quiera tu corazón.

"Imposibles" - Letra y música: Fernando Cabrera.-
(y sí... el maestro Cabrera, siempre.)
.

martes, 3 de enero de 2012

El tiempo está después...


Tenés razón Cabrera...
Tal vez un día nos volvamos a encontrar
y ese día sabremos si hemos aprendido
que el tiempo,
el mío y el tuyo,
el tiempo...
está después.

"y en el apuro está lloviendo
ya no se apretarán
mis lágrimas en tus bolsillos
cambiaste de sacón.


Un día nos encontraremos en otro carnaval
tendremos suerte si aprendemos
que no hay ningún rincón
que no hay ningún atracadero
que pueda disolver
en su escondite lo que fuimos
el tiempo está después."
(Fernando Cabrera)

El agradecimiento a mis hermanos de "La Garra del Corazón"

lunes, 10 de enero de 2011

Pasos, Estación, Agua...


(Perdón, pero ante la falta de medios técnicos uno igual sigue queriendo hacer cosas. Las filmaciones de Collado Mediano y Sierra de Guadarrama están hechas con un móvil. Igual seguimos andando... porque aún nos queda la poesía).
Que así sea.

Pasos, Estación, Agua...

Pasos... porque aún pese a la tristeza seguimos caminando. A veces con paso firme, sabiendo la certeza de la llegada. Las otras, tanteando paredes dentro del túnel o bajo la noche más negra. Pero aún así seguimos caminando...

Estación... la soledad, el frío que te cala los huesos, la ausencia del tren.

Agua... el continuo vaivén de las algas, el sonido de la espuma, la paz que baja desde la montaña.

y la palabra de cinco poetas fundamentales...

Rostro de vos - Mario Benedetti

Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.

Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto y por sabor.

Sin un temblor de más,
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.

Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna maldición.

Mis huéspedes concurren,
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor.
Yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.

Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan a su hambre
miran y miran
y apagan la jornada.

Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.

Ya mi rostro de vos
cierra los ojos.

Y es una soledad
tan desolada.

Mientras tú existas - Ángel González

Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz—cualquiera...

Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.

De alguna manera - Luis Eduardo Aute

De alguna manera
tendré que olvidarte,
por mucho que quiera
no es fácil, ya sabes,
me faltan las fuerzas,
ha sido muy tarde
y nada más, y nada más,
apenas nada más.

Las noches te acercan
y enredas el aire,
mis labios se secan
e intento besarte.
Qué fría es la cera
de un beso de nadie
y nada más, y nada más,
apenas nada más.

Las horas de piedra
parecen cansarse
y el tiempo se peina
con gesto de amante.
De alguna manera
tendré que olvidarte
y nada más, y nada más,
apenas nada más.

El tiempo está después - Fernando Cabrera

La calle Llupes raya al medio
encuentra Belvedere
el tren saluda desde abajo
con silbos de tristeza
aquellas filas infinitas
saliendo de Central
el empedrado está tapado
pero allí está.

La primavera en aquel barrio
se llama soledad
se llama gritos de ternura
pidiendo para entrar
y en el apuro está lloviendo
ya no se apretarán
mis lágrimas en tus bolsillos
cambiaste de sacón.

Un día nos encontraremos
en otro carnaval
tendremos suerte si aprendemos
que no hay ningún rincón
que no hay ningún atracadero
que pueda disolver
en su escondite lo que fuimos
el tiempo está después.

Tema del hombre solo - Jaime Roos

Recién vi a un extraño con un rostro familiar
ahora entiendo al resto cuando me mira mal
el del espejo soy yo
extraño animal

Alguien dijo que nacemos y que morimos solos
yo que nací varias veces, suscribo todo
el hombre solo
sólo sueña con extraños
no cumple años
el primer combatiente de la primera trinchera
el que soñó ser eterno, el que ahora quisiera
quisiera qué
ahora qué
sólo quisiera

Un poco más
para seguirla un poco más
para vivirla un poco más
habilitame un poco más
para sacarme
para sacarme de ambiente

Basta de pasado, de futuro y de presente
futuro es muerte, pasado gente
y el presente ¿qué?
el presente es nada más (nada más)

De las tres rosas rojas queda una chamuscada
ya que han muerto las otras no sirve de nada
el de las flores soy yo
el sentimental
ruleta rusa andante
gatillando el celular
como un disco rayado,
como un árbol moribundo
tema del hombre solo,
cargando el mundo
a cambio de qué
a cambio de qué quisiera

Un poco más
sin recordar, un poco más
sin castigarme, sin culpar
no quiero avergonzarme más
sólo quisiera un poco más
habilitame un poco más
para sacarme
para sacarme de ambiente...





.

jueves, 24 de junio de 2010

Ahora... la habitación se llenó de palabras y acordes.

(jaula con puerta abierta y planta abrazándola en casa de Rosalía)

Cada tanto me doy una vuelta por lo del poeta Héctor Rosales.
Es una alegría ir a su casa porque te podés encontrar con un poema en cualquier rincón... debajo de una maceta o colgados de un palillo secándose al sol.
La otra vez, abrí la canilla de la cocina y salió uno.
Entonces le pedí que me regalara algunos y no va que el tipo me trae un montón de ellos apretados entre sus manos.
-Agarrálos fuerte- me dijo... -Mirá que si no, se vuelan...-
Y me vine caminando con los poemas apretaditos bajo el brazo.
Al llegar a casa no me aguanté más y los solté.
Se me llenó la habitación enterita con palabras de Héctor y acordes de Cabrera...
Qué lo parió! A veces no me doy cuenta de lo privilegiado que soy... pero eso ocurre solo a veces.
Para recordármelo están los amigos como Héctor... poeta, amigo y compañero de utopías.
Salud Maestro...



Para todo aquel que quiera darse una vuelta por la casa de Héctor, su dirección es http://hrosales.com/
si lo ven un poco tristón, le dan un abrazo de mi parte.

Armarios
Voz: Héctor Rosales
Música: Fernando Cabrera (a mí me suena a los primeros acordes de La casa de al lado...)


Y te doy el hechizo de las eras
en las doradas fechas de placidez fecunda.
Y también el sello donde un ciervo
salta entre dos cartas
enviadas a regiones contrarias, equívocas.
Los documentos están aquí;
puedes incluir cualquier crepúsculo
en estas fotos rancias y en la firma
que tiembla al son
de algún astro descarriado.
Pero acepta el duende que morirá lejos,
recoge los llamados del pasado
y perdona, corazón mío,
a esta sangre sin claraboyas
que tantas malas veces ofrecí
como único alimento.

Lo mismo
Voz: Héctor Rosales
Música: Fernando Cabrera (y acá... los acordes de "pandemonios"?... sufro el dominio de los domingos...)


y atenazado a los rituales
cuando el pregón de la existencia
se instala en la cúpula
del proceder repetido sin análisis
volveré a decir

buenos días
cómo está Ud.
y me responderán
más o menos lo mismo

de las opciones exteriores
que rondarán mi navío epidérmico
recibiré malos humores
cuentas que pagar
chistes baratos
poquísimas novedades
labios-muelle
un par de cartas atrasadas
y convaleciendo de
otras estocadas
pasaré la jornada

alguien cerrará su comercio
otro esperará un autobús contando
las monedas que lo separan de casa
un anciano pisará esa calle de
cuarenta y cinco años atrás
la gata del vecino dará a luz
cuatro límites que dormirán en el
fondo del agua por la mañana
un automóvil viajará
hacia el no regreso

y volveré a decir
buenas noches
y me responderán
más o menos
lo mismo

El 28 de mayo de 1993 tuvo lugar en Barcelona un recital conjunto del compositor e intérprete uruguayo Fernando Cabrera y el poeta Héctor Rosales. Como consecuencia, Cabrera y Rosales prepararon un trabajo que, bajo el título de Barcelona al sur, recopilaba poemas y canciones que se incluyeron en el programa de aquel acto. La cassette aparecería en julio del mismo año. Dicho material fue remasterizado y publicado en formato CD por Montebarna Ediciones en el 2005. Actualmente se encuentra agotado. (Extraído de www.hrosales.com)

martes, 8 de junio de 2010

Viveza


Ayer estuve revisando mi caja azul.
Allí guardo todo tipo de cosas.
Algunas me las regalaron, otras las fui encontrando.
Desde un poema escrito en una servilleta de un bar que ya cerró, hasta una nariz roja de payaso…
Y entre todas las cosas que allí habían, encontré una cajita de fósforos. Esa cajita me la mandó el Yama una vez que yo andaba medio tristón.
La cajita en cuestión es la misma que utilizó Fernando Cabrera para grabar el video-clip “Viveza”.
Yama, que trabajó en la producción de ese video, fue quien dibujó el logo, cambiándole la marca “Victoria” por el nombre de la canción.
Y el loco fue y un buen día me la regaló.
Son esas cosas que no tienen precio.
Porque, cuánto vale que se acuerden de uno?
Aunque sea un ratito… y yo por suerte, tengo la caja azul llena de gestos…
Que nunca falten…



Viveza - Fernando Cabrera

Viveza, una pequeña comparsa Ciudad Vieja
Campana, la secretaria una nota en la ventana
Belleza, un gato por el pretil se despereza
Simpleza, las gotas de una llovizna lavan nada
Afiches, multicolores que anuncian tres parientes
Candombe, la brisa trepa y resbala la pendiente
Ballena, que se acomoda en el río indolente
La gente, que va llegando al mercado está sonriente
La fruta huele a podrido en un costado
La rata rápida se come un pescado
El niño lleva la mano panza arriba
La niña dulce confía en la Catedral
Nobleza, caída tiempo final canción confesa
Bahía, que en la tormenta sonó como arpa vieja
Paisano, paseas abajo del agua con tu habano
Payaso, creiste en la picardía con firmeza
Caíste en el pobrerío de las almas
Tu vieja viveza allí siempre vivirá
Recinto, un marinero cantó duele distinto
Minero, el no vidente safó de un laberinto
Dinero, yo compro tu compras el compra nosotros compramos
El vivo festeja dirige contento la ronda todos de la mano
El vivo festeja dirige contento la ronda todos de la mano
Se atora, se atora...
Pasó llegando a su fin un cuarto de hora
La frente, y el alma de aquel artista se demoran
Costumbres, de verse frente al espejo maquillaje
Coraje, el recaído de nuevo se levanta
El gramillero le dió su mano santa
La aguja sigue su giro en la Catedral
Minutos, pequeñas celdas sacadas del verano
Canuto, esta canción diminuta se hace humo

lunes, 26 de abril de 2010

Necesidad

La Pedrera'92




así, en la quietud de la noche
tus abrazos aún me siguen llegando
y no quiero soltar tu ausencia
ahora que los recuerdos saltan
como tigres hambrientos

fue cuando aún había barco en la arena
y nosotros nos bañábamos desnudos
en esa misma playa donde ayer reíamos
y ardíamos en medio de la noche
y hoy es solo océano y silencio

cuando la sandía se ruborizó
ante tu sonrisa, um suco de laranja
pra ela e uma cerveja pra mim
mientras Toquinho cantaba en la tele
y toda la isla se vistió de camarones,
guaraná, o sole mío y bossa-nova

no es tristeza ni tangués
acaso una milonga de Cabrera
nada más, saber como estás
contarte mis pasos por estas calle nuevas
y saberte viva, libre y peleando,
una necesidad.

g.t.
Madrid - marzo'10

sábado, 9 de enero de 2010

Acerca de mi corazón, del tiempo y del olvido...

Ayer era el día… y lo fue. Vaya que lo fue.
Yo no quería irme de Dénia hasta que no tuviera alguna buena señal. Los últimos exámenes no habían salido bien. Y eso no solo me angustiaba sino que me paralizaba. No podía irme para Madrid y comenzar todo de nuevo. Explicarle a un nuevo cardiólogo mi historia una y otra vez… no, no estaba dispuesto.
En la última visita a “mi” cardiólogo el Dr. Fuentes, ordenó que me hicieran urgente una resonancia magnética en el corazón. Si había algún problema, posiblemente habría que realizar otro cateterismo y si no… todo estaría bien.

Hace unos días me hicieron la resonancia… y no la pasé nada bien. Te meten en un tubo durante una hora (a mí me suceden esas cosas… se rompió el ordenador y estuve casi dos horas metido adentro de ese aparato…) y te van inyectando medicamentos que provocan alteraciones en tu ritmo cardíaco.
Joder… Pero todo sea por salir de una puta vez de todo esto.
Una vez finalizada la resonancia, me dijeron en el mostrador que ya me llamarían para que el cardiólogo me diera el resultado.
Insistí en que era urgente.
Ja! Sisisisi… ya lo llamarán. Pasaban los días y no llamaban.
Así que me fui al hospital directamente a cardiología.
Me dieron hora para abril!!! Expliqué que era urgente, que tal vez tendrían que realizarme un cateterismo…
“Que va, hombre! Tranquilícese que ponerse nervioso no lo ayudará”.
Dejé pasar un par de días y fui nuevamente al hospital. La misma señora del mostrador… “cagamos”… pensé. Pero quizás la noche anterior su marido, su novio o su amante la había llenado de mimos, había cenado a la luz de las velas… no se, pero la cuestión fue que la misma señora que días antes me pidió que dejara el mostrador libre, ahora me decía en tono bajito y cómplice que el lunes 8, el Dr. Fuentes comenzaba a atender a las 10 y media y que si yo venía temprano podía tal vez hablar con él.
Con ese dato fue que me instalé ayer viernes esperando a mi cardiólogo. Hable con una de las enfermeras explicándole mi caso. Me dijo que esperara, que ella hablaría con el cardiólogo.

Por eso no quería irme a Madrid… a las 10 y media en punto se abrió la puerta del consultorio y el Dr. Fuentes llamó… “Gabriel Tuya”… Nos saludamos y me dijo que tenía una muy buena noticia para darme. “Nos vemos en 6 meses para un control rutinario”. Mi alegría fue increíble. Sentí que se terminaban por fin los días con olor a hospital, los 9 medicamentos que tomo por día, la culpa por fumarme algún pucho que otro… Me contó que los “stents” que me habían colocado estaban funcionando perfectamente, que no había tejido muerto y que ahora sí… a cuidarse mucho y a seguir para adelante. Estaba contento el tipo… Siempre tuve un buen trato con él pero ésta vez el abrazo que me dio hizo que me alegrara de tenerlo como cardiólogo. Para quien nunca será suficiente mi agradecimiento será para Rossana, mi doctora. Ha hecho de doctora, de sicóloga, de confidente… Y fue también gracias a ella que salí adelante. No fueron pocas las veces que me cambió alguno de los medicamentos, enfrentándose a los cardiólogos. Una fenómena.
Pero los que siempre estuvieron y aunque es obvio decirlo, fueron Adriana y mis hijos. Sin ellos, muchas veces todo me hubiera importado un carajo. Por ellos fue que caminé, por ellos fue que no dejé un solo día sin tomar los medicamentos, por ellos fue que quise de una vez por todas salir de este tiempo de caracol.
Por ellos…
Y también por los amigos. A los que también les estaré eternamente agradecido.

Cuando cerré la puerta del consultorio, me salió ese grito de guerra que andá a saber por qué cada vez que tengo que festejar algo sale solito… “Uruguay nomás!”. Y pegué un salto con los puños cerrados… Salí sonriendo del hospital… estaba feliz!

Tenía que compartirlo con todos aquellos que se bancaron durante todo este tiempo mi mal humor, mi angustia, mis locuras… Abrazarlos y agradecerles todo este tiempo de estar a mi lado, de quererme.
Así que cuando me encontré con la primera persona conocida fue que le conté lo que me había dicho el cardiólogo. Lo hice todo de una.
Vomitando…
Que ahora sí podía irme tranquilo a Madrid, que al fin un problema quedaba resuelto. Que esto de ir tratando de enfrentar de a uno los problemas me estaba dando resultado. Que me había dado cuenta que no podía con todo a la vez.
Todo eso y mucho más…
Su respuesta fue una sonrisa y un “Ah… qué bueno!”.
Conozco a esa persona y mucho.
Yo pensé que nos daríamos un abrazo, que se alegraría y querría festejar… aunque sea una cerveza. Pero solo con el hecho de levantarse de su sofá y de darme un abrazo, yo me daba por satisfecho.
Bueno… finalmente decidí irme. Y si bien seguía alegre, el no-gesto de esa persona me hizo pensar y mucho.
Me fui para casa.
Al poco rato llegó Ana, la dueña del piso que alquilo. Si bien nos hemos visto 4 o 5 veces, no más, Ana sabía de mi problema. Con mi alegría a flor de piel fue que decidí contarle que ya todo estaba bien.
Y Ana se levantó de su silla y me dio un abrazo.
Se notaba su alegría sincera.
Cuando se fue, comencé a cocinar y pensaba en aquella otra persona.

Agradezco tanto este tiempo de reencuentro con los espejos… tanto… hoy puedo decir que soy capaz de entender que lo que me pasa a mí no necesariamente tiene que sucederle a las otras personas.
Cada uno piensa que su problema es el más grave, el más doloroso.
Y no, no lo es.
Traté de entender su actitud y no se si la entiendo totalmente pero sí se que yo mismo, quizás y sin quizás no supe estar a la altura de lo que otros me reclamaron en su momento.
Y me arrepiento tanto de eso…

****************

Hoy sábado, Dénia amaneció nuevamente con un sol enorme. Las montañas que se ven por la cocina están blancas de tanta nieve… Hace un frío que corta, pero me abrigué bien y decidí salir a caminar. Mientras iba por la Loreto me sorprendí a mi mismo silbando “La canción y el poema” de Idea Vilariño y Alfredo Zitarrosa…
La calle principal, Marqués de Campo está llenita de gente.
Los bares están a tope de gente desayunando.
Decidí entrar a tomar un cortado para aliviar el frío.
Me metí en el “11” y apenas abro la puerta me encuentro con aquella misma persona… estaba desayunando con otro amigo. Obviamente no sabía que esa persona estaría allí, pero estas cosas pasan en Dénia... si querés encontrarte con alguien, seguro que te encontrás. Fui hasta su mesa, los saludé y les conté que había salido a caminar y había entrado a tomar un café para luego seguir viaje. Si bien era cierto que pensaba tomarme el café, lo dije con toda la intención del mundo esperando a que me invitaran a unirme a su mesa... mientras, miraba a aquella persona a los ojos tratando de decirle “todo está bien”, pero no recibí invitación alguna hasta que pasados unos cuantos minutos, esa persona me dijo que si quería sentarme con ellos, podía hacerlo. Pero ya había pasado el momento, noté que lo dijo incómodamente y solo como un cumplido. Así que tomé mi cortado en la barra (cambié el café por el cortado) y me fui a caminar bajo el sol.

Está bien, a mí me hace mucho bien, aunque me cueste aceptarlo que no tenemos por qué carajo caer bien a todo el mundo.
Que no podemos agradar a todos. Y no lo digo por esta persona porque la conozco mucho y andá a saber por qué estas reacciones conmigo. Ya lo hablaremos en otro momento o no... como ella misma dice "si tiene que ser, será y si no...".
Después de todo, a mí también hay gente que no me cae bien y no lo disimulo.
Les pongo mi mejor cara de orto. Entonces… por qué me tiene que joder a mí si yo mismo lo hago.
Y ojo… creo que es la primera vez en mi vida en que puedo llegar a entender un poco más este difícil juego de las relaciones humanas.
Ahora que escribo esto desde el ciber, me doy cuenta que aunque duela, no hay mejor forma de llegar arriba que tocar el fondo... pero el fondo-fondo...
Mi alegría por el alta médica no tiene fin... ni lo tendrá.
Que así sea.
Porque así será.


*************

EL TIEMPO ESTÁ DESPUES (o cuando las segundas partes, a veces resultan buenas).

Riiiinnngggg
-Hola- contesté
-Hola buenos días, está la señora de la casa?- me dijo una voz desconocida.
-No, no está pero no me interesa ninguna promoción, gracias- dije tratando de cortar la conversación.
-No, no es una promoción- respondió ofendido... –Está la señora o no está?-
-No, acá no hay ninguna señora de la casa-
-Bueno, usted es el que escribe en el Gato Utópico, no?- preguntó serio.
-Hago que escribo, por?-
-Llamaba por lo de Cabrera.-
-Quién?- pregunté sorprendido
-Cabrera... no me joda, quiere?-
-No lo jodo, pero de qué Cabrera me habla?-
-De Cabreraaaaaa.... Fernando Cabrera-
-Ah... sí claro, de Fernando Cabrera-
-Bueno, escuche y cállese.-
-Escucho- respondí mientras mi curiosidad iba en aumento... –discúlpeme pero usted quién es?-
-Ah... no me presenté. Yo soy López.-
-López?... usted es el tal López? El mundo sueña y un tal lópez saca sueños de un baúl, se pone trajes y sombreros que hacen juego con la luz. y entonces sube a un subterráneo, se sube a un móvil ataúd, y sintoniza el periscopio, ya no era el cielo aquel azul..” No me diga que tengo el inmenso honor de hablar con ese tal López...- le descerrajé de una.
-Sí... soy el tal López pero ahora cállese y escuche.- sentenció López, quien sin duda alguna es un malhumorado.
-Dele López... joder con este López...-
-Bueno, dice Cabrera que últimamente está apareciendo mucho en su blog y que antes que nada se lo agradezca.-
-Dígale a Cabrera que el agradecido soy yo.-
-Bueno, dice Cabrera que no va a poder ser-
-Oiga, primero me agradece y después quiere que lo borre?-
-No, de borrar nada. Dice Cabrera que no puede hacerse cargo de ciertas cosas que usted le atribuye.-
-A ver... siga López... siga.-
-Sigo. Dice Cabrera que sobre el asunto de detener el tiempo, él... ni puta idea.-
-Ah no? y entonces eso de que “clavamos el tiempo en un cartel”?-
-Eso es cierto, ve? Pero no solo lo hizo Cabrera, por lo que tengo entendido usted también lo hizo, no?-
-Sí... y créame que fue una reveranda cagada haberlo hecho.-
-Vio? Nadie tiene la receta... nadie.-
-No, pero yo pensé que como el abuelo de Cabrera era un viejito sabio, creí al menos que él sabía cómo manejar el asunto del tiempo... de detenerlo y esas cosas, ya sabe López.-
-Qué tiene que ver el abuelo de Cabrera con todo esto?-
-Oiga López, no me joda.. en “La casa de al lado” Cabrera dice: “Me dijo mi abuelo la otra vez/me dijo mi abuelo que tal vez/su abuelo le sepa responder/si el tiempo es más largo cada vez.”-
-Pero usted se escuchó? No ve que el abuelo de Cabrera aún sigue esperando que su propio abuelo le pudiera responder... o sea, el abuelo del abuelo de Cabrera aún no sabe “si el tiempo es más largo cada vez”... Además dígame una cosa, su abuelo no le decía cosas a usted? Cada vez que su abuelo lo hacía, usted pensaba “pah... que genio es mi abuelo” o tal vez vez... “qué mierda me está queriendo decir este viejo pelotudo?”-
-Ta claro López, dígale a Cabrera que tiene razón.-
-Bueno, me alegra ver que se da cuenta... me alegro. Dejé a propósito algo para el final.-
-Dígame López-
-Dice Cabrera que le haga algunas preguntas-
-Pregunte-
-En Dénia, hay tren?-
-Sí, existe un tren que une Dénia con Alicante.-
-Así que hay vías-
-Sí-
-Pere que tomo nota... bien, la segunda... de sacón como andamos?-
-No tengo.-
-Prócurese uno, hágame caso. Y la última... conoce algún atracadero?-
-Sí, aquí está lleno de barcos y veleros.-
-No, puerto no.... tiene que ser atracadero.-
-Sí, también hay atracadero.-
-Bien... y la otra persona sabe dónde está el atracadero?-
-Y... creo que sí-
-Bien... entonces ya está todo.-
-Todo lo qué? López... no entiendo nada...-
-Ah... me olvidaba... reloj roto o sea con el tiempo detenido... tiene?
-Sí... aún conservo uno que compré en Atlanta?-
-Bueno... póngalo dentro del bolsillo del sacón-
-Para qué?-
-No se m’hijo- dijo López suspirando... –Son cosas de Cabrera, yo solo se las digo.-
-Está bien López... está bien.- le dije entendiendo su situación.
-Bueno, espere que busco en los papeles que me dio Cabrera. Acá está. Dice que si todas las preguntas tuvieran respuesta afirmativa y si usted no olvida poner el reloj del tiempo detenido en el bolsillo del sacón, que ya está... que él ya hizo todo cuanto podía y ya deja de sentirse responsable. Ahora ya solo es cuestión de ustedes dos. Me entiende?-
-Sí, pero dígale a Cabrera que eso ya lo sabía, dígaselo López. Ah... ahora puedo yo pedirle un favor?-
-Lo escucho.-
-Dígale a Cabrera que “El tiempo está después” me ha ayudado mucho en todo este tiempo, pero el otro día sucedió algo que me hizo pensar que eso ya no es tan importante, López-
-Y qué fue lo que sucedió el otro día?-
-Me puse a leer un libro de Luis Cernuda que había sacado de la bliblioteca y al llegar al final de una de sus poesías, no pude seguir adelante. Cerré el libro y me invadió una profunda tristeza.-
-Oiga, usted también... Cernuda... no le aconsejo en estos tiempo leer ese tipo de autores, porque no prueba con algo más livianito... que se yo, alguna novela policial, un libro de Paulo Cohelo... no se, le repito, algo livianito.-
-López, uno lee lo que sabe que le puede llegar al alma, no?-
-Sí, está bien... pero lo interrumpí, me decía que leyó algo que le hizo sentir una profunda tristeza, qué fue lo que leyó?-
-Le decía López, que tratando de encontrar respuestas me encontré con esa poesía que terminaba así:
“El viento del olvido,
que cuando sopla...
mata.”
Y pensé entonces que era cierto, que tal vez había que pensar menos en que el tiempo está después y dejar que ese viento, el viento del olvido comience a soplar. Ese viento que cuando sopla, es capaz de matar hasta al mismísimo tiempo. Dígaselo a Cabrera, sí?-
-Se lo digo.-
-Cuídese López y salúdeme a Cabrera.-
-Lo mismo digo-
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tutututututututu


link: el tiempo está después...

domingo, 3 de enero de 2010

El tiempo está después...



El tiempo está después - Fernando Cabrera


"La primavera en aquel barrio
se llama soledad
se llama gritos de ternura
pidiendo para entrar
y en el apuro está lloviendo
ya no se apretarán
mis lágrimas en tus bolsillos
cambiaste de sacón..."


Ojalá tengas razón Cabrera... ojalá.
Ahora que los dos cambiamos de sacón, tal vez sea cierto aquello de que un día nos encontraremos en otro carnaval.
Y si en verdad sucede, entonces habremos tenido suerte si aprendimos
que no hubo ningún lugar,
que no hubo ningún atracadero,
que haya podido disolver
en su escondite lo que fuimos...

El tiempo está después.

Pero acaso se puede detener el tiempo?

Es cierto que vengo de un país donde clavamos el tiempo en un cartel... es cierto.
Pero acaso podremos detener el tiempo?
Este tiempo, digo... por hablar del tiempo nomás.
El de las horas que pasan lentas.
El de las horas que pasan desparramando soledad.
El que a las horas pares me hace preguntas desde el espejo.
El mismo que a las horas impares me dice que sin el sacón...
me muero de frío.
Y de amor.
Quizás sea la mejor de todas las muertes.

Creo que era Einstein quien decía que cuando uno recurre a una cita o a un ejemplo
es cuando ya se terminó el intercambio de ideas y se acerca el final.
Acudo entonces a Alfredo Zitarrosa.
El Flaco decía que se podía morir de rabia o de algún violento amor.
Y él, prefería que fuera de amor, sin duda.

Sí, definitivamente yo también prefiero que sea de un violento amor.
Entonces Cabrera, ojalá tengas razón.
Porque cuando pasen los días, meses y tal vez los años
nosotros los de entonces, ya no seremos los mismos...

"Un día nos encontraremos
en otro carnaval
tendremos suerte si aprendemos
que no hay ningún rincón
que no hay ningún atracadero
que pueda disolver
en su escondite lo que fuimos
el tiempo está después..."
El tiempo está después - Fernando Cabrera

sábado, 29 de agosto de 2009

Acerca de Héctor Rosales, el poema y aquella generación...


El poeta y amigo Héctor Rosales tiene la mala y sana costumbre de dejar la puerta de su casa abierta. Y cuando esto ocurre, inevitablemente entran y salen miles y miles de almitas pájaros. Yo estuve ahí, yo los vi. Desde el Gordo Faget hasta la entrañable Marosa Di Giorgio habitan de a ratos detrás de aquellos ventanales. Es así que el otro día y sin avisar fui a visitarlo. No lo encontré. Héctor andaba caminando por la orilla de no se que nostalgia mientras el mar le devolvía el rugido de la multitud gritando aquellos goles del Negro Spencer o de Celio Taveira Filho mientras imaginaba el relato de Don Carlos Solé...

Que épocas aquellas en las que el fútbol uruguayo no solo era capaz de vencer al Real Madrid en el mismísimo Chanmartín o de generar aquel milagro que tanto daño nos hizo después... el Maracanazo... aquel mismo fútbol era también capaz de encumbrar a jugadores con nombres tan artísticos como Pedro Virgilio Rocha ó Schubert Gambetta, en cambio hoy... todos se llaman Maxi...

“Yo nostalgio,
tú nostalgias
y cómo me revienta que él nostalgie...”
nos dice el querido "Viejo" y será por eso que más acá, el Hermano Macunaíma saca una y otra vez su bufanda de aviador multicolor lanzándola como un dardo esperanzador que apunta al mañana, mientras nosotros seguimos en medio de tanta batallita al pedo...

El bueno de Héctor sabiendo que yo iría a su casa había dejado sobre la mesa del comedor una carpeta azul de donde sobresalían desordenadas varias hojas manuscritas.
Me senté a leerlas una a una pero al encontrarme con aquella donde estaba el poema “Insecticida” por causa o destino la dejé para el final.

No se que sucedió en aquel momento, no podría describir exactamente con palabras lo que me hizo sentir aquel poema. Pero en ese mismo instante y créanmelo porque así fue... los acordes de la guitarra de Fernando Cabrera y aquella milonga hecha tangués lo inundaron todo y la voz de Héctor y aquel sol que entraba por el ventanal y yo en medio de todo aquello me sentí tan pero tan continentado que dejé de ser isla por un momento...

La “generación del silencio” nos llamaron... pero qué sabrán ellos...




Insecticida
Voz: Héctor Rosales
Guitarra: Fernando Cabrera

Ocurrimos cuando vencía el dilema,
el acoso del desorden, las malas noticias.

Nos bautizaron
con un signo de interrogación
en la frente baldía.

En algunos casos
amor encendió los signos
por unos u otros extremos
y el humo que se formó en el espiral
ahuyentó por un tiempo
a los insectos.

El 28 de mayo de 1993 tuvo lugar en Barcelona un recital conjunto del compositor e intérprete uruguayo Fernando Cabrera y Héctor Rosales. Como consecuencia, Cabrera y Rosales prepararon un trabajo que, bajo el título de Barcelona al sur, recopilaba poemas y canciones que se incluyeron en el programa de aquel acto. La cassette aparecería en julio del mismo año. Dicho material fue remasterizado y publicado en formato CD por Montebarna Ediciones en el 2005. (Extraído de www.hrosales.com)

Se pueden escuchar otras grabaciones de dicho trabajo en: “Voz & después”


Héctor Rosales es un poeta y escritor nacido en Montevideo, Uruguay en 1958. A mediados de enero 1979 se radica en Barcelona (España). En ese año inicia sus contactos con revistas literarias, edita su primer libro, funda con otros poetas el Grupo Ahora (equipo literario que extiende su actividad hasta 1986), participa en programas de radio, asesoramiento editorial, diseño gráfico y distintas iniciativas de difusión cultural que llegan hasta el presente.
Incluido en antologías, diccionarios, libros colectivos y otras publicaciones, algunos de sus textos se han traducido al francés, portugués, catalán, gallego, polaco, italiano, inglés y alemán.
Mediante crónicas, poesía, reseñas, selección y presentación de textos y autores ha colaborado en suplementos culturales, periódicos y más de un centenar de revistas de arte y literatura de distintos países.
Algunos de sus libros, poemas y textos en prosa se han estudiado en varios talleres de escritura, institutos o universidades de España, Francia, Portugal, Suecia, Argentina, Uruguay y Estados Unidos.

Obra publicada:

Poesía:

• Visiones y agonías (Barcelona, 1979, 2ª ed. corregida y aumentada, New Jersey, 2000).
• Espejos de la noche (Madrid, 1981).
• Carpeta 1 (Barcelona, 1982).
• Dende eiquí / plaquette (Pontevedra, 1983).
• Espectros (Gijón, 1983).
• Desvuelo (1ª ed. Montevideo-Barcelona, 1984, 2ª ed. corregida y aumentada: Barcelona, 1997, 3ª ed. 1999, 4ª ed. e-book, San José de Costa Rica, 2001, 5ª ed. en formato pdf, México, 2004).
• Cuatro textos / pliego (Barcelona, 1985).
• Cinco poemas (en suplemento revista “Calandrajas” nº 15, Toledo, 1987).
• Rieles / plaquette (Barcelona, 1989).
• Alrededor el asedio (Montevideo, tres eds., 1989/92/93, Primer Premio 1992, Ministerio de Educación y Cultura, Uruguay).
• Cuatro postales de Suecia / pliego (cuatro eds., Barcelona 1992/93/94, México, ed. pdf, 2005).
• Habitantes del grito incompleto (Montevideo, 1992).
• El manantial invertido / plaquette (cinco eds., Barcelona 1994/96/2003, esta última aumentada, y Santiago de Compostela, 1995, con versión gallega e integrando la revista universitaria Ólisbos, nº 17).
• Mientras la lluvia no borre las huellas (Barcelona, 2002).

Antologías

• Voces en la piedra iluminada / Diez poetas uruguayos (Toledo, 1988).
• Chapper, las espinas del verso (Montevideo, 2001). (fuente: Wikipedia)

Al cumplirse 30 años de la aparición de “Visiones y agonías”, Palabra Virtual (Méjico) acaba de editar una nueva edición. Se puede bajar gratuitamente en el siguiente link:
http://www.palabravirtual.com/pdf/visiones.pdf

*Fotos y audio cedidas por Héctor Rosales
Página web oficial: http://www.hrosales.com/

martes, 8 de mayo de 2007

"Viajera"... Malena Muyala.

Cierta noche, a finales de los ’80, llegó Carlos al apartamento de Almería y Yacó y nos descerrajó: “Pahhh... acabo de ver cantar a una loca que rompió todo...” Por aquellos años, si mal no recuerdo, el “Flaco” Milton era el representante artístico de Carlitos y había sido él quien le había pasado el dato. Había una cantante de tangos que llegaba desde su San José natal, a la que valía la pena ir a conocer. Cuando le pregunté a Carlos el nombre de la cantante, al escuchar “Vos sabés que encima... se llama Malena... Malena Muyala”. Coincidimos todos en que con ese nombre no podía ser una más.
Hasta ese momento, si bien el Uruguay siempre tuvo cantores de tango que sobresalían en las dos orillas del Plata, llámense Gardel, Alberto Castillo, Romeo Gavioli, Julio Sosa o el querido Gustavo Nocetti, no sucedía lo mismo con las mujeres. Reconozco que tanto Olga Delgrossi, Nancy Devitta ó Elsa Morán hicieron un gran aporte al tango uruguayo, pero en lo personal... no me llegaban. No incluyo a Lágrima Ríos en la lista porque si bien cantaba tangos, para nosotros siempre será “La Dama del Candombe”. Pero todo aquel movimiento renovador del tango liderado por Joventango, con el "Negro" Gamma y Miguelito Cattani entre otros a la cabeza, comenzó a dar sus frutos.
Apadrinados por Astor Piazzolla, José Ferrer y el Compañero Pugliesse entre otros, hacía años ya que Joventango venía trabajando para darle un soplo de brisa fresca a una de las expresiones artísticas y culturas más representativas de nuestra identidad. Montevideo, la vieja Montevideo... cuna de la milonga y el candombe se inundó con aromas de tango y ya nada fue igual.
Justamente fue Malena el rostro femenino de aquel reverdecer del tango. Sus primeras apariciones las hacía acompañada de Julio García en la guitarra... Julito para nosotros. Ambos fueron invitados por Joventango a realizar una gira por Europa. Malena gana en 1990 el 1er. Certamen Nacional del Tango. Carlitos invitó a Malena a grabar juntos un poema de Idea Vilariño al que Carlos musicalizó. “Ya no serás...”, que formó parte de “Dónde los sueños”, el segundo cd de Carlos Vidal. Creo que fue esa la primera grabación de Malena.

Ya no serás - Carlos Vidal y Malena Muyala

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Después... vino su primer cd, “Temas pendientes” con el cual logra ser disco de oro, convirtiéndose en la primera mujer cantante de tango que lo obtiene. Lo mismo sucede con su segundo trabajo, “Puro verso”.

Mientras tanto, Malena obtenía reconocimientos en todo el mundo. La crítica le daba para adelante, pero entre todas ellas me quedo con una de la revista “Rolling Stones”: “Hay que dejarse llevar por esa voz, increíblemente sabia... dulce, pero en absoluto ingenua... Hay que enunciar sin miedo, el chiste: Malena canta el tango como ninguna. Damas y caballeros: saludemos la llegada de una cantante de tangos maravillosa. La señorita es uruguaya; se llama Malena Muyala...”

La voz de Malena, su forma de decir el tango... formaron parte de mi equipaje. Mientras repartía periódicos desde la ventanilla de la Ford por las calles de Atlanta o viendo anochecer algún domingo en Denia... siempre habrá algún tango de Malena. Hace unos días me llegó un correo de Carola, la productora artística de Malena, donde cuenta que se acaba de publicar el nuevo trabajo de Malena, “Viajera”. Así se llama también el único tema que pude escuchar hasta ahora. (Está disponible en la página web de la Muyala.) Lo disfruté y mucho. La acompaña Bernardo Aguerre, un pedazo de arreglador, que acompañó durante muchos años junto a Carlos Da Silveira al entrañable Eduardo Darnauchans. Para el final, como decía la Rolling Stones... Malena canta el tango como ninguna. Para dejarse llevar, doble “clic” sobre la flechita del play.

Viajera - Malena Muyala

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En el cd “Temas pendientes”, Malena grabó junto a Fernando Cabrera una versión de Paso Molino, un viejo tema de Fernando... Cuando lo escucho, hasta puedo oler el rosedal del Prado, sentir el chorro de agua de la fuente de atrás del viejo hotel... A veces cuando me preguntan acerca del sonido de Montevideo, imagino esta canción de Cabrera. Ella también integra la banda sonora de Montevideo... Melancolía?... Naaa...

Paso Molino - Malena Muyala y Fernando Cabrera

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